Hace dieciséis años hice la entrada “España campeona del mundo”, una pequeña reseña para recordar que la selección española de fútbol se levantó con la Copa del Mundo en Johannesburgo (Sudáfrica) el 11 de julio de 2010.
Supongo que, a estas alturas, todos sabéis que la selección de España, por segunda vez en su historia, se coronó campeona de la Copa Mundial de la FIFA 2026 tras vencer a Argentina. El partido se disputó el domingo 19 de julio en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey. Un gol histórico de Ferran Torres en el minuto 106 le dio a “La Roja” su segunda estrella mundial.
Poco es lo que yo puedo añadir sobre la gran final, que ha generado un impacto sin precedentes en las plataformas digitales. Sin embargo, en esta entrada quiero incluir el comentario, casi una poesía, de Pau Liu desde su perfil de Tiktok, que transcribo literalmente, agradeciendo sus bonitas palabras. Me agrada mucho que esa sea la imagen que se ve desde otra cultura y un punto de vista imparcial. Yo también creo que España dio la talla.
«CAMPEONES, pero no me refiero solo al marcador. Me refiero a cómo lo han hecho, porque han jugado limpio, sin trampas, sin malas caras, sin perder dignidad ni un segundo.
En un mundo donde, a veces, parece que todo vale, ellos han demostrado que se puede ganar con la cabeza alta y el corazón tranquilo. Han jugado bonito. Con esa elegancia que no se aprende en los entrenamientos, sino que nace del alma. Cada movimiento era armonía, cada gesto era belleza. Nos han regalado un espectáculo que emociona, que entra por los ojos y se queda en el pecho.
Han jugado unidos, como una familia, como un abrazo colectivo. No había egos, no había estrellas solitarias. Solo once personas empujando hacia el mismo sueño, apoyándose y cuidándose. Eso es más que deporte: es una lección de equipo y, sobre todo, con educación, con respeto, con valores. Han saludado al que caía, han abrazado al rival, han celebrado sin humillar. Nos han recordado que la grandeza no está en ganar, sino en cómo se gana.
Esta victoria no es un regalo, es una verdad. Una verdad que el mundo necesita escuchar: lo limpio, lo bonito, lo unido y lo respetuoso pueden vencer. En una época que, a veces, premia lo feo, ellos han ganado con la belleza y eso, queridos míos, no tiene precio.
Gracias España porque al ganar así, nos habéis dado permiso para soñar, para creer que lo bueno también puede ser fuerte, que lo bonito también puede ser poderoso y que juntos, con valores, podemos mover montañas.
Esta copa es vuestra, pero la lección es nuestra».
