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sábado, 28 de marzo de 2026

¡Hosanna al Hijo de David!

Imagen realizada con una ilustración de Freepik.

Fuente: “Sagrada Biblia”. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

▪ La profecía

Las profecías de Zacarías sobre Jesús de Nazaret son de las más detalladas en el Antiguo Testamento, anticipando aspectos clave de su vida y muerte. Entre las principales profecías mesiánicas de Zacarías se encuentra la de la Entrada de Jesús a Jerusalén montado sobre un burro.

Zacarías 9, 9-10:

«¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna».


▪ Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén

Lucas 19, 28-40:

«Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: ‘¿Por qué lo desatáis?’, le diréis así: ‘El Señor lo necesita’”. Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: “¿Por qué desatáis el pollino?”. Ellos dijeron: “El Señor lo necesita”. Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas”. Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Y respondiendo, dijo: “Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras”».

He seleccionado la anterior narración de los acontecimientos, pero este episodio es relatado por los cuatro evangelistas. El siguiente vídeo lo recoge tal y como se interpreta, magistralmente, en la serie “The chosen” en los capítulos ocho de su cuarta temporada y uno de la quinta.

* Cuando abras el vídeo, selecciona la resolución más alta disponible (calidad 720p) en configuración (icono engranaje).



lunes, 23 de marzo de 2026

Relatos de los Padres del Desierto (I)

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (22-02-2026).

Los Padres del Desierto fueron monjes, ermitaños y anacoretas cristianos que se retiraron a los desiertos de Egipto, Palestina y Siria, entre los siglos III y IV, para buscar a Dios a través de la oración, el ascetismo y la soledad. El más conocido fue San Antonio Abad.

Paulo Coelho publicó algunas historias sacadas del “Verba Seniorum” (Palabras de los Ancianos) o “Apophthegmata Patrum” (Dichos de los Padres), colección de sentencias, anécdotas y preceptos atribuidos a los Padres del Desierto y que transmiten la sabiduría ascética, espiritual y de convivencia de los primeros ermitaños cristianos. Estos textos se encuentran integrados en la gran recopilación conocida como “Vitae Patrum” (Vidas de los Padres).

Fuente: Estos relatos están incluidos en “Cuentos seleccionados” de Paulo Cohelo.

La ciudad del otro lado

Un ermitaño del monasterio de Esceta se aproximó al Abad Teodoro.

—Sé exactamente cuál es el objetivo de la vida. Sé lo que Dios pide al hombre y conozco la mejor manera de servirlo. Y a pesar de eso, soy incapaz de hacer todo lo que debería estar haciendo para servir al Señor.

El abad Teodoro permaneció un largo tiempo en silencio. Finalmente dijo:

—Tú sabes que existe una ciudad al otro lado del océano. Pero aún no has encontrado el barco, no has subido tu equipaje y no has atravesado el mar. ¿Por qué estar hablando de ella, o de cómo debemos caminar por sus calles?

Saber el objetivo de la vida o conocer la mejor manera de servir al Señor no basta. Pon en práctica lo que estás pensando y el camino se mostrará por sí mismo.


Juzgando a mi prójimo

Uno de los monjes de Esceta cometió una falta grave y llamaron al ermitaño más sabio para que pudiera juzgarla.

El ermitaño rehusó, pero insistieron tanto que terminó yendo. Llegó allí, cargando en la espalda un balde agujereado de donde se escurría arena.

—Vine a juzgar a mi prójimo —dijo el ermitaño al superior del convento—. Mis pecados se están escurriendo detrás mío como la arena se escurre de este balde. Pero como no miro hacia atrás y no me doy cuenta de mis propios pecados, ¡fui llamado para juzgar a mi prójimo!

Al escucharlo, los monjes desistieron de aplicar el castigo.


Comportarse como los demás

El Abad Pastor caminaba con un monje de Esceta cuando fueron invitados a cenar. El dueño de la casa, que se sentía honrado por la presencia de los padres, mandó servir lo mejor que tenían.

No obstante, el monje estaba en período de ayuno; cuando llegó la comida, tomó un guisante y lo masticó lentamente. Y solo comió ese guisante durante toda la cena.

Al salir, el abad Pastor lo llamó:

—Hermano, cuando vayas a visitar a alguien, no conviertas tu santidad en una ofensa. La próxima vez que estés en período de ayuno, no aceptes convites para comer.

El monje entendió lo que el abad Pastor decía. A partir de ese momento, siempre que estaba con otras personas, se comportaba como ellas.


miércoles, 18 de marzo de 2026

La verdadera riqueza

Imagen, modificada, de “ArtHouse Studio” en Pexels.

Fuente: “365 semillas de conciencia para una vida plena” de Daniel Ramos Autó.

«La verdadera riqueza consiste en tener la capacidad para gozar de las cosas más mundanas.

Riqueza es tener la capacidad para conmoverse con las maravillas que suceden todos los días.

Riqueza es admirar la belleza de todo cuando nos rodea.

Riqueza es saber quiénes somos, y ser capaces de aceptarnos y amarnos y, al mismo tiempo, ser capaces de aceptar y amar a los que nos rodean.

Riqueza es tener valor y coraje para enfrentarnos a nuestros temores.

Riqueza es saber afrontar la vida y las vicisitudes con una actitud alegre, positiva, constructiva y creativa.

Riqueza es tener el valor de soñar.

Riqueza es ser coherentes con lo que somos, tener la capacidad para alinear lo que pensamos y lo que sentimos con nuestras acciones.

Riqueza es sonreír.

Riqueza es gratitud.

Riqueza es extraer el máximo aprendizaje de nuestras experiencias.

Riqueza es estar conectados con el presente y saber sacar provecho de cada instante, de cada oportunidad.

Riqueza es tener lucidez para saber discernir tales oportunidades.

Riqueza es sencillez y simplicidad.

Riqueza es sentirse libres, no condicionados.

Riqueza es paz y sosiego interior».


viernes, 13 de marzo de 2026

Sabiduría hopi

Imagen realizada con las ilustraciones de “InspirationalStocks” en Pixabay y de PNGWing.

Este cuento está incluido en el libro “365 ideas para cambiar tu vida” de Francesc Miralles.

Un relato popular contemporáneo cuenta que un antropólogo acudió a un anciano hopi para grabar algunas de sus canciones. El anciano lo llevó al borde de un precipicio y cantó una melodía. Mientras grababa, el antropólogo tomaba notas y después le preguntó:

―¿De qué va esta canción?

El anciano respondió:

―Explica cómo las nubes atraviesan el desierto y consiguen descargar en nuestros huertos y jardines y crece la comida para nuestros hijos.

El anciano cantó otra canción, y el antropólogo le preguntó:

―¿Y esta, de qué va?

Y el otro le dijo:

―Esta es sobre mi mujer, cuando va a la sagrada fuente para recoger agua y preparar la comida para nosotros, y medicinas, porque sin esta sagrada fuente no viviríamos mucho tiempo.

Así pasaron toda la tarde. Cada vez que el anciano cantaba una canción el antropólogo preguntaba “¿y esta de qué habla?”. Y él se lo explicaba: es sobre tal o cual cosa, un río, la lluvia, el agua.

Al antropólogo le surgió una nueva pregunta:

―¿Ustedes solo cantan sobre el agua?

Y el anciano explicó:

―Sí. Durante miles de años hemos aprendido a vivir aquí. Es debido a su escasez que esta agua es tan importante para nuestras familias, nuestra gente, nuestras naciones, que la mayoría de nuestras canciones hablan de esta necesidad principal. Y, oiga, he podido escuchar muchas canciones de la música americana moderna, y parece que la mayoría hablan de amor ¿Por qué? ¿Es porque no tienen mucho?


domingo, 8 de marzo de 2026

Lo malo conocido

Imagen, modificada y adaptada, de Freepik

Fuente: “¿Qué hay fuera de la zona de confort” de Mario Alonso Puig.

¿Has pensado alguna vez que la barrera del miedo puede ser algo que te separa de alcanzar lo que realmente deseas? El miedo es una sensación muy natural. Nuestra zona de confort es como una caverna en la que nos sentimos seguros, pero también puede convertirse en un lugar que nos limita y nos hace sufrir.

A veces, decidimos enfrentarnos al miedo por uno de dos motivos: porque estamos tan hartos de nuestra vida que necesitamos un cambio, o porque intuimos que fuera de esa caverna hay un mundo que no podemos perdernos. Y es esa segunda razón, esa chispa de inspiración, la que puede movernos hacia algo nuevo y quizás extraordinario.

Lo cierto es que, mientras estemos cómodos en lo conocido y familiar, será difícil encontrar la fuerza para explorar nuevos caminos. Sin embargo, cuando decides dar un pequeño paso fuera, te das cuenta de que el miedo disminuye y las posibilidades se multiplican.

Hemos de preguntarnos: ¿qué pequeños pasos podemos dar para superar un miedo que nos impide vivir la vida que anhelo? Es normal que incluso los pasos más pequeños generen temor, sin embargo, quedarnos inmóviles es muchas veces lo que realmente nos limita. La inacción puede llevarnos a una vida de sufrimiento y callada supervivencia.

Lo desconocido no siempre es peligroso. A veces, es el lugar donde comienzan los mayores descubrimientos.

Quizás recuerdes el refrán “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¡Ay si hubiéramos hecho caso a ese refranero! Todavía estaríamos viviendo en cavernas.


martes, 3 de marzo de 2026

Un Hombre-Dios goloso

18 «Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Mateo 11, 18-19.

Imagen generada con IA por Microsoft Designer (03-03-2026).

Fuente: “Belén. Caballo de Troya 12” de Juan José Benítez.

En abril del año 27, el Sanedrín ordenó la caza y captura de Jesús de Nazaret. El Maestro y su grupo se vieron obligados a huir.

Cuando llegaron a Bet-El, a unos dieciocho kilómetros al norte de Jerusalén, acamparon junto a la muralla y allí discurrió todo el mes de julio de ese año 27. Bet-El era una ciudad populosa (20.000 habitantes), célebre por su mercado y mercadillos. Allí se vendía todo lo imaginable. Su posición era estratégica, pues se situaba en el cruce de los caminos a Jerusalén, Jericó y Sicar.

El jueves, 10 de julio (año 27), fue otro día interesante…

«El Maestro se paseó por la ciudad en la compañía de la tabbah (la escolta formada por Pedro y los hermanos Zebedeo: Juan y Santiago), Judas Iscariote, Felipe y este explorador.

Y, al principio, fuimos a parar al mercadillo de los dulces.

¡Qué delicia!...

El Galileo, goloso, no sabía dónde mirar: delicias de Bet-El, con keratia, el “chocolate” que extraían del algarrobo; bizcochos de jengibre (lo llamaban “bosque negro”); merengue de nueces; peras a la menta y los tradicionales baklawah, macizos y dorados…

Jesús quería probarlos todos.

Y Felipe tuvo que ponerse serio. No cargaban el dinero suficiente para tanto dulce.

Pero el Galileo —deslumbrado— no hizo caso. Y continuó a lo suyo, metiendo el dedo índice izquierdo en los pasteles y degustándolos. Los comerciantes protestaban con razón. Felipe iba detrás, excusándose y abonando el desaguisado.

Y llegamos a la zona de los “helados”.

¡Dios bendito!... Creí que lo había visto todo…

Al Maestro se le fueron los ojos detrás de los polos de leche y miel, invento de los chinos hacía tres mil años.

Felipe tuvo que comprarle uno.

El Iscariote miró al Galileo con desprecio y murmuró algo por lo bajo. No llegué a entender, pero no creo que fuera nada bueno.

Y allí nos fuimos, detrás de un Hijo del Hombre feliz, con su polo en la mano.

Después, el intendente, misericordioso ante el sofocante calor que soportábamos, se detuvo en uno de los puestos y nos convidó a una especie de granizado a base de zumo de frutas. Era nieve —procedente del Hermón— edulcorada con almíbar. La encontré deliciosa y refrescante.

Jesús terminó el polo y miró mi jarra. Le brillaban los ojos.

Comprendí.

Y terminé ofreciéndole la nieve picada.

La tomó, sonriente, y la masticó con felicidad.

Yo me sentí más feliz aún…».

Para terminar de “ilustrar” esta estrada, he incluido un vídeo con un fragmento del capítulo cinco de la cuarta temporada de la serie “The chosen”, que recoge la comida de Jesús y sus discípulos, en Betania, en casa de Lázaro, Marta y María (Lucas 10, 38-42).

Marta se siente abrumada por los muchos quehaceres en la cocina para atender a Jesús y sus discípulos. Mientras tanto, su hermana María permanece sentada escuchando al Maestro. Ante la queja de Marta por la falta de ayuda, Jesús, lleno de ternura, le responde con una gran enseñanza.

El final de la escena nos muestra lo mucho que Jesús y sus discípulos “disfrutaron” con la exquisita comida de Marta.

* Cuando abras el vídeo, selecciona la resolución más alta disponible (calidad 720p) en configuración (icono engranaje).

“The chosen”. Escena del capítulo cinco de la cuarta temporada.