El pasado día 10 de junio, el papa León XIV inauguró y bendijo la Torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Iniciada en 1882, es la obra maestra de Gaudí (1852-1926), a la que le dedicó cuarenta y tres años de su carrera, y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana.
En febrero de este año, después de 144 años del inicio de las obras, la basílica alcanzó su altura definitiva de 172,5 metros, tras la instalación de su último gran elemento estructural: una cruz en la cima de la Torre de Jesucristo.
Actualmente, la Sagrada Familia es la iglesia más alta de mundo, el monumento más visitado de España y, tras la basílica de San Pedro del Vaticano, la iglesia más visitada de Europa.
Durante la vida de Gaudí solo se completaron la cripta, el ábside y, parcialmente, la fachada del Nacimiento, de la que el arquitecto solo vio coronada la torre de san Bernabé.
En julio de 1936, grupos anarquistas incendiaron la cripta del templo y entraron en el taller de Gaudí, destruyendo muchos de sus planos y modelos de yeso. Afortunadamente, no todo desapareció. Gran parte de la información perdida fue reconstruida por sus discípulos y colaboradores, quienes habían documentado sus ideas en libros, artículos, dibujos y fotografías. Su trabajo proporcionó una valiosa guía a las generaciones posteriores de arquitectos que se han esforzado en hacer realidad el diseño de Gaudí, manteniéndose fieles a su visión y, al mismo tiempo, cumpliendo con exigentes requisitos de ingeniería.
En cuanto a la cruz que corona la Torre de Jesucristo, tiene la altura de un edificio de cinco pisos y pesa alrededor de cien toneladas. La cruz fue fabricada en Alemania y trasladada a España en catorce secciones prefabricadas de hormigón y acero inoxidable. Una vez en Barcelona, en el taller situado sobre la nave central de la basílica, se completaron las piezas con revestimientos de cerámica esmaltada blanca y ventanas elaboradas con vidrio de origen local. Su instalación fue un proceso complejo que se prolongó durante varios meses. Gaudí había imaginado una cruz reflectante que brillara durante el día e iluminara el horizonte por la noche y, de hecho, con su brillante superficie blanca, la cruz refleja el intenso sol de España.
Dado que las obras principales han terminado, el templo se encuentra en su fase final y para su conclusión se estima que serán necesarios, al menos, diez años más de trabajos. Falta completar el interior de la torre de Jesús y la fachado de la Gloria, que representará el camino del hombre hacia Dios. Su construcción implica no solo un esfuerzo arquitectónico monumental, sino también resolver la integración urbanística de la gran escalinata que Gaudí proyectó.
La inauguración de la Torre de Jesucristo, la torre número dieciocho de la basílica, coincide exactamente con el centenario de la muerte Antoni Gaudí (10-06-1826). El acto contó con la asistencia de más de 120.000 personas. La inauguración culminó de noche con un espectacular y bellísimo despliegue tecnológico de música, fuegos artificiales, luces y drones, que iluminaron el cielo de Barcelona y proyectaron el rostro de Gaudí mirando, satisfecho, la Sagrada Familia. Él, dada la magnitud y complejidad de su visión, entendió que jamás viviría para verla terminada, pero nunca le importó, pues, según decía, su cliente (Dios) no tenía prisa...
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