Inicio Presentación Frases para el cambio Con una boca prestada Libro de visitas

ÍNDICES POR TEMAS O ETIQUETAS

Cuentos e historias para despertar Redescubrimiento personal Reflexiones Algo personal Pequeños grandes mensajes Un mismo sentir Educación y escuela El espíritu de la Navidad Natural_mente Pausa publicitaria Así es mi Tierra Con mucho arte Algo para recordar La historia más grande jamás contada.

miércoles, 11 de febrero de 2026

La autocompasión

Imagen realizada utilizando un vector de Dzianis Vasilyeu en Vecteezy.

Fuente: “No lo pienses, hazlo ya” de Sergio Luque.

«En la actualidad, habiendo superado hace mucho la época en las que para sobrevivir teníamos que enfrentarnos a la naturaleza, y gozando de una existencia llena de comodidades y confort, nuestro umbral de sufrimiento ha disminuido de manera notable. Todo nos afecta, hacemos un mundo de un grano de arena y padecemos por cosas insignificantes, hasta el punto de que podemos considerarnos muy débiles en comparación con los seres humanos de épocas anteriores (y no hace falta remontarse a la prehistoria). Somos personas afligidas. Vivimos en un continuo estado de autocompasión.

Y esta autocompasión, en la que la aflicción y las quejas son constantes, es la consecuencia de un vacío emocional muy peligroso que hace que reclamemos, día sí y día también, raudales de afecto y de cariño, convirtiéndose esto en nuestra más peculiar característica social.

No hay nada más perjudicial ni más tóxico que sentir pena por uno mismo. No hay nada más lamentable que convertirnos en unos “vendepenas”, reclamando continuamente la atención de los demás por medio de nuestras quejas y exageradas aflicciones. Sepamos, además, que es una estrategia que solo funciona a muy corto plazo, ya que es muy fácil de detectar y enseguida provoca rechazo, de modo que, aunque no nos lo digan, terminarán huyéndonos al considerarnos personas tóxicas.

Si hemos actuado así, sabemos muy bien de lo que hablamos, y, por supuesto, de las consecuencias. Pero quizás sea más corriente que hayamos conocido a alguna persona de este tipo, de la que hayamos huido o estemos dispuestos a hacerlo por no poder soportarla más.

Debemos tomar conciencia de la autocompasión, detectarla y evitarla. De este modo, acabaremos con ella y comenzaremos nuestro camino hacia una personalidad fuerte, capaz de autocontrolarse y dispuesta a iniciar su crecimiento personal».


No hay comentarios

Publicar un comentario en la entrada