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jueves, 29 de octubre de 2026

Epigenética

Imagen de “PublicDomainPictures” en Pixabay.

Fuentes: “Diccionario de salud global” del Instituto de Salud Global de Barcelona y “Tus genes no son tu destino” del Boletín informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

En muchas ocasiones habrás escuchado expresiones como “es que yo soy así” o “es que lo llevo en los genes”, pero hay una ciencia que ha venido a transformar esa idea por completo. Se llama epigenética y lo que nos dice es algo extraordinario: cada gen puede activarse o desactivarse por una estructura situada encima del propio gen y que se llama epigen.

El epigenoma es el conjunto de marcas químicas y proteínas adheridas al ADN que actúan como un “interruptor” y determinan qué genes se “encienden” o se “apagan. El epigenoma es dinámico y puede responder a factores como alimentación, niveles de estrés, bienestar emocional, ejercicio físico y exposición a agentes como contaminación, tabaco o alcohol. Es decir, nuestro entorno y estilo de vida pueden cambiar la forma en que funcionan nuestros genes.

Mientras que la genética estudia la secuencia del ADN (los genes), la epigenética se centra en los mecanismos que regulan cómo esos genes se activan o se silencian sin alterar la secuencia genética.

Podemos imaginar los genes como libros en una biblioteca, que sería la célula. La epigenética actúa como el sistema que decide qué libros se abren y se leen en cada momento. Aunque todas las células contienen la misma “colección” de genes, cada una utiliza solo aquellos que necesita según su función. Un ejemplo clave es la diferenciación celular: todas las células de un organismo contienen el mismo ADN, pero no expresan los mismos genes. Por eso, una célula hepática no produce proteínas propias del tejido óseo. Estas diferencias funcionales se mantienen gracias a patrones epigenéticos específicos.

A lo largo del tiempo, cada individuo está expuesto a experiencias y ambientes distintos y estas diferencias generan modificaciones epigenéticas específicas que afectan a la expresión génica. De esta manera, dos genomas idénticos pueden “funcionar” de manera diferente y, así, por ejemplo, dos gemelos monocigóticos que comparten prácticamente el mismo ADN, no siempre presentan la misma susceptibilidad a enfermedades debido a las diferencias en su epigenoma.

La epigenética también desempeña un papel importante en numerosas condiciones de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, cáncer y procesos neurológicos. La memoria, el aprendizaje o el envejecimiento cerebral están también, en parte, regulados por mecanismos epigenéticos. Las marcas epigenéticas son reversibles, lo que abre la puerta a las terapias epigenéticas y a los fármacos epigenéticos, diseñados para corregir la actividad de los genes alterados en algunas patologías.

Los marcadores epigenéticos pueden mantenerse durante la división celular y transmitirse a la descendencia, lo que explica por qué algunos factores como, por ejemplo, los hábitos alimenticios de nuestros antepasados pueden influir en nuestra salud actual.


Vídeo de ISGlobal en Tiktok e imagen de PNGWing

No se trata de negar la importancia de la genética que heredamos. Se trata de entender que entre nuestros genes y cómo se desarrolla nuestra vida, hay un espacio en el que podemos influir.