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sábado, 2 de mayo de 2026

Lirios blancos para el mes de mayo

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (23-03-2026).

Mayo es tradicionalmente conocido, en el hemisferio norte, como el “mes de las flores” debido a que, en el apogeo de la primavera, la floración alcanza su máximo esplendor.

El repertorio de plantas que florecen en mayo es inmenso. Las flores están por todas partes: en los campos, en las calles, en los balcones, en los patios, en los jardines, en los parques… y se celebran muchas fiestas florales populares, algunas vinculadas a las antiguas celebraciones romanas de la diosa Flora y otras, a tradiciones culturales y religiosas.

En la tradición cristiana católica, mayo está dedicado a la Virgen María a la que se le ofrecen oraciones, cantos y flores, físicas o espirituales (actos de virtud, sacrificios…), en señal de respeto, amor y devoción.

En mi niñez, durante el mes de mayo, en mi colegio todos los días hacíamos “Las Flores” y por la tarde, al salir de clase, de regreso a casa, iba recogiendo lilas y celindos y, de vez en cuando, “asaltaba” los rosales que desbordaban, hacia la calle, las tapias de algunas casas. Dejaba las flores toda la noche en agua y, por la mañana, hacía un ramo que llevaba al colegio.

En mi afán por llevar flores a la Virgen, recuerdo que, en una ocasión, recogí, de un olivar cercano a mi casa, un ramo de florecillas blancas, que a mí me parecieron muy delicadas, pero, al llegar a casa, mi madre me sugirió que no era muy “adecuado” llevar a la Virgen un ramo de flores de ajo silvestre. Cierto es que su olor me parecía algo “rarillo”…

Cada año, al llegar el mes de mayo, todavía resuena en mi cabeza, y tarareo, la canción cuya letra dice: “Venid y vamos todos / con flores a porfía / con flores a María / que madre nuestra es”. Por aquel entonces, no sabía muy bien el significado de la palabra “porfía” pero, aun sin saberlo, la verdad es que los niños y niñas competíamos con entusiasmo para ver quién llevaba más flores a la Virgen.

Entre las “flores espirituales”, recuerdo, con especial cariño, que en una cartulina dibujaba un bonito jarrón del que salían tallos verdes de tulipanes. A lo largo del mes, cada vez que hacía conscientemente una obra que yo consideraba buena, dibujaba en un papel un sencillo tulipán que coloreaba, recortaba y pegaba en uno de los tallos del jarrón. Ni que decir tengo lo “rebosantemente florido” que al final de mayo estaba el jarrón, lleno de vida, inocencia y frescura.

Al final de su libro “He vencido al mundo”, libro que recomiendo a quienes estén especialmente interesados en la traición del apóstol Judas Iscariote, Christian Gálvez, en el apartado “Datos de interés”, habla del significado de los lirios en relación con María. Su lectura ha rescatado de mi memoria, trayéndolos al presente, los gratos recuerdos que he recogido en esta entrada.

Significado de los lirios en relación con María (Christian Gálvez)

«La Virgen María, figura central en el cristianismo, a menudo se asocia con diversos símbolos que reflejan sus virtudes y su papel en la tradición religiosa, entre los cuales el lirio ocupa un lugar destacado. El uso de lirios en la iconografía mariana es un símbolo que ha sido empleado durante siglos para representar varios aspectos de la personalidad y la misión de María.

▪ Pureza y castidad

Los lirios, especialmente el lirio blanco, son universalmente reconocidos como símbolos de pureza y castidad. En el contexto de la Virgen María, este significado es particularmente relevante, ya que resalta la doctrina cristiana de su Inmaculada Concepción y su vida sin pecado. La pureza de María se entiende no solo en el sentido físico, sino también espiritual, siendo un modelo de devoción y obediencia a la voluntad de Dios.

▪ Anunciación

En escenas de la anunciación, donde el ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús, el lirio a menudo es un elemento destacado. Se presenta como un signo de su aceptación pura y su cooperación en el plan divino. En estas representaciones, el lirio a veces es sostenido por el ángel o aparece en jarrones junto a María.

▪ Renovación y esperanza

Además de pureza, los lirios son símbolos de renovación y nuevos comienzos, conceptos que se alinean con el rol de María en el nacimiento de Jesús, que trajo una nueva esperanza y salvación al mundo según la fe cristiana.

▪ Belleza espiritual

La belleza del lirio también es vista como reflejo de la belleza espiritual de María. Su gracia y amor incondicional son comparados con la delicadeza y belleza de esta flor, haciendo del lirio un símbolo adecuado para representar las cualidades admirables de la Virgen.

▪ Presencia en la liturgia y el arte

Los lirios no solo aparecen en el arte visual, sino que también son comunes en las ofrendas florales en iglesias dedicadas a María y durante celebraciones litúrgicas en su honor, reforzando su simbolismo.

La asociación de los lirios con la Virgen María profundiza la comprensión de su carácter y su papel en la fe cristiana, donde cada elemento simbólico enriquece la devoción y la espiritualidad de los creyentes».