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domingo, 17 de mayo de 2026

Personas con “doble fachada”

Imagen de “geralt” en Pixabay.

Fuente: “Trata bien a los demás, pero en casa, no lo hace” de Bernardo Stamateas.

Algunas personas son amables, serviciales, sonrientes, cariñosas, agradables… fuera de casa, pero no son de este modo y tratan mal o con indiferencia a las personas con las que conviven: pareja, hijos, padres, hermanos…

Se trata de personas con “una doble fachada” o una doble faceta en dos entornos diferentes. Afuera, se sienten inseguras y se construyen una imagen falsa y amable con los demás, pero en su círculo íntimo, que es el ámbito en el que se sienten seguras, discuten, ignoran, descargan toda la bronca y la frustración acumuladas, es decir, de puertas hacia dentro ejercen el maltrato. Son personas hipócritas o falsas.

Existen tres tipos de personas “con doble fachada”:

1. La persona que muestra un yo externo distinto de su yo interno. ¿Por qué sucede esto? Por miedo. Este es su pensamiento inconsciente: “Veo algo de mí que no me agrada y creo que, si el otro también lo viera, me rechazaría”. Como resultado, construye un yo público divorciado de su yo personal y le demuestra al mundo “que sabe”, “que puede”, “que tiene” …

2. La persona que muestra una imagen totalmente distinta de la verdadera donde simula (exagera algo positivo) o disimula (esconde algo negativo), con el único fin de manipular, engañar y sentirse poderoso. No lo hace por miedo, sino porque necesita ejercer la manipulación para obtener una dosis de poder. Se trata de la máscara de la persona psicópata.

3. La persona narcisista. Muestra una imagen maravillosa de éxito porque, en el fondo de su ser, siente un vacío muy grande.

Todos poseemos fortalezas y vulnerabilidades. Cuando aceptamos ambos aspectos, podemos mostrarnos tal como somos y sentir así un gran alivio. Esta actitud nos permite conectar con el otro desde la honestidad y la transparencia.

Tenemos que ser tal como somos en todos los ámbitos donde nos movemos. Para ello es fundamental construir “inteligencia emocional”, la cual nos permite tratar bien a los demás y llevarnos bien con todos. Porque así somos los mismos siempre (de puertas hacia afuera y de puertas hacia adentro).

El término integridad proviene de la palabra “integritas”, que significa “de una sola pieza”. Es decir, mostrarnos como somos sin fingimiento. Pero esto se logra, como ya mencionamos, aceptando que tenemos tanto fortalezas como debilidades, lo cual habilita al otro a abrir un espacio para también mostrarse como es. Sin lugar a dudas, ser íntegro genera confianza y construye un vínculo sano, porque nos libera de tener que demostrarle nada a nadie.

“Las personas falsas iluminan la calle, pero apagan su hogar”. Al final, la calle olvida, la gente sigue con su vida y han llenado de heridas a las personas que más las querían”. Es triste, pero real.