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jueves, 16 de julio de 2026

Como serpientes y palomas

Imagen de “Lisa from Pexels”, modificada con ilustraciones de PNGWing.

Cuando Jesús envía a sus discípulos a predicar, dándoles autoridad para expulsar demonios y curar enfermedades, anticipando la oposición y persecución que encontrarían, les da, entre otras, la siguiente instrucción:

“Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed astutos como serpientes y sencillos como palomas”.
Mateo 10, 16.

Las serpientes se mueven sigilosamente, evitan el peligro y saben cómo esconderse. Se han desarrollado en casi todos los ecosistemas porque tienen una gran capacidad para adaptarse en entornos difíciles. Ser astutos como las serpientes implica ser prudentes, observar atentamente para discernir las intenciones de los demás y tomar decisiones sabias para evitar peligros y conflictos. No se trata de ser malicioso, pues la astucia, aquí, no implica engaño o maldad, sino ser perspicaces y precavidos para navegar en situaciones difíciles, evitar el peligro y no ser dañados.

Ser inocentes como palomas consiste en tener pureza de intención y falta de malicia; actuar con bondad, humildad y sencillez; ser amable y vivir con una actitud de servicio.

Se trata, en definitiva, de transmitir el mensaje del Evangelio de manera efectiva, sin ser dañados ni perjudicados innecesariamente.

El sacerdote jesuita José María Rodríguez Olaizola, teólogo y sociólogo muy presente en el ámbito de la comunicación y evangelización a través del mundo digital, compartió en su página de Facebook esta interesante reflexión:

Matices
«Sed astutos como serpientes,
e inocentes como palomas.
¿Qué es lo que pides, Señor?
Paciente, pero ya en marcha.
Inocente, mas no ingenuo.
Coherente sin ser rígido.
Convencido, pero abierto.
Sosegado, no indolente.
Bondadoso, que no ciego.
Audaz sin ser insensato.
Calculador, pero honesto.
Prudente, mas no cobarde.
Dialogante sin complejos.
Libre que se compromete.
Un profeta sin veneno.
Entregado sin cadenas.
Luchador, mas no violento.
Sólo así, y a tu manera,
combinar pasión y calma,
mezclar ímpetu y sosiego,
trenzar el paso y la espera,
conjugar instante y tiempo».