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domingo, 19 de mayo de 2019

Instante sagrado

Siempre he pensado que debemos tener a Dios, que es todo imaginación (observad que en el universo nada se repite), más aburrido que una ostra con nuestros rezos impersonales, repetitivos y machacones.

Dios nos reclama susurrando… Cuando nos esforzamos por conseguir conectar con la “la chispa” divina que nos habita brota, en un instante sagrado, una luz y una fuerza que nos vivifica y que son la respuesta que Dios da a nuestras oraciones.



Paulo Coelho incluye en su libro “Como el río que fluye”, una oración que había publicado, a principios de la década de los ochenta, en la contracubierta de un libro de poesía. Según el autor, después de todo ese tiempo, la oración, ya olvidada, volvió hasta él de forma misteriosa, pues un amigo, caminando por las calles de São Paulo, le dio un folleto titulado “Instante sagrado” en cuyo reverso aparecía escrita.

Esta es la oración:

«Señor, protege nuestras dudas, pues la Duda es una forma de rezo. Ella es la que nos hace crecer, porque nos obliga a mirar sin miedo las muchas respuestas a una misma pregunta, y, para que eso sea posible,

Señor, protege nuestras decisiones, pues la Decisión es una forma de rezar. Danos valor para ser capaces, después de dudar, de elegir entre un camino y otro. Que nuestro sí sea siempre un sí y que nuestro NO sea siempre un NO, que, una vez elegido el camino, nunca miremos atrás ni dejemos que nuestra alma sea roída por el remordimiento y, para que eso sea posible,

Señor, protege nuestras acciones, porque la Acción es una forma de rezar. Haz que el pan nuestro de cada día sea fruto de lo mejor que llevamos dentro de nosotros mismos, que podamos, mediante el trabajo y la Acción, compartir un poco del amor que recibimos, y, para que eso sea posible,

Señor, protege nuestros sueños, porque el Sueño es una forma de rezar. Haz que, independientemente de nuestra edad o nuestras circunstancias, seamos capaces de mantener encendida en el corazón la llama sagrada de la esperanza y la perseverancia y, para que eso sea posible,

Señor, danos siempre entusiasmo, porque el Entusiasmo es una forma de rezar. Él es el que nos vincula con el Cielo y la Tierra, con los hombres y los niños, y nos dice que el deseo es importante y merece nuestro esfuerzo. Él es el que nos dice que todo es posible, siempre que estemos totalmente comprometidos con lo que hacemos, y, para que eso sea posible,

Señor, protégenos, porque la Vida es la única forma que tenemos de manifestar Tu milagro. Que la tierra siga transformando la semilla en trigo, que sigamos transmutando el trigo en pan. Y eso solo es posible, si tenemos Amor: por lo tanto, nunca nos dejes en la soledad. Danos siempre tu compañía, y la compañía de los hombres y mujeres que abrigan dudas, actúan, sueñan, se entusiasman y viven como si todos los días estuvieran totalmente dedicados a Tu gloria.

Amén.»


Paulo Coelho nos anima a que escribamos nuestra propia oración, en la que pidamos para nosotros mismos y para los demás lo que consideremos más importante. De este modo, insuflaremos una vibración positiva a nuestro corazón y contagiará todo lo que nos rodea.


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