En él hablo, además, de mi Tierra, de lo que me gusta y disgusta, de lo que me mueve y conmueve, de lo que siento y presiento y lo comparto con quienes por "causalidad", no creo en la casualidad, encuentro en el camino. Si tú eres una de esas personas...

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"Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia."
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"¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio."
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sábado, 2 de junio de 2012

Hablando en plata


"Hablando en plata" es un divertido cortometraje de Producciones Varadas, dirigido por Miguel Ángel Gil Camacho que hace, en clave de humor, un análisis económico y financiero de la situación actual.

Tres mujeres, amas de casa, nos hablan a niveles insospechados de la crisis. La economía está omnipresente en la cotidianidad de nuestras vidas. No hay conversación en la que no aparezca esta materia de la que parece que todos sabemos. La crisis ha logrado que una terminología compleja sea "dominada" a pie de calle.

La actrices son: Lola Teja, Ana Peregrina, Milagros Arena y Carmen Cordero.

Con música de la ópera "La Urraca Ladrona" de Rossini, los subtítulos en inglés añaden, si cabe, más surrealismo al corto.

Fue rodado el pasado mes de diciembre en El Puerto de Santa María en un patio de vecinos de El Callejón Espelete.

Presentado a la X Edición del Festival de Cortos Notodofilmfest.com, se alzó con el galardón de plata.



martes, 29 de mayo de 2012

El coco

Anthony de Mello. "El canto del pájaro".



“China roses”. Enya.

Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un sufí.

El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo una escudilla con la cáscara.

Gracias por criticarme.

sábado, 26 de mayo de 2012

Campaña en defensa de la Educación Pública



“Yo estudié en la Pública”.
Yadam.

Creo en una educación que garantice la igualdad de oportunidades y la compensación de las desigualdades.

Creo en una escuela democrática y laica.

Creo que para salir de la crisis hace falta más y mejor educación.

No acepto los recortes en inversión educativa ni los recortes de personal.

En las sociedades democráticas occidentales la enseñanza de titularidad pública es el eje vertebrador del sistema educativo. En España, el 67% de los alumnos de educación no universitaria estudia en centros públicos. En países de nuestro entorno, el sector educativo público es abrumadoramente mayoritario pues en el conjunto de los países de la OCDE alcanza el 90%.

El modelo de escuela pública se sustenta sobre valores como la democracia, la integración, la interculturalidad, la participación y la solidaridad. Éstas no son solo palabras bonitas para quienes consideramos prioritaria la cohesión social, el progreso y el desarrollo científico y humanístico de nuestro país. La escuela pública, a diferencia de la privada, es la escuela de todos y para todos, con independencia de la clase, el género, la nacionalidad, la etnia o la capacidad económica y es gestionada democráticamente.

Pero la escuela pública necesita poderes públicos que crean e inviertan en ella. Así de sencillo. Es fundamental que las administraciones educativas, de manera decidida, se comprometan con la escuela pública, inyecten los fondos suficientes en la misma y le presten la máxima atención.

Me preocupa el trasvase de alumnado que se está produciendo en los últimos años a la escuela concertada porque muchos padres temen que esté descendiendo la calidad de la enseñanza.

Me preocupa que la escuela pública acabe convirtiéndose en un gueto que solo escolarice a inmigrantes y a alumnado nativo con bajo nivel socioeconómico o con necesidades educativas especiales, mientras que la concertada escolariza a las clases sociales más acomodadas cuando, según el Informe PISA, los resultados académicos son similares entre los alumnos de los centros públicos y concertados.

En nuestro país siempre ha habido una histórica falta de presupuesto destinado a la educación con el consiguiente desgaste de la escuela pública.

Las distintas administraciones no han sabido o no ha querido transmitir a la sociedad un modelo claro de escuela pública. Mientras que la escuela privada-concertada defiende su proyecto educativo, fundamentado en el individualismo y en el éxito escolar... ¿quién defiende el modelo de la escuela pública?



Ciudadan@s por la Educación Pública es una asociación ciudadana en la que estudiantes de ayer y hoy, profesorado, familias y ciudadanía en general, elevan su voz en defensa de la Educación Pública, orgullosos de la formación académica y humana que recibieron en las aulas de sus colegios, institutos y universidades.

Los Principios de esta asociación son los siguientes:

- La Educación Pública es un derecho constitucional y Patrimonio Nacional irrenunciable.

- La Educación Pública es factor de cohesión social, favorece la igualdad de oportunidades e integra la diversidad.

- La Educación Pública es calidad. No aceptamos que se deteriore, sino que se trabaje para mejorarla desde todos los estamentos.

- La Educación Pública no es un negocio.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Estamos perdiendo el norte

Javier Urra

Así se titula una corta historia que nos cuenta Javier Urra, Psicólogo Forense de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores de Madrid (en excedencia voluntaria) y Defensor del menor de la Comunidad de Madrid desde 1996 hasta 2001, en su libro "¿Qué se le puede pedir a la vida?" publicado en febrero de este año.

Estamos perdiendo el norte


“Siendo defensor del Menor me encontré con algún caso en que los padres denunciaban a los agentes de policía municipal. ¿La razón? Detención ilegal.

Investigados los casos, comprobamos fehacientemente que dichos agentes habían sido requeridos por ciudadanos que encontraron a niños y niñas de 13 y 14 años bajo los efectos devastadores de una ingesta masiva de alcohol, por lo que estos servidores de la ley y de la sociedad los condujeron a toda velocidad al hospital más próximo.


Los padres, en lugar de agradecer su diligencia (pasadas las horas necesarias para superar la brutal borrachera, que en un caso acabó en delirium tremens), de dar las gracias a los profesionales sanitarios y de hablar con los hijos para interesarse por la razón profunda de esta conducta autolesiva, lo que hicieron fue denunciar a los policías.”


"¿Es un problema o no es un problema? Uno de cada tres chicos de 14, 15, 16 y 17 años se ha emborrachado el último mes"

Me gustaría que vierais el siguiente vídeo del programa Noticias 4 del día 17 de junio de 2009, en el que se recoge la opinión del periodista Iñaki Gabilondo.


"El estupor de los adultos ante el poder arrollador de las nuevas generaciones, es inevitable. Es ley de vida. Pero ésta es la primera generación adulta acoquinada ante sus hijos, seguramente porque perdió sus propias certezas y no está nada segura de lo que desea trasmitir. Quien se escandaliza ante lo nuevo, demuestra que se está haciendo viejo. Pero quien defiende cualquier cosa que sea nueva demuestra su estupidez. Y que un chaval o una chavala de catorce años llegue borracho o borracha a su casa no es una novedad, es un desastre. Y no tenemos ni herramientas ni convicciones para evitarlo."

domingo, 20 de mayo de 2012

La generación que nos regaló la prosperidad

Fernando Sánchez Salinero




Fernando Sánchez Salinero en su blog “Territorio Pyme” del periódico digital Tribuna de Salamanca escribió el siguientes artículo que reproduzco literalmente:



La generación que construyó España.


“¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”Aforismo castellano.

Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud.

Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer negocios, me comentaba: “China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar, comprarse su casa, su coche, que sus hijos vayan a la universidad… Cuando una generación está así centrada, no hay quien la pare” Este pensamiento me hizo reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres generaciones que convivimos.

Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que, como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y de casados para sus hijos.

Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir, que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y ahorraban un poco “por si pasaba algo”, que gastaban en ropa y lujos lo que la prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.


Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.

Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado.

La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.

Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:

1) “Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo”. Nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar.

2) “Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres”. Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarrehipotecas.

Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67). La generación de los nuevos ricos, la generación de “los pelotazos”, del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya, la de “papá dame”.

Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo? Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y qué decir del vino? Pasamos del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está “bueno”, ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble. Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un “enterao” hay que pasar por taquilla. ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!


Somos la generación de “endeudarse para demostrar que eres rico”. Increíble pero cierto.

- ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres un cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más.

- Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!

En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.

Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega infraestructuras que producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué toca este año?

Si algún “tarao” dice que hay que parar esto, se le lapida y “que no pare la fiesta”. Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en piedra en la sacrosanta constitución.

De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post). Esa es la generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.

Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.

En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito, comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo llamaban así) no debía ser mala receta.


Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.

Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.