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jueves, 24 de mayo de 2018

Deja de dramatizar


La palabra “dramatizar” se emplea para describir una actitud o reacción desmesurada, generalmente como parte de una queja o reproche. Se trata de una manera de sobredimensionar un problema y agravar una situación.

La vida tiene sus complejidades y es necesario estar preparados para ello. En muchas ocasiones se nos presentan desafíos y problemas a los que debemos hacer frente y resolver. Si tenemos una actitud serena y sabia, por lo general, hallaremos una solución, pero si en lugar de esto vociferamos, nos angustiamos, nos indignamos y, obviamente, protestamos, entonces estamos magnificando la situación. Una actitud sana consiste en evaluar correctamente un asunto y hallar propuestas para resolverlo, una actitud incorrecta es elevar todo a nivel de tragedia y depositar la responsabilidad en los demás para evadirse.

Ver las cosas desde una perspectiva sin tragedias nos brinda la capacidad para tomar decisiones certeras, pensar fríamente y con coherencia. Cuando decimos que algo es terrible nos colocamos en una situación bastante difícil que nos resta poder y nos hace ser víctimas, pues solucionar una tragedia es mucho más complicado que resolver algo que sencillamente parece malo.

Justamente, cuando más vulnerables emocionalmente somos, más tendemos a ubicar cada experiencia en rangos como terrible, insoportable o imposible. La explicación es sencilla: la inseguridad emocional produce una sensación de nerviosismo, malestar y poca valía y en su lugar que hace que aparezcan el temor y la crítica.

Rafael Santandreu afirma que las personas mentalmente fuertes están convencidas de que la mayor parte de las adversidades no son ni muy malas ni muy terribles. Ese es su secreto. Ahí está la fuente de su fortaleza, lo que las mantiene en calma.

Cuando nos enfrentemos a una seria dificultad, debemos serenarnos y estudiarla con tranquilidad. Solo así podremos lograr una visión objetiva del problema y descubrir pistas para su solución. Estamos dotados de inteligencia y podemos analizar profundamente las circunstancias adversas. No nos podemos declarar derrotados antes de enfrentar los problemas.


Fuente: “Deja de quejarte y libérate” de Brenda Barnaby.


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