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miércoles, 12 de junio de 2024

Aprender a aburrirse


Fuente: “No te ahogues en un vaso de agua” de Richard Carlson.

En la mayoría de los casos, nuestra vida está tan llena de estímulos, por no mencionar de responsabilidades, que nos resulta casi imposible sentarnos sin hacer nada y mucho menos relajarnos. Ni siquiera durante unos minutos.

Una gran parte de nuestra ansiedad se origina en nuestras mentes ocupadas, hiperactivas, que siempre necesitan algo con lo que entretenerse, algo en lo que concentrarse, y no dejan de preguntarse: “¿Y qué viene ahora?”. Mientras tomamos la cena nos preguntamos qué hay de postre. Mientras ingerimos el postre, no preguntamos qué deberíamos hacer a continuación. Después de la velada, lo siguiente es: “¿Qué deberíamos hacer este fin de semana?”. Después de haber estado fuera, entramos en casa y de inmediato encendemos el televisor, cogemos el teléfono, abrimos un libro o empezamos a limpiar. Es casi como si nos asustara la idea de no hacer nada, incluso durante un minuto.

Tenemos que permitirnos aburrirnos. No hacer nada. No estamos hablando de horas de ociosidad ni de holgazanería, sino de aprender el arte de relajarse, de “ser”, sencillamente, en lugar de “hacer”, durante unos pocos minutos al día. Si lo hacemos durante una hora, o menos, sin luchar contra ello, la sensación de aburrimiento acaba por ser reemplazada por la sensación de paz y, con la práctica, aprendemos a relajarnos. Al principio, si no estamos habituados, apenas puede soportarse, pero, pasado un rato nos acostumbramos y terminamos aprendiendo a disfrutar de ello.

No existe ninguna técnica específica para esto, aparte de no hacer nada de forma consciente. Limítate a sentarte o a mirar por la ventana y reparar en tus pensamientos, sensaciones y sentimientos. Al principio puede que sientas un poco de ansiedad, pero cada día te resultará un poco más fácil. La compensación es tremenda.

Al igual que el cuerpo, la mente necesita descanso ocasional de su agitada rutina. Lo hermoso de no hacer nada es que te enseña a despejar la mente y relajarte durante un período breve de tiempo. Cuando permites que tu mente se tome un descanso, regresa más fuerte, más aguda, más capaz de concentrarse y más creativa.

Es bueno aburrirse durante un rato. Cuando nos permitimos aburrirnos, nos liberamos de una enorme cantidad de la presión que nos impulsa a actuar y a tener ocupado hasta el último segundo de cada día. Tenemos que aprender a reservar momentos para descansar y aburrirnos.


miércoles, 5 de junio de 2024

El caballo del califa


Este cuento está incluido en el libro “La oración de la rana” (volumen I) de Anthony de Mello.

Un califa de Bagdad llamado Al-Mamun poseía un hermoso caballo árabe del que estaba encaprichado el jefe de una tribu, llamado Omah, que le ofreció un gran número de camellos a cambio; pero Al-Mamun no quería desprenderse del animal. Aquello encolerizó a Omah de tal manera que decidió hacerse con el caballo fraudulentamente.

Sabiendo que Al-Mamun solía pasear con su caballo por un determinado camino, Omah se tendió junto a dicho camino disfrazado de mendigo y simulando estar muy enfermo. Y como Al- Mamun era un hombre de buenos sentimientos, al ver al mendigo sintió lástima de él, desmontó y se ofreció a llevarlo a un hospital.

—Por desgracia —se lamentó el mendigo—, llevo días sin comer y no tengo fuerzas para levantarme.

Entonces, Al-Mamun lo alzó del suelo con mucho cuidado y lo montó en su caballo, con la idea de montar él a continuación. Pero, en cuanto el falso mendigo se vio sobre la silla, salió huyendo al galope, con Al-Mamun corriendo detrás de él para alcanzarlo y gritándole que se detuviera. Una vez que Omah se distanció lo suficiente de su perseguidor, se detuvo y comenzó a hacer caracolear al caballo.

—¡Está bien, me has robado el caballo! —gritó Al-Mamun— ¡Ahora sólo tengo una cosa que pedirte!

—¿De qué se trata? —preguntó Omah también a gritos.

—¡Que no cuentes a nadie cómo te hiciste con el caballo!

—¿Y por qué no he de hacerlo?

—¡Porque quizás un día puede haber un hombre realmente enfermo tendido junto al camino y si la gente se ha enterado de tu engaño, tal vez pase de largo y no le preste ayuda!

Anthony de Mello incluye el cuento en el apartado “Amor”.


miércoles, 29 de mayo de 2024

Escribir números: ¿cifras o letras?

Esta es, sin duda, un tipo de entrada poco usual en este blog. Lo de ejercer de maestra lo solía dejar, sin conseguirlo del todo, para la escuela. Esta publicación es la evidencia de que sigo sin lograrlo.

Cuando escribimos números, algunas veces, no sabemos si debemos hacerlo con cifras o con letras. En caso de duda, si te resultara clara mi explicación, puedes recurrir a ella cuando lo necesites y siempre podemos consultar el Diccionario panhispánico de dudas de la Academia Española.

En la actualidad, para qué engañarnos, son muchos los que descuidan la correcta utilización del lenguaje porque lo consideran algo accesorio. Nadando contracorriente, en esta entrada recopilo algunas reglas básicas para escribir correctamente los números.

En textos científicos y técnicos los números deben escribirse con cifras y es obligado hacerlo en operaciones matemáticas, fórmulas, gráficos, etc., pero ¿cómo se escriben los números en los demás textos?


Los números cardinales


Se escriben con letras:

- Los números cardinales inferiores a cien y los que se expresan con una palabra.

Os recuerdo que los números del uno al treinta (diecinueve, veintiocho…), las decenas (cincuenta, ochenta…) y las centenas (trescientos, quinientos…) se escriben en una sola palabra.

Tengo noventa y seis ovejas / Tengo 96 ovejas.

Su precio es cincuenta euros / Su precio es 50 euros.

Compré ochocientos ejemplares / Compré 800 ejemplares.

Tengo ciento cincuenta ovejas / Tengo 150 ovejas.

Se escriben con cifras:

- Los números cardinales que indican años y los que aparecen seguidos de abreviaturas.

Nació en 1953 / Nació en mil novecientos cincuenta y tres.

Vale 30 cts. / Vale treinta cts.

Al escribir con cifras debes saber que:

* No se deben combinar cifras y palabras, salvo si el número va seguido de millar, millón, billón, etc.:

Quince mil cabezas de ganado / 15 000 cabezas de ganado / 15 mil cabezas de ganado / Quince millares / 15 millares

Ocho millones de euros / 8 millones de euros.

* No deben utilizarse ni el punto ni la coma para separar los grupos de tres dígitos; solo se debe marcar con un espacio:

Mi teléfono es el 456 848 421.

* No se utiliza espacio en los años, códigos postales y números identificadores como el del DNI.

Lo compré el año 2017.

Mi código postal es 32007.

Mi DNI es 27938274H

* En los números decimales se debe usar el punto como signo separador, aunque también se admite el uso de la coma.

Saqué 9.4 en el examen / Saqué 9,4 en el examen.

Escritura de la hora:

- Para expresar la hora podemos usar las palabras o los números, pero sin mezclarlos.

Las nueve de la noche / Las 21:00 h

* Las horas deben separarse de los minutos utilizando los dos puntos, pero es válido el empleo del punto. El símbolo h (hora) se escribe sin punto y separado por un espacio.

Son las 11:35 h / Son las 11.35 h / Son las 11,35 h / Son las 11:35 h.

Escritura de la fecha:

- Predomina el orden día, mes y año.

20 de diciembre de 2017.

* El día y el año se escriben con números y el mes con minúscula. Como vimos más arriba, en el año nunca se pone punto ni separación en los grupos de tres dígitos.

20 de Diciembre de 2017 / 20 de diciembre de 2.017 / 20 de diciembre de 2 017.

* También son válidas las siguientes abreviaturas de las fechas:

31-1-17, 31/1/2017, 31.1.2017 y 31-1-2017


Los números ordinales

- Se escriben en una sola palabra hasta el vigésimo y en dos palabras a partir del vigésimo primero.

Decimotercero, decimoctavo…

Vigésimo cuarto, cuadragésimo quinto…

Se pueden abreviar con números romanos y, cuando el número resulta muy complejo, con cifras seguidas de punto y de letra volada.

II Guerra Mundial / IIª Guerra Mundial (Segunda Guerra Mundial)

LXXVIII Campeonato de Ajedrez / 78.º Campeonato de Ajedrez.

Numeración de nombres de papas, reyes y emperadores:

- Se pueden leer como ordinales o cardinales hasta el número diez. A partir del diez se deben leer como cardinales.

Alfonso IX (Alfonso noveno o Alfonso nueve) / Juan XXIII (Juan vigésimo tercero / Juan veintitrés).

* Recuerda que los siglos se escriben en números romanos.

Siglo XXI

* Los ordinales correspondientes a los números 11 y 12 presentan dos formas válidas: undécimo y decimoprimero, duodécimo y decimosegundo, pero se prefieren las primeras.

Subimos al undécimo piso / Subimos al decimoprimer piso.

Ocupa el puesto duodécimo / Ocupa el puesto decimosegundo.




miércoles, 22 de mayo de 2024

Las personas descalificadoras


Fuente: “Gente tóxica” de Bernardo Stamateas.

Las personas descalificadoras disfrutan menospreciando y rebajando a los demás. Tienen como objetivo desestabilizar las emociones y controlar la autoestima de sus víctimas, da igual el vínculo que tengan con ellas, para que, de esta forma, ellas puedan brillar y ser el centro del universo. Dignas representantes de la gente tóxica, se encargarán de hacerte cumplir sus exigencias o, de lo contrario, te harán la vida imposible.

Es de gran importancia conocer que el poder destructivo de la descalificación puede contagiarse y la persona que alguna vez sufrió en carne propia este tipo de maltrato, puede convertirse en agresora. Muchas de las personas descalificadoras, probablemente, en algún momento de sus vidas, hayan sido descalificadas. Son seres que proyectan en los otros todas la frustraciones e inseguridades que no les permitieron desarrollar su potencial y sus sueños. Como ellos/as no pudieron llegar a la meta, su objetivo será que tú tampoco lo logres. Sólo al lograr disminuirte y menospreciarte podrán sentirse, al menos por un momento, importantes.

Cómo actúa una persona descalificadora

Todos, alguna vez, hemos sido víctimas de un/a descalificador/a. Conocer su “modus operandi” nos permitirá neutralizar sus ataques y coartar o limitar sus intenciones.

- En primer lugar, la persona descalificadora se tomará tiempo para conocerte. Poco a poco, encontrará la forma de satisfacer tus necesidades, de ofrecerte paz y cooperar contigo para que, una vez que le hayas dado tu confianza, sean sus palabras y sus decisiones las que tengan poder y peso sobre tu vida. Llegarás a dudar de tus capacidades y hasta agradecerás que esa persona esté a tu lado. Sus movimientos son tan insidiosos que ni te darás cuenta de lo destructiva que su manipulación puede llegar a ser.

- La mentalidad de este tipo de persona es avasallante y precisa. Sabe con exactitud cuál es el dardo que saldrá de su boca. Si haces algo, te criticará y si no actúas, te juzgará por no hacerlo. Su idea es que te sientas inseguro/a y dependas de sus palabras y opiniones.

- Mediante indirectas e insinuaciones te hará creer que lo que estás haciendo no está del todo bien, influyendo negativamente en tu motivación y energía. Agigantará tus errores y tus fracasos y reducirá al máximo el valor de tus logros y de tus éxitos. La persona descalificadora conoce a la perfección todo lo que eres capaz de alcanzar si te lo propones y, como conoce tu potencia, intentará por todos los medios hacerte sucumbir y amedrentarte.

- Vive usando una lupa para ver con detalle tus defectos, observará a la perfección todas tus acciones y escuchará con atención las quejas que tú hagas de ti mismo/a para, en el momento adecuado y certero, sacarlos a la luz y desvalorizarte.

- Vivirá escondido/a detrás de una máscara para jugar mejor su juego. En determinados momentos intentará ser un ángel, ocultando su mal humor, su irritabilidad y la falta de dominio propio, pero, en el momento preciso, será capaz de dar la estocada final.

- La persona descalificadora siempre tiene razón y conoce a la perfección todos los temas y asuntos que puedan tratarse. Se considera perfecta, jamás podrá admitir un error y, por supuesto, no sentirá culpa por nada. Nada de lo que sucede merece su atención, excepto aquello relacionado con lo que quiere alcanzar.

- A medida que su víctima le deja espacio, va ganando territorio. Al cabo de los meses y de los años, su humor será más irritable y sus contestaciones más hirientes, hasta verse convertido en un ser sumamente difícil para la convivencia. Su agresividad irá en aumento en la medida en que tome conciencia de que quienes están a su alrededor, en cuando puedan, lo alejarán de sus vidas. Claro que, en un momento determinado, esa agresión se volverá contra ellos/s, convirtiéndose en una depresión llena de culpas que desembocará luego en una enfermedad psicosomática.

Cómo controlar a una persona descalificadora

- Podemos confrontar a la persona descalificadora, pero esto no dará buen resultado: siempre se las arreglará para salir ilesa de la situación y hacer que tú quedes con toda la culpa y la responsabilidad del asunto. Esa persona te dirá: “¿De dónde has sacado esa idea de que yo te estoy usando? Yo nunca te utilizaría”. Con estas palabras te llenará de angustia y remordimientos por sentir que has pensado mal y, entonces, tomará un mayor control sobre tu mente y sobre la situación en general.

- Otro método no muy aconsejable para controlar a la persona descalificadora es actuar como ella: eres descalificado/a, entonces descalificas y así sucesivamente. Sin embargo, esta solución no es la óptima ya que, si la eliges, te estarás sumando a su juego y corriendo el riesgo de salir nuevamente herido/a. La persona descalificadora tiene millones de métodos que sacará para cada situación en la cual decidas enfrentarte y si no la tiene en su mente, la improvisará como todo buen actor.

- No te enfrentes a esa persona en público. Es vengativa. Nunca dejará pasar por alto una humillación y tu nombre estará escrito en su memoria para siempre.

- No la contradigas. Contradecirla abiertamente es una batalla que nunca vas a ganar y se cobrará tu hazaña. Este tipo de persona detesta ser confrontada.

- Mira a esa persona y sonríe. Supón que la persona descalificadora está frente a un grupo de cinco o seis personas y lo primero que hace es ponerse a discutir contigo con el único objetivo de demostrar quién tiene el poder. En este caso, lo que debemos hacer es mirar a esa persona con “cara de nada”, sonreírle y darle a entender que lo has escuchado, para así tomar el control de la situación. Es difícil, pero se puede.

- No caigas en su juego, no cedas a sus golpes bajos. Solo si logramos controlar nuestras emociones y contamos “hasta tres” antes de comenzar a hablar, sabremos que, si no hacemos frente a esta clase de manipuladores emocionales, seremos capaces de ganar la batalla.

Algunas conclusiones

¿Una persona descalificadora puede vivir en pareja? ¿es capaz de sentir amor, de compartir sus pensamientos con un amigo?, ¿puede trabajar en equipo, sentir la belleza de vivir?

La respuesta en “no”, a menos que tome conciencia de sus actitudes, de su manipulación y decida revertir su mentalidad y su trato. Todos tenemos la oportunidad de cambiar y de pedir disculpas si hemos descalificado, pero también es cierto que no es el destino de nadie tener que convivir con personas cuya meta es limitarnos y lastimarnos, ni tampoco nos compete ser sus socorristas.

Si en reiteradas ocasiones te dijeron que no eras capaz, que no servías y terminaste por aceptarlo, pon en orden tu mente y refuta todo lo que hasta hoy has aceptado como cierto. Un pensamiento verdadero acarrea otro pensamiento verdadero y la suma de todos ellos sanará tu autoestima y cambiará el valor y el poder de tus decisiones. Comienza por priorizar tu vida, cuida tus emociones, deshazte de toda la gente tóxica que durante años ha estado cerca de ti. Pon todo tu potencial en marcha. Poco a poco sentirás que estás capacitado/a para alcanzar lo que te propongas y con perseverancia, las mejores oportunidades estarán a tu alcance. Sigue tu camino. Sé el constructor/a de tu propio destino.


miércoles, 15 de mayo de 2024

Los diez no mandamientos

Fuente: “El diario de Eliseo” de Juan José Benítez.

En Ptolemais, julio del año 29.

...Allí, Jesús conversó con un pequeño grupo de seguidores. Y los animó a continuar haciendo la voluntad del Padre Azul. Al terminar la reunión, el maestro recitó los “diez no mandamientos”.

«1. Dios no juzga… No vives para ser bueno o malo.

2. Tú no eres lo que crees… Eres mucho más.

3. Dios no está afuera… Él te habita en silencio.

4. Lo más bello no ha llegado aún… La muerte te sorprenderá.

5. Dios no castiga… Es el hombre el que cree que Dios castiga.

6. Tú no eres libre (ahora)… Lo serás mañana.

7. Dios no establece condiciones… Es un Dios de lujo.

8. Dios no es el final… La segunda era no ha empezado.

9. Dios no es religioso… Lo suyo es el arte y la simetría.

10. Tú no puedes ofender a Dios (aunque lo pretendas). Tú no puedes beberte el mar.

Y el undécimo:

No molestes a Dios con simplezas...».

miércoles, 8 de mayo de 2024

Hoy puede ser un gran día

Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943), cantautor, compositor y poeta, está considerado como una de las figuras más destacadas de la canción moderna y sus temas han pasado a formar parte de la memoria emocional de varias generaciones en España e Iberoamérica. La trayectoria de Serrat ha estado marcada por su compromiso y defensa de la democracia y los derechos humanos. Ha sido famoso por la calidad de sus letras; por haber puesto música a poemas de algunos de los principales poetas españoles y latinoamericanos (Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Joan Salvat-Papasseit, León Felipe y Mario Benedetti, entre otros); por su reivindicación de la lengua catalana (es precursor del movimiento Nova Cançó catalana) y por la denuncia de la represión e injusticias del régimen franquista.

En 1968 renunció a representar a España en Eurovisión por no poder cantar en catalán la canción “La, la, la” que, al final, ganó el festival interpretada, en español, por Massiel.

En 1975 se vio exiliado en México por haber condenado los últimos fusilamientos del régimen franquista y, muerto Franco, regresó a España el 20 de agosto de 1976.

Con una trayectoria musical de más de medio siglo y después de haber grabado cuarenta discos y más de quinientas canciones, Serrat se despidió de los escenarios el 23 de diciembre de 2022 con una actuación en el “Palau San Jordi” de Barcelona que puso fin a su última gira “El vicio de cantar 1965-2022”.

Joan Manuel Serrat ha sido galardonado el 24 de abril con el premio “Princesa de Asturias de las Artes 2024” que le será entregado el próximo octubre en una ceremonia que tradicionalmente presiden los reyes en el “Teatro Campoamor” de Oviedo.

Los catorce miembros del jurado decidieron por unanimidad reconocer un trabajo de honda raíz mediterránea en el que “se aúna el arte de la poesía y la música al servicio de la tolerancia, los valores compartidos, la riqueza de la diversidad de lenguas y culturas, así como un necesario afán de libertad”. Defensor del diálogo frente a la crispación, su obra es “un exponente de su irrenunciable vocación de tender puentes entre países y generaciones”.

Considero que este merecido premio pone el broche de oro a una carrera profesional larga y satisfactoria y en esta entrada quiero celebrarlo con su tema “Hoy puede ser un gran día” incluido en el álbum “En tránsito” de 1981.

Se trata de una canción optimista en la que la idea principal es que cada persona es, en parte, responsable de lo bueno que pueda ocurrirle. El punto de partida es plantearse que el día puede llegar a ser grande y, a partir de aquí, el autor, en forma de poema, nos da algunos buenos consejos para conseguirlo.

Ten siempre presente que hoy puede ser un gran día y mañana... también.


  “Hoy puede ser un gran día”. Joan Manuel Serrat.

Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.

Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.

No consientas que se esfume,
asómate y consume la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.

Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.

Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.

Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.

Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.

Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.

Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.

En este blog se incluyen temas de Joan Manuel Serrat en las siguientes entradas:

- Celebrar el agua.

- Un mañana con memoria.

- La saeta de Antonio Machado.

- Cada loco con su tema.

- Reivindicar la alegría.

- Esos locos bajitos.

- Bendita ilusión.


miércoles, 1 de mayo de 2024

Deja de juzgar (II)


Fuente: “El libro de los quizás” de Fran Russo.

Los seres humanos no paramos de emitir juicios, incluso sin conocer lo que estamos juzgando y sin tener información real; es lo que llamamos “prejuicios”.

Los juicios constantes se convierten en el “ruido de fondo” de la intranquilidad, interferencias que no te dejan en paz, especialmente, cuando tratas de dormir o quedarte en silencio. Enjuiciamos nuestros actos, los de los demás, los pasados, los futuros, los presentes… Enjuiciamos todo lo que nos sucede, lo que nos puede suceder y lo que, probablemente, ni siquiera nos sucederá jamás.

El ego es un especialista en juzgar, vive de ello. Si comienzas a dejar de alimentarlo, lo dominarás. Lograrás que coma de tu mano, lo que tú digas, cuando tú digas, y no cuando lo dictamine él. Aprender a controlar el ego y usar el ego te proporcionará una ventaja que ahora ni imaginas. Olvídate de eliminarlo, es parte de ti. Solo debes domesticarlo porque es una fiera salvaje en tu vida.

Todos tenemos una misión en la vida, todos tenemos algo que hacer y que decir, pero normalmente nos conformamos con la peor versión de nosotros mismos, porque, entre otras cosas, no nos sentimos capaces. Nuestra misión es hallar la mejor versión de nosotros mismos y es una tarea de gran importancia, nuestra odisea.

Olvídate de llamar la atención. No confundas el éxito o llegar a ser alguien con que los demás reconozcan públicamente tu mérito. Puedes triunfar en el más absoluto de los silencios. Es un silencio hermoso y pleno. No necesitas el aplauso, porque tu verdadera misión sólo puede ser juzgada por ti mismo. Si tu meta acarrea una tarea pública y su reconocimiento, acéptalo también, pero que no sea el reto en sí, sino una vía, una consecuencia. Y si lo que atañe es polémica, crítica y presión social, igualmente: que no te distraiga, estás por encima de ello. Todo lo que te ataque te hará más fuerte. Déjalo estar y no le des la importancia que no tiene.

La gente rehúye de su propio interior, quiere entretenerse con mil cosas externas para no pensar, por vértigo a sí mismos y a la profundidad que pueden hallar dentro de sí mismos.

Pero no juzguemos. Cada uno tiene su tiempo, su momento. Tarde o temprano, en una existencia o en otras, llegará esa vida trascendental en la que decidan salir del círculo, de la espiral de búsquedas que solo tiene un propósito: hallarnos.


miércoles, 24 de abril de 2024

Cómo ha cambiado el cuento

El “retelling” (volver a contar) es una técnica literaria, cada vez más en boga, que se basa en recuperar los relatos más tradicionales para niños y darles una vuelta con la mirada propia del siglo XXI. El cuento sigue siendo reconocible, pero es contado de otra forma. Se trata, por tanto, de una adaptación y una reinterpretación de una historia ya conocida.

Como en la actualidad los cuentos clásicos son considerados fuera de época, sexistas y violentos, en vez de escribir nuevas historias, se ha puesto de moda reescribirlos cambiando, así, los cuentos de nuestra infancia. Esto es debido, sin duda, al atractivo especial de unas historias que han sobrevivido hasta nuestros días y que, analizadas con detenimiento, sin juzgarlas con los valores del presente, expresan verdades profundas del ser humano.


Fuente: “Cuentos afilados en noches extrañas y otras puñaladas” de Bebi Fernándes. Título original: Rebeldía.

«Tras observar que llevaba días cerrada y sin emitir sonido alguno, el soldadito de plomo abrió la caja de música y comprobó que allí dentro no había nadie.

La bailarina, tras años de esclavitud, cansada de bailar para otros cada noche como un autómata sin libertad en aquel cofre transformado en joyero, había trazado un plan durante meses.

El día anterior, a la hora prevista, había arrancado el muelle que la sujetaba, había conseguido forzar el mecanismo de cierre del joyero gracias a un pendiente transformado en ganzúa y había logrado huir».


miércoles, 17 de abril de 2024

Saber escuchar


Fuente: “No te ahogues en un vaso de agua” de Richard Carlson.

Resulta interesante considerar que cuando estamos en desacuerdo con alguien, esa persona se siente tan segura de su punto de vista como nosotros del nuestro y, sin embargo, siempre tomamos partido… ¡el nuestro! Es la manera que tiene nuestro ego de negarse a aprender nada nuevo. Es también un hábito que crea muchísimo estrés innecesario.

La primera vez que puse conscientemente a prueba la estrategia de asimilar primero el punto de vista del otro, descubrí algo maravilloso de verdad: no me hizo daño y me acercó más a la persona con la que estaba en desacuerdo.

Supón que un amigo te dice: “los liberales (o los conservadores) son la causa principal de nuestros problemas sociales”. En lugar de defender de manera automática tu propia posición (cualquiera que sea), mira si puedes aprender algo nuevo. Dile a tu amigo: “dime por qué piensas así”. No digas esto con un plan oculto o preparándote para defender o demostrar tu postura, sino, sencillamente, para escuchar otro punto de vista. No intentes corregir ni hacer que tu amigo vea que está equivocado. Deja que sienta la satisfacción de tener razón. Practica la habilidad de saber escuchar.

Contrariamente a la creencia popular, esta actitud no hace de ti alguien débil. No significa que tus creencias no estén lo suficientemente arraigadas ni que estés admitiendo estar equivocado. Lo único que estás haciendo es intentar conocer otro punto de vista: estás procurando, en primer lugar, entender. Por otra parte, no se requiere energía para permitir que otro tenga razón. De hecho, sucede lo contrario: te carga de energía a ti.

Cuando entiendes otras posiciones y puntos de vista, varias cosas maravillosas comienzan a suceder. Primero, puedes aprender algo nuevo y ampliar horizontes. Segundo, cuando la persona con la que hablas sienta que la estás escuchando, te apreciará y respetará mucho más que cuando saltabas a exponer tu propia posición. Si saltas, solo consigues que tu interlocutor se reafirme y se ponga más a la defensiva.

Si tú tienes una actitud más suave, en casi todos los casos, la otra persona también la tendrá. Puede que no suceda de inmediato, pero con el tiempo así será. Al procurar entender, estás poniendo el afecto y el respeto que sientes hacia la otra persona por encima de tu necesidad de tener razón. Estás practicando una forma de afecto incondicional.

Otro beneficio podría ser que consigas que la persona con quien estás hablando escuche tu punto de vista. Aunque no existe ninguna garantía de que vaya a escucharte, una cosa es segura: si tú no escuchas, tu interlocutor tampoco lo hará.

Al ser la primera persona que tienda la mano y escuche, romperás la espiral de inflexibilidad.


miércoles, 10 de abril de 2024

Sobre la autoestima infantil


Fuente: “Cuentos afilados en noches extrañas y otras puñaladas” de Bebi Fernández. (Título original del cuento: “Lo que de verdad importa).

«Naiara siempre se caía al suelo. Cada vez que, en el patio, los niños jugaban al pilla-pilla, clase contra clase, terminaba tropezándose con alguna baldosa y raspándose las rodillas o doblándose un pie. Todo el mundo sabía ya desde el comienzo de la jornada escolar, a las nueve de la mañana, que la niña terminaría con alguna herida aquel día.

—Siempre estás en el suelo —le recriminaba su monitor de comedor.

—¡Profe! ¡Naiara ya se ha caído otra vez! —avisaban a gritos los niños a la profesora de turno de vigilancia en el recreo.

Entonces llegó Luna. Luna sustituyó a uno de los monitores de comedor aquel trimestre, en primavera. Abril fue muy lluvioso, y a Luna le gustaba plantear a los alumnos problemas de lógica y adivinanzas los días de lluvia, que resolvían juntos aunando ingenio de cada niño, formando un equipo. Durante los enigmas, descubrió que una de las alumnas era muy buena en matemáticas, pero también descubrió, tras fijar su atención en ella, que nadie reparaba en ello porque todo el mundo la tachaba de patosa e inestable. La respuesta a cómo era Naiara era siempre la misma: la que siempre se cae.

—Naiara, profe, la chica que se cae, ¡se está peleando con Sergio!

Incluso usaban su falta de equilibrio para burlarse de ella o como arma arrojadiza durante una discusión entre niños:

—¡Naiara, tú cállate! ¡Que siempre te caes! ¡Patosa!

La verdad es que a Luna no le parecía que se cayera tantísimo. No difería mucho de cuánto se caían otros compañeros. Quizá un poco más, pero su fama la precedía en exceso. Opinaba que, tras la elaboración e instauración de aquel rol, la niña se debía a él, así que caía el doble. Era lo que todos esperaban. Era como todos la veían. Y ella se veía como la hacían verse. Si todo el mundo te dice que le recuerdas al color azul, acabas pensando que hay algo azul en ti.

Así que Luna fijó una estrategia. Comenzó a destacar la capacidad de aquella niña para la adivinación, el cálculo y la lógica. La nombró su ayudante durante las tardes de enigmas de lluvia y, siempre que podía, repetía a ella y a otros niños lo buena que era en matemáticas. Si Luna quería hacer algún cálculo, vociferaba delante de todos:

—¡Naiara! ¿Cuánto son cuarenta más ochenta y siete?

A la niña le costaba un poco al principio, pero, al final, se acostumbró a ser la calculadora oficial de su monitora, costumbre que siguieron los niños.

Al finalizar el curso, Luna decidió hacer una sesión de Quién es quién. El niño elegido recibía escrito en un papel el nombre de otro. El elegido debía destacar algo de ese niño, algo que lo identificara mucho, y los demás debían adivinar quién era a través de la pista.

Llegó el turno de Tomi. Luna eligió un nombre para que lo describiera. “Naiara”, escribió. Dobló el papel. Tomi se acercó a la mesa, lo recogió y, sin que nadie pudiera ver lo que había escrito en él, leyó el nombre para sí. Rápidamente dijo en voz alta:

—¡Es la mejor en matemáticas!

Los otros niños comenzaron a mirarse entre sí con excitación, y muchos se adelantaron a dar el veredicto antes de levantar la mano para pedir turno. Naiara asintió sonriente cuando sus compañeros pronunciaron su nombre con unanimidad, corroborando la verdad. Aquel año, nadie supo por qué, dejó de caerse al suelo».


miércoles, 3 de abril de 2024

Telefonear


Fuente: “Somos lo que hablamos” de Luis Rojas Marcos.

El psicólogo suizo Jean Piaget (1896-1980), denominó “lenguaje social” al que utilizamos desde pequeños para identificar objetos, describir situaciones, informar y expresar deseos y sentimientos.

Hablar por teléfono es una de las modalidades del lenguaje social.

Antonio Meucci, un ingeniero italiano emigrado a Nueva York, construyó en 1854 el primer teléfono en su casa intentando comunicarse desde su despacho, localizado en la planta baja de su vivienda, con su esposa, inmovilizada por el reumatismo en el dormitorio del segundo piso. Lo consiguió utilizando un largo cable electrificado en cuyos extremos había colocado una membrana vibradora. Sin embargo, no se percató de la trascendencia de su invención y tuvieron que pasar dos décadas hasta que Alexander Graham Bell patentó el gran invento.

Como es fácil de suponer, poder conversar a distancia por medio de señales eléctricas fue un invento de consecuencias inimaginables para la humanidad. Realmente, hoy en día es imposible concebir nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones y el funcionamiento de la sociedad sin este prodigioso instrumento.

Apenas un siglo después de Bell, en 1973, un directivo de la compañía Motorola realizó públicamente la primera llamada con un teléfono sin cable, el móvil, desde una calle de Nueva York. Poco después, estos aparatos comenzaron a comercializarse y a multiplicarse por todo el mundo. A finales de la década de los años noventa, los avances tecnológicos e internet permitieron además la creación de plataformas o aplicaciones para la comunicación online a cualquier hora del día o de la noche. Hoy, las redes sociales como Facebook, YouTube, Instagram, Twitter, LinkedIn y otras muchas cuentan con más de 6.000 millones de usuarios.

“Tuitear”, “googlear” o “guasapear” son ejemplos de la nueva generación de verbos que definen la comunicación instantánea mediante mensajes de texto y de voz.

Sin embargo, por mucho que el teléfono se haya instalado con firmeza en nuestras vidas, hablar a través de él es muy diferente a hablar en persona. De entrada, es difícil construir una relación con otra persona sin experimentar la suficiente proximidad física, ya que la conversación y los intercambios significativos incluyen no solo las palabras, sino también las expresiones faciales, los gestos y el estado emocional que refleja el lenguaje corporal. Por otra parte, el uso del teléfono no es fácil para algunas personas: no es una habilidad espontánea sino algo que tienen que aprender, empezando por superar la ansiedad que les produce comunicarse sin ver en persona a su interlocutor. No obstante, también son muchos los que usan el móvil para evitar conscientemente las relaciones personales.

En todo caso, lo importante no es la tecnología, sino el uso que hacemos de ella. Los beneficios evidentes de facilitar la comunicación a distancia, obtener información y mejorar nuestra capacidad de movimiento quedan en entredicho cuando el teléfono se convierte en el instrumento que nos mantiene aislados en un mundo sin comunicación cara a cara.

El daño principal del uso abusivo del móvil se debe al valioso tiempo que nos roba día tras día, restándoselo a actividades socializadoras, estimulantes y creativas que son tan necesarias para la convivencia y el desarrollo emocional saludable.

El teléfono móvil se ha convertido en un objeto tan omnipresente en nuestra vida que incluso abundan las reglas de etiqueta para su uso. Quizá la primera sea la que nos advierte que la persona con quien estamos físicamente debe ser nuestra prioridad absoluta: si estamos sentados a la mesa, la norma es guardar el móvil y ponerlo en silencio durante toda la comida. Y si alguien nos llama con urgencia, lo correcto es disculparnos y apartarnos un instante de la mesa para hablar.

En cuanto a la salud, recordemos que su uso continuado puede disminuir nuestra capacidad de concentración y de retener información, además de aumentar el riesgo de obesidad. Por si fuera poco, emplear el móvil antes de dormir altera el sueño e interfiere con el buen descanso. Y usarlo en el dormitorio cuando estás con tu pareja puede arruinar la relación.

Sin duda, el uso universal del teléfono móvil, en cualquiera de sus formas, ha acercado a los pueblos más alejados y ha convertido al planeta en un gigantesco vecindario dinámico, fluido, diverso y rebosante de personas conectadas. Pero también es verdad que no faltan quienes tiemblan ante ciertos efectos de la globalización, como la pérdida de la identidad cultural o el dominio económico de las naciones más poderosas.

La inevitable globalización que fomenta la tecnología no está reñida con la individualidad y autonomía de las personas ni con sus valores. De hecho, son legión quienes afirman que gracias a los teléfonos móviles y a las redes sociales sus relaciones con amigos y familiares han mejorado, las oportunidades de entablar nuevas amistades se han multiplicado y el intercambio global de información ha sido enriquecedor.


miércoles, 27 de marzo de 2024

El apóstol renegado

¿Por qué un seguidor de Jesús de Nazaret, con buenas intenciones, después de varios años de relación con la personalidad transformadora del Maestro, repudió una causa sagrada, le traicionó y abandonó a sus hermanos? ¿Qué pudo mover a Judas Iscariote?

Puede resultar sencillo juzgar a Judas cuyo nombre ha sido condenado y maldecido en todo un vasto universo, pero Jesús de Nazaret lo amó y, con toda seguridad, el Padre, infinitamente misericordioso, lo ha perdonado y su alma ha sido acogida en la luz.

Con Judas o sin él, las castas sacerdotales habrían cumplido su papel de sanguinarios ejecutores.


Fuentes: “Libro de Urantia” y “El testamento de San Juan” de Juan José Benítez.

Judas Iscariote había nacido en Queriot, un pequeño pueblo del sur de Judea. Era hijo único y sus padres, cuando era pequeño, lo consintieron y mimaron convirtiéndolo en un niño malcriado.

Cuando era un muchacho, sus padres se mudaron a Jericó, donde vivió y trabajó en varias empresas de su padre hasta que se interesó en la predicación y la obra de Juan Bautista. Los padres de Judas eran saduceos y cuando su hijo se unió a los discípulos de Juan, lo repudiaron.

Natanael (Bartolomé) encontró a Judas en Tariquea (Magdala), ciudad de Galilea, junto al lago Tiberíades, cuando éste estaba buscando trabajo en una empresa de secar pescado y lo invitó a unirse al grupo de los apóstoles de Jesús.

Judas era soltero, tenía treinta años y los modales de una persona bien educada. Era un pensador inteligente y el más instruido de los doce. Entre los apóstoles, era el único de Judea y nunca fue capaz de superar sus prejuicios contra sus compañeros galileos. El mismo Jesús, al aceptarlo en el grupo, le dijo: «Judas, somos todos de la misma carne y, al recibirte en nuestro medio, oro porque seas siempre leal a tus hermanos galileos. Sígueme». A Judas también le costó mucho tiempo aceptar que Mateo, un publicano, fuera admitido por Jesús.

Andrés, el primer apóstol elegido y director general de los doce, nombró a Judas tesorero del grupo para lo cual, estaba muy capacitado. Se requería tacto, habilidad y paciencia para administrar los asuntos financieros de un idealista como Jesús y para lidiar con los métodos, sin ton ni son, en el campo de los negocios, de algunos de sus apóstoles. Judas era realmente un ejecutivo excelente, un financiero capaz, previsor y austero en materia de organización. Llevaba la bolsa, pagaba todos los gastos y hacía semanalmente los presupuestos para Mateo y los informes para Andrés. Judas llevó a cabo su tarea con honestidad, fidelidad y eficacia. El dinero no pudo nunca haber sido el móvil de la traición a su Maestro.

Ninguno de los apóstoles criticó jamás a Judas. Lo consideraban uno de ellos y lo amaban. Hasta donde podían ver, Judas Iscariote era un tesorero sin par, un hombre culto y, aunque a veces crítico, un apóstol leal. Tan sólo Andrés, que era el que mejor juzgaba a los hombres, sabía que el corazón de Judas Iscariote estaba lleno de problemas. Judas nunca le había abierto su corazón y no tenía con él la relación personal e íntima que tenía con los demás apóstoles. En alguna ocasión expuso a Jesús sus temores, pero éste le dijo que siguiera brindándole su confianza y que no dijera nada a los demás.

Desde el principio, el Maestro entendió plenamente las debilidades de Judas y supo muy bien los peligros de admitirlo en el círculo de los apóstoles. Jesús permitió que Judas siguiera hasta el fin porque está en su naturaleza abrir de par en par la puerta de la vida eterna, sin restricciones, a todos los seres creados.

Jesús hizo todo lo posible, dentro del marco compatible con la libertad moral del hombre, por transformar a este apóstol débil y confundido y evitar que eligiera el camino equivocado. El Maestro había advertido a Judas en muchas ocasiones, tanto en privado como en público, pero las advertencias suelen ser inútiles frente a una naturaleza humana amargada. Mil veces Jesús le ofreció su mano abierta y mil veces la rechazó.

Judas, que había sido discípulo de Juan el Bautista, admiraba, en general, la atractiva, encantadora y exquisita personalidad de Jesús, pero, desde el momento en que Juan fue decapitado por orden de Herodes, jamás le perdonó que no lo hubiera salvado. Se sintió decepcionado y llegó a pensar que Jesús era un timorato, que tenía miedo de proclamar su poder y autoridad.

Judas cavilaba frecuentemente sobre sus desilusiones personales, cayendo en el resentimiento y obsesionándose con la idea de hacer lo que fuera para vengarse. Esta idea cobró forma definitiva el día en que María, la hermana de Lázaro, ungió la cabeza y los pies del Maestro con un ungüento muy raro y costoso. A Judas le pareció esto un desperdicio y lo expresó públicamente, pero fue terminantemente acallado por Jesús en presencia de todos. Este acontecimiento determinó la movilización del odio acumulado durante toda una vida.

Al día siguiente, se produjo la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. A Judas le pareció un espectáculo infantil y ridículo y Jesús le parecía, en vez de un rey, un payaso. Para colmo, algunos saduceos, amigos de su familia, se burlaron de él por ser un seguidor del rey de los judíos, que llegaba a la puerta de Jerusalén montado en un asno (los griegos y romanos despreciaban a todo aquel que cabalgara en un asno). Judas no podía soportar este tipo de ridículo y a la idea de venganza, largamente acariciada, se unió el sentimiento terrible de avergonzarse de su Maestro y de sus compañeros apóstoles. Finalmente, inició la vil intriga para traicionar a su Maestro pensando que los poderosos e influyentes miembros del sanedrín le aceptarían, con honores, en su círculo.

Durante el proceso de ejecución de sus planes, Judas tuvo momentos de pesar y de vergüenza en los que, cobardemente, como un mecanismo de defensa, concebía la idea de que Jesús posiblemente ejercería su poder y se salvaría en el último momento.

“Conciencia de Judas” de Nikolai Ge (1891). Judas después de entregar a Jesús al sanedrín.

Cuando este sórdido asunto estuvo concluido, un siervo de Caifás fue el encargado de pagarle la recompensa por la traición de Jesús: una bolsa que contenía treinta piezas de plata (en aquel tiempo, el precio de un buen esclavo con buena salud). Para Judas fue un grave insulto. A eso quedaron reducidos los honores y el reconocimiento público que él buscaba. Judas estaba humillado, desilusionado y totalmente destruido. Quiso apelar al sanedrín, pero el centinela no lo dejó entrar. Deambuló por las calles de la ciudad, tras de las multitudes que iban a presenciar las crucifixiones. A cierta distancia vio que levantaban el travesaño con Jesús clavado en él; al ver esto, volvió corriendo al templo y, forcejeando con el centinela, consiguió entrar donde aún estaban reunidos los miembros del sanedrín y les dijo:

«He pecado entregando sangre inocente. Vosotros me habéis insultado. Me habéis ofrecido dinero como recompensa de mis servicios el precio de un esclavo. Me arrepiento de haber hecho esto; he aquí vuestro dinero. Quiero liberarme de la culpa de esta acción».

Cuando lo oyeron, los miembros del sanedrín se burlaron de él y lo echaron.

Judas, sacó las treinta piezas de plata de la bolsa y las arrojó al suelo del templo. Su desesperación era total y absoluta. Así anduvo por la ciudad y fuera de sus muros hasta descender al valle de Hinom, donde trepó por las rocas abruptas y, quitándose el cinto, ató un extremo a un pequeño árbol y el otro extremo alrededor del cuello y se arrojó al precipicio.

Tras la Resurrección, en su última aparición, en su mensaje de adiós del Maestro a sus apóstoles, Jesús aludió a la pérdida de Judas y a su trágico final y les advirtió de los peligros del aislamiento social y fraternal.

Las causas de la caída de Judas

Judas era un tipo de persona que tendía a aislarse. Era altamente individualista y eligió crecer tornándose cada vez menos sociable y más encerrado en sí mismo. Persistentemente se negó a confiar en sus hermanos apóstoles y a fraternizar libremente con ellos. Le disgustaba hablar de sus problemas personales y de sus dificultades con sus amigos y con los que realmente lo amaban. Durante todos los años de su vinculación, no recurrió ni una sola vez al Maestro con un problema puramente personal.

Como resultado de su persistente aislamiento, sus penas se multiplicaron, sus congojas crecieron, sus ansiedades aumentaron, y su desesperación se profundizó más allá de lo soportable.

La soledad puede conducir a un grado tal de insociabilidad que, a pesar del amor de los demás, transforme al individuo en una cárcel inexpugnable, en la que nadie puede entrar ni salir.

Tomás, Natanael, Andrés y Mateo tenían también muchos sentimientos y tendencias individualistas, pero estos hombres, a medida que pasaba el tiempo, crecieron en amor y confianza hacia Jesús y sus hermanos apóstoles.

Judas no sabía amar y, para empeorar las cosas, ante todas sus desilusiones, alimentó persistentemente rencores y deseos de venganza.

No supo aceptar que las desilusiones y el desencanto son parte de la existencia humana y recurrió a la práctica de culpar a los demás. Siempre esperaba ganar. No sabía perder.

La lección que nos proporcionó Judas

“Huid del aislamiento. Buscad consuelo y amistad. De no hacerlo, vuestros errores de multiplicarán. Los solitarios viven, día a día, el veneno del resentimiento rechazando toda justicia, toda caridad, toda alegría y toda opinión que no nazca de su propia oscuridad”.

“Amad, amad siempre, aunque la tristeza y los fracasos sean vuestros permanente horizontes”.


martes, 19 de marzo de 2024

Solo tienes que llamarnos

Cuando la luz de la luna me da vuestro abrazo, una paz infinita inunda mi alma, llena el vacío que habéis dejado y desvanece mi sentimiento de soledad.

  “You've got a friend” (“Tienes un amigo”). Barry Manilow y Melissa Manchester.


Fuente: letra de la canción “You've Got a Friend” (“Tienes un amigo”) de Carole King.

Cuando estés triste y preocupada, necesites cariño y nada te esté yendo bien... cierra los ojos, piensa en mí y pronto estaré junto a ti para iluminar tu noche oscura. Solo tienes que pronunciar mi nombre y, donde quiera que esté, vendré corriendo para volver a verte.

Los que te rodean te lastimarán, fríos y distantes, te abandonarán y, si los dejas, robarán tu alma... ¡No lo permitas!

Cuando tu cielo se oscurezca, se llene de nubes y sople el frío viento del norte, mantén la calma, pronuncia en voz alta mi nombre y pronto estaré llamando a tu puerta.

Invierno, primavera, verano u otoño… Todo lo que tienes que hacer es llamarnos y estaremos contigo.

¿No es bueno saber que nos tienes?


miércoles, 13 de marzo de 2024

Vivir auténticamente


Fuente: “365 semillas de conciencia para una vida plena” de Daniel Ramos Autó.

Siempre habrá personas que te amarán por lo que eres, otras que, aun no entendiendo tus motivaciones y tu manera de observar el mundo, te respetarán y te acompañarán y otras que te detestarán por los mismos motivos por los que otros te aman.

El trabajo a hacer no está tan orientado a transformar lo de fuera, lo que no depende de ti, lo que piensen o sientan los demás, sino en escucharte a ti y comenzar a desprenderte de las máscaras, no otorgar tanto poder a tu personaje, ese que desea ser aprobado y reconocido por los demás, ese que teme tanto quedarse solo o sentirse abandonado, ese que alberga una excesiva dependencia de lo que otros sienten, piensan y expresan acerca de lo que eres o deberías ser para cumplir con sus expectativas.

Puede que una vez des el paso para abrirte a lo que realmente eres, cuando comiences a amarte y respetarte por cómo eres realmente, los demás empiecen a respetarte y amarte también en esa nueva dimensión de libertad y autenticidad. Pero ten por seguro que algunos no lo harán y deberás armarte de valor para seguir caminando con firmeza sin estar pidiendo permiso o justificándote por expresar tu verdad.

Tal vez no tengamos muy claro cómo actuar para vivir con autenticidad. En ese caso, nos será de gran ayuda reconocer en qué NO consiste.

Según el psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden (1930-2014), autor de libros de autoayuda, que ha trabajado especialmente en el campo de la psicología de la autoestima, vivir auténticamente NO significa:

- Practicar una sinceridad compulsiva.

- Anunciar cada pensamiento, sentimiento o acción posibles, sin tener en cuenta si el contexto es apropiado o no, o su relevancia.

- Confesar verdades de manera indiscriminada.

- Dar opiniones que no nos han pedido sobre el aspecto de otras personas.

- Formular necesariamente críticas exhaustivas, aunque nos las hayan pedido.

Para Nathaniel Branden, las personas que gozan de una alta autoestima suelen tener unas relaciones de calidad. Como son más independientes que la mayoría de la gente, son también más francas y más abiertas con respecto a sus pensamientos y sentimientos. Si están felices y entusiasmadas, no temen mostrarlo. Si sufren, no se sienten obligadas a “disimular”. Si sostienen opiniones impopulares, las expresan de todos modos. Son saludablemente autoafirmativas.

Eso sí… están lejos de gustar siempre a los otros.


miércoles, 6 de marzo de 2024

Lucha por tu acento

El actual presidente de la RAE, Santiago Muñoz Machado, recibió, el 28 de febrero del presente año, el título de hijo predilecto de Andalucía.

Entre sus declaraciones ha comentado que en Andalucía, tierra de grandísimos escritores y poetas, se ha hecho el mejor uso del idioma y que son muy injustas las críticas que reciben los andaluces por su forma de hablar, pues el español tiene muchos acentos y variedades y su defensa nos enriquece.

A raíz de estas afirmaciones, he recordado al presentador, actor y humorista Manu Sánchez, gran defensor de los acentos andaluces.

En muchas de sus entrevistas, Manu Sánchez nos habla de que los tres niveles que puede tener el lenguaje (vulgar, coloquial y culto), nada tienen que ver con los acentos y, sin embargo, cuando en televisión se necesitó mostrar el lenguaje vulgar, se decidió ponerle alguno de los acentos andaluces.

En Andalucía no se habla un mal castellano, sino un perfecto andaluz. El andaluz es el español de Andalucía como el castellano es el español de Castilla.

El andaluz no es un idioma ni necesita serlo, porque es un conjunto de hablas que conforman una realidad mucho más maravillosa. El andaluz está tan vivo que no hay norma que lo alcance ni academia que lo regle y es el segundo idioma más hablado del mundo, ya que todas las formas del español de Latinoamérica nacen de los acentos andaluces.

Andalucía, en perenne ebullición, es el mayor laboratorio lingüístico del mundo y así, por ejemplo, nuestros abuelos hablan como el Quijote y en andaluz se dice, negando tres veces, la afirmación más grande que existe: “noniná”.

Os dejo con el vídeo que Manu Sánchez hizo en el año 2021 para la gala especial “Tierra de 28F” de Canal Sur en el que, para defender el acento andaluz, versionó el anuncio de Lola Flores y Cruzcampo (ver entrada).

En el vídeo, que dura algo más de dos minutos, el humorista hace un alegato en favor del habla andaluza. Comienza haciendo referencia a los “malaje” que dicen que el acento andaluz no se entiende bien, entre ellos el presentador Pablo Motos en su programa “El Hormiguero”, a quien Manu, disfrazado de una de las hormigas de su programa, manda un mensaje.

Me alegra ver que hay una nueva generación que hace bandera de los acentos andaluces.

Siéntete orgulloso de tu acento. Lucha por él. Háblalo. No lo pierdas.


miércoles, 28 de febrero de 2024

Estrechez de miras

Las dos ranas


Fuente: “101 cuentos clásicos de la India”. Recopilación de Ramiro Calle.

Había una vez una rana que había vivido siempre en un mísero y estrecho pozo. En él había nacido y en él habría de morir.

Pasó cerca de allí otra rana que había vivido siempre en el mar. Tropezó y se cayó en el pozo.

—¿De dónde vienes? —preguntó la rana del pozo.

—Del mar.

—¿Es grande el mar?

—Extraordinariamente grande. Inmenso.

La rana del pozo se quedó unos momentos muy pensativa y luego preguntó:

—¿Es el mar tan grande como mi pozo?

—¡Cómo puedes comparar tu pozo con el mar! Te digo que el mar es excepcionalmente grande. Descomunal.

Pero la rana del pozo, fuera de sí por la ira, aseveró:

—Mentira, no puede haber nada más grande que mi pozo. ¡Nada! ¡Eres una mentirosa y ahora mismo te echaré de aquí!

El Maestro dice: Así procede el hombre fanático y de miras estrechas.


miércoles, 21 de febrero de 2024

Las necesarias caricias

Cada día me quedo con las ganas de abrazaros y cada día me guardo esas ganas para cuando el Universo (mi buen Dios) quiera hacernos coincidir.


Fuentes: “Gente nutritiva” de Bernardo Stamateas. “La importancia de las caricias en nuestras relaciones afectivas” en MejorconSalud. “7 Sorprendentes poderes psicológicos de las caricias” en MundoPsicólogos.

Los seres humanos somos animales sociales y, por tanto, necesitamos de otros para sobrevivir. El contacto físico, desde que nacemos hasta que morimos, es una necesidad biológica que nos lleva a buscar atención, refuerzo, amor y cariño de los demás.

Ningún otro sentido como el tacto, y dentro de él las caricias, nos pone en contacto tan directo con otro ser humano. Las caricias son esenciales para el desarrollo y el crecimiento de las personas. Nos referimos a las llamadas caricias afectivas, es decir, aquellas que nos hacen sentir bien, nos dan sensación de bienestar y aumentan nuestra autoestima. Caricias que recibimos o damos a nuestros familiares, nuestra pareja o a nuestros amigos y con las que recibimos o damos apoyo, comprensión o afecto.

Las caricias, como el sueño, tienen el poder de reconstituirnos. Químicamente, una simple caricia provoca que, de inmediato, se segregue oxitocina, la hormona de la felicidad y del placer. De esta forma, una caricia se convierte en algo satisfactorio y agradable que nos hace sentir bien. Por otro lado, una caricia reduce nuestro nivel de cortisol en sangre y, por tanto, hace que nos relajemos y reduzcamos el estrés y la ansiedad.

En el plano emocional, las caricias son símbolo de afecto y poseen un efecto vivificador, pues hacen que nos sintamos queridos y valorados.

La ciencia ha corroborado, a través de diversos estudios, que el contacto afectivo a través del tacto y las caricias nos hace mejores y más fuertes y que su necesidad sigue vigente a lo largo de toda nuestra vida.

Para el crecimiento saludable de un bebé, las caricias son algo absolutamente indispensable. Necesita ser sostenido en brazos, mirado, abrazado, acariciado. El calor físico, mediante el contacto con el cuerpo de su madre o su padre, hace que se sienta amado, cuidado y protegido.

A medida que el niño va creciendo, además del contacto físico, los padres lo acarician con acciones: lo toman de la mano, lo llevan y lo van a buscar al colegio, le controlan los deberes, le preparan el desayuno o la merienda... Cada acción que realizamos hacia nuestros hijos es una caricia que los acompañará durante toda la vida. Las palabras también acarician: cada vez que los aconsejamos, cuando conversamos con ellos e intercambiamos ideas, estamos dándoles caricias que ellos necesitan para su sano crecimiento y evolución.

En la adolescencia, muchas veces, los chicos evitan el contacto físico. En esta etapa comienzan a separar lo que es una caricia física de lo que es una caricia sexual. Esta es la razón por la que necesitan distanciarse físicamente de sus padres. Por tanto, en el transcurso de la adolescencia, lo fundamental será acariciarlos con las acciones y las palabras.

Las relaciones de pareja incluyen las caricias como un elemento central. Los abrazos y las caricias son consecuencia de la necesidad de estar cerca el uno del otro, de intimidad y complicidad. Las parejas que no se acarician, van enfriando, poco a poco, una relación que tiene muchas posibilidades de romperse.

Por último, los adultos mayores, que con frecuencia son más frágiles, están enfermos, solos o deprimidos, necesitan caricias físicas, de acción y de palabras, como expresión de ternura y de cariño, para sentirse queridos, apreciados e importantes.

No recibir suficientes caricias afectivas por parte de los demás puede hacer que nos sintamos más tristes y negativos. Una caricia puede alegrarle el día a cualquiera.

Son muchas las personas que no saben expresar sentimientos o emociones. Su personalidad o su educación, les impide poder demostrar su afectividad de modo abierto y sincero. Son personas que esperan que las demás lo hagan mientras ellas muestran cierta frialdad o lejanía. Se trata de un comportamiento distorsionado que puede ocasionar graves problemas a nivel familiar y/o de pareja.


jueves, 15 de febrero de 2024

Lobo bueno, lobo malo


Fuente: “Escúchate” de Prem Rawat.

Un día, en una tribu de indios americanos nativos, se acercó al jefe un niño del grupo y le dijo:

—Jefe, tengo que hacerte una pregunta. ¿Por qué algunas personas son buenas algunas veces, pero malas en otras ocasiones?

El jefe contestó:

—Eso pasa porque tenemos dos lobos en nuestro interior y se pelean entre ellos. Hay un lobo bueno y otro malo.

El chico se quedó pensando un rato y luego dijo:

—¿Cuál de los dos lobos gana?

El jefe respondió:

—Gana aquel que alimentes.

No hay ninguna necesidad de castigar todo el tiempo a nuestro lobo malo, eso no ayuda a la otra parte. En lugar de eso, hay que nutrir al lobo bueno: darle tiempo, conocimiento, comprensión, cuidados, amor. ¿Qué ocurre entonces? Que el lobo bueno se hace más fuerte.

Odio, ira, miedo, confusión… alimentan al lobo malo.

Amor, alegría, serenidad, claridad… alimentan al lobo bueno.

Así que tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos eligiendo hoy? ¿Decidimos alentar el prejuicio o la comprensión? ¿La confusión o la claridad? ¿La guerra o la paz?