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viernes, 22 de mayo de 2026

El silencio de Dios

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos son mis caminos, dice el Señor. Cuanto son los cielos más altos que la tierra, tanto están mis caminos y mis pensamientos por encima de los vuestros”.
(Isaías 55, 8-9)


Imagen generada por Leonardo.Ai

Adaptación del cuento que circula en las redes sociales. Desconozco su autor/a.

Cuenta una antigua leyenda noruega que un ermitaño llamado Haakon, cuidaba una capilla en la que había un crucifijo muy antiguo. A la capilla acudía la gente a orar con mucha devoción y a pedirle a Cristo algún milagro.

Un día, Haakon se arrodilló ante la cruz y dijo:

—Señor, quiero soportar y experimentar el dolor de estar en tu lugar, permíteme reemplazarte por un tiempo.

Haakon se quedó con la mirada fija en la imagen, esperando una respuesta. El Señor abrió sus labios y con mucho amor, le dijo:

–Amado hijo, voy a acceder a tus deseos, pero te pondré una condición.

—¿Cual, Señor? —preguntó Haakon— ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda!

—Escucha: estaré a tu lado para cuando me necesites, pero, suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio siempre.

Haakon contestó:

—Te lo prometo, Señor.

En ese momento Jesús bajó de la cruz y Haakon ocupó su lugar. Como la ermita estaba en penumbra, nadie advirtió el cambio. Durante un tiempo todo funcionó a la perfección.

Un día, un hombre adinerado, después de orar, dejó olvidada su cartera en la capilla. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando, al rato, un hombre muy humilde, que acudió a la capilla, vio la cartera y se la guardó. Poco después, un joven se postró ante él para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.

En ese momento volvió a entrar el hombre rico en busca de su cartera. Al no encontrarla, pensó que el joven se la había apropiado y lleno de ira le dijo:

—¡Dame la cartera que me has robado!

El joven, sorprendido, replicó:

—¡Yo no he robado nada!

—¡No mientas, devuélvemela enseguida! —gritó el hombre rico.

—¡Le repito que no he cogido ninguna cartera! —afirmó el muchacho.

El rico arremetió furioso contra él, pero, antes de golpearlo se escuchó una potente voz:

—¡Detente!

Haakon no pudo permanecer en silencio: defendió al joven e increpó al rico por acusarlo falsamente.

Ambos, que escucharon como la imagen hablaba, se quedaron anonadados y perplejos y, estupefactos, salieron corriendo.

Cuando la capilla quedó a solas, Cristo se dirigió a Haakon y le dijo:

—Baja de la Cruz. No has sabido guardar silencio. No puedes ocupar mi puesto.

—Señor, —dijo Haakon— ¿cómo iba a permitir esa injusticia?

Jesús ocupó la Cruz de nuevo y siguió hablando al ermitaño:

—Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella el dinero parar pagar relaciones ilícitas con una joven virgen. El pobre hizo bien llevándose la cartera, pues su familia está pasando hambre y necesidad. En cuanto al muchacho, iba a ser golpeado, pero las heridas le habrían impedido coger el barco que acaba de naufragar y en el que ha perdido la vida… Tú no sabías nada. Yo sí. Por eso callo.

Y el Señor, de nuevo, guardó silencio.

Solo Dios sabe. Él conoce el pasado, el presente, y el futuro. Nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos. En su silencio, Dios nos dice con amor: ¡Confiad en mí, que sé bien lo que debo hacer y siempre es para un bien mayor! No tratemos de interferir en sus caminos, ya que los de Él son muy diferentes a los nuestros.


domingo, 17 de mayo de 2026

Personas con “doble fachada”

Imagen de “geralt” en Pixabay.

Fuente: “Trata bien a los demás, pero en casa, no lo hace” de Bernardo Stamateas.

Algunas personas son amables, serviciales, sonrientes, cariñosas, agradables… fuera de casa, pero no son de este modo y tratan mal o con indiferencia a las personas con las que conviven: pareja, hijos, padres, hermanos…

Se trata de personas con “una doble fachada” o una doble faceta en dos entornos diferentes. Afuera, se sienten inseguras y se construyen una imagen falsa y amable con los demás, pero en su círculo íntimo, que es el ámbito en el que se sienten seguras, discuten, ignoran, descargan toda la bronca y la frustración acumuladas, es decir, de puertas hacia dentro ejercen el maltrato. Son personas hipócritas o falsas.

Existen tres tipos de personas “con doble fachada”:

1. La persona que muestra un yo externo distinto de su yo interno. ¿Por qué sucede esto? Por miedo. Este es su pensamiento inconsciente: “Veo algo de mí que no me agrada y creo que, si el otro también lo viera, me rechazaría”. Como resultado, construye un yo público divorciado de su yo personal y le demuestra al mundo “que sabe”, “que puede”, “que tiene” …

2. La persona que muestra una imagen totalmente distinta de la verdadera donde simula (exagera algo positivo) o disimula (esconde algo negativo), con el único fin de manipular, engañar y sentirse poderoso. No lo hace por miedo, sino porque necesita ejercer la manipulación para obtener una dosis de poder. Se trata de la máscara de la persona psicópata.

3. La persona narcisista. Muestra una imagen maravillosa de éxito porque, en el fondo de su ser, siente un vacío muy grande.

Todos poseemos fortalezas y vulnerabilidades. Cuando aceptamos ambos aspectos, podemos mostrarnos tal como somos y sentir así un gran alivio. Esta actitud nos permite conectar con el otro desde la honestidad y la transparencia.

Tenemos que ser tal como somos en todos los ámbitos donde nos movemos. Para ello es fundamental construir “inteligencia emocional”, la cual nos permite tratar bien a los demás y llevarnos bien con todos. Porque así somos los mismos siempre (de puertas hacia afuera y de puertas hacia adentro).

El término integridad proviene de la palabra “integritas”, que significa “de una sola pieza”. Es decir, mostrarnos como somos sin fingimiento. Pero esto se logra, como ya mencionamos, aceptando que tenemos tanto fortalezas como debilidades, lo cual habilita al otro a abrir un espacio para también mostrarse como es. Sin lugar a dudas, ser íntegro genera confianza y construye un vínculo sano, porque nos libera de tener que demostrarle nada a nadie.

“Las personas falsas iluminan la calle, pero apagan su hogar”. Al final, la calle olvida, la gente sigue con su vida y han llenado de heridas a las personas que más las querían”. Es triste, pero real.


martes, 12 de mayo de 2026

Ayuno mental

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels.

Fuente: Este cuento está incluido en “El libro de la serenidad” de Ramiro A. Calle con el título de “Indigestión espiritual”.

«Era un ser hambriento de enseñanzas, doctrinas, textos sagrados, claves iniciáticas y tradiciones místicas. Durante años se había dedicado sin cesar a absorber conocimientos espirituales, aunque no practicaba. Era un gran erudito en religiones, vías espirituales, doctrinas metafísicas y enseñanzas místicas. Pero como él mismo comprobaba, apesadumbrado, que no se producían cambios en su interior, acudió a visitar a un maestro muy humilde, que era conocido por su sencillez, su vida de pureza y su falta de conocimientos metafísicos. El buscador puso al corriente al mentor de su insaciable sed de conocimientos místicos y de su larga búsqueda espiritual. Entonces el maestro les pidió a sus discípulos que le dieran de cenar al recién llegado. Comenzaron a sacarle platos y platos de comida. El maestro le decía:

—Come, come. No dejes de saborear estos ricos manjares.

Y seguían ofreciéndole más y más platos, hasta que el buscador, a punto de estallar, sin poder tomar ni un bocado más, dijo:

—Por favor, no puedo más. Me he atiborrado. No podré digerir tanta comida.

O sea —dijo el maestro—, que si te esperase ahora el bocado más sabroso y nutritivo, ¿no podrías tomarlo?

—Imposible, imposible —dijo enfáticamente el saciado—. Aunque fuera alimento celestial.

El maestro se quedó pensativo durante unos instantes. El visitante se sentía muy mal, con una enorme pesadez en el estómago. El mentor dijo:

—La peor indigestión no es la que ahora padece, sino la que te produce el caudal de conocimientos y doctrinas que te has tragado durante años. Así no puedes recibir ninguna enseñanza más. Tienes que hacer la digestión. Tardarás unas horas en digerir la comida que he hemos procurado aquí, pero meses en asimilar la otra. Así que durante meses lo único que te pido es que te dediques a labores domésticas y de ocio, y no ingieras ni una pizca más de alimento espiritual. Cuando lo hayas digerido, tras un largo y necesario ayuno, se te dará el alimento conveniente y justo».


jueves, 7 de mayo de 2026

El “efecto general”

El efecto de visión general (Overview Effect) o “efecto general”, común entre los astronautas, hace referencia a que la experiencia de observar la realidad de la Tierra desde el espacio, transforma la forma de ver nuestro planeta percibiéndolo como una débil y frágil bola de vida “flotando en el vacío”, protegida por una atmósfera del grosor de un papel de fumar. La atmósfera, una capa frágil, con sus pocos kilómetros de grosor, es lo que protege de las condiciones hostiles del espacio a todas las formas de vida. Todo lo que sostiene la vida en la Tierra depende de ella.

Los astronautas afirman que observar la Tierra desde el espacio inspira un sentido de unidad y de que todos somos parte de un “hogar” común. Las fronteras desaparecen, los conflictos que dividen a las personas ya no parecen importantes y la necesidad de crear una sociedad planetaria con un objetivo común de proteger este punto azul, se convierte en algo obvio y acuciante.

El “efecto general” produce un profundo cambio en la perspectiva de quienes lo experimentan. El astronauta de la NASA Ronald John Garan, que pasó 178 días en Estación Espacial Internacional, lo describe como “un gran despertar”.

Nuestro planeta es un sistema único, frágil e interconectado. Problemas como el calentamiento global, la deforestación y la pérdida de biodiversidad son tratados como problemas aislados. No nos vemos como parte de un todo y damos prioridad al crecimiento económico a costa de los sistemas naturales que sostienen a la biosfera. Mientras no cambiemos esta mentalidad, seguiremos estando en crisis. La solución, según Garan, es un cambio radical de prioridades. En lugar de pensar en “economía, sociedad, planeta”, deberíamos invertir el orden: “planeta, sociedad, economía”. Este simple intercambio refleja la necesidad de colocar la salud ambiental como base para todas las demás decisiones. Esta es la única manera en la que realmente evolucionaremos. El efecto general enfatiza que todo está conectado, desde las decisiones individuales hasta las políticas globales. Cada acción tiene una consecuencia en el equilibrio del sistema planetario. “No tendremos paz en la Tierra hasta que reconozcamos que todo está interconectado”.

Desde su regreso a la Tierra, Garan se ha dedicado a proyectos que promueven la sostenibilidad y la cooperación, buscando soluciones para problemas globales como la pobreza, el hambre y la destrucción ambiental. 

Su mensaje es claro: para asegurar la salud del planeta necesitamos urgentemente repensar nuestro lugar en el mundo.


sábado, 2 de mayo de 2026

Lirios blancos para el mes de mayo

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (23-03-2026).

Mayo es tradicionalmente conocido, en el hemisferio norte, como el “mes de las flores” debido a que, en el apogeo de la primavera, la floración alcanza su máximo esplendor.

El repertorio de plantas que florecen en mayo es inmenso. Las flores están por todas partes: en los campos, en las calles, en los balcones, en los patios, en los jardines, en los parques… y se celebran muchas fiestas florales populares, algunas vinculadas a las antiguas celebraciones romanas de la diosa Flora y otras, a tradiciones culturales y religiosas.

En la tradición cristiana católica, mayo está dedicado a la Virgen María a la que se le ofrecen oraciones, cantos y flores, físicas o espirituales (actos de virtud, sacrificios…), en señal de respeto, amor y devoción.

En mi niñez, durante el mes de mayo, en mi colegio todos los días hacíamos “Las Flores” y por la tarde, al salir de clase, de regreso a casa, iba recogiendo lilas y celindos y, de vez en cuando, “asaltaba” los rosales que desbordaban, hacia la calle, las tapias de algunas casas. Dejaba las flores toda la noche en agua y, por la mañana, hacía un ramo que llevaba al colegio.

En mi afán por llevar flores a la Virgen, recuerdo que, en una ocasión, recogí, de un olivar cercano a mi casa, un ramo de florecillas blancas, que a mí me parecieron muy delicadas, pero, al llegar a casa, mi madre me sugirió que no era muy “adecuado” llevar a la Virgen un ramo de flores de ajo silvestre. Cierto es que su olor me parecía algo “rarillo”…

Cada año, al llegar el mes de mayo, todavía resuena en mi cabeza, y tarareo, la canción cuya letra dice: “Venid y vamos todos / con flores a porfía / con flores a María / que madre nuestra es”. Por aquel entonces, no sabía muy bien el significado de la palabra “porfía” pero, aun sin saberlo, la verdad es que los niños y niñas competíamos con entusiasmo para ver quién llevaba más flores a la Virgen.

Entre las “flores espirituales”, recuerdo, con especial cariño, que en una cartulina dibujaba un bonito jarrón del que salían tallos verdes de tulipanes. A lo largo del mes, cada vez que hacía conscientemente una obra que yo consideraba buena, dibujaba en un papel un sencillo tulipán que coloreaba, recortaba y pegaba en uno de los tallos del jarrón. Ni que decir tengo lo “rebosantemente florido” que al final de mayo estaba el jarrón, lleno de vida, inocencia y frescura.

Al final de su libro “He vencido al mundo”, libro que recomiendo a quienes estén especialmente interesados en la traición del apóstol Judas Iscariote, Christian Gálvez, en el apartado “Datos de interés”, habla del significado de los lirios en relación con María. Su lectura ha rescatado de mi memoria, trayéndolos al presente, los gratos recuerdos que he recogido en esta entrada.

Significado de los lirios en relación con María (Christian Gálvez)

«La Virgen María, figura central en el cristianismo, a menudo se asocia con diversos símbolos que reflejan sus virtudes y su papel en la tradición religiosa, entre los cuales el lirio ocupa un lugar destacado. El uso de lirios en la iconografía mariana es un símbolo que ha sido empleado durante siglos para representar varios aspectos de la personalidad y la misión de María.

▪ Pureza y castidad

Los lirios, especialmente el lirio blanco, son universalmente reconocidos como símbolos de pureza y castidad. En el contexto de la Virgen María, este significado es particularmente relevante, ya que resalta la doctrina cristiana de su Inmaculada Concepción y su vida sin pecado. La pureza de María se entiende no solo en el sentido físico, sino también espiritual, siendo un modelo de devoción y obediencia a la voluntad de Dios.

▪ Anunciación

En escenas de la anunciación, donde el ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús, el lirio a menudo es un elemento destacado. Se presenta como un signo de su aceptación pura y su cooperación en el plan divino. En estas representaciones, el lirio a veces es sostenido por el ángel o aparece en jarrones junto a María.

▪ Renovación y esperanza

Además de pureza, los lirios son símbolos de renovación y nuevos comienzos, conceptos que se alinean con el rol de María en el nacimiento de Jesús, que trajo una nueva esperanza y salvación al mundo según la fe cristiana.

▪ Belleza espiritual

La belleza del lirio también es vista como reflejo de la belleza espiritual de María. Su gracia y amor incondicional son comparados con la delicadeza y belleza de esta flor, haciendo del lirio un símbolo adecuado para representar las cualidades admirables de la Virgen.

▪ Presencia en la liturgia y el arte

Los lirios no solo aparecen en el arte visual, sino que también son comunes en las ofrendas florales en iglesias dedicadas a María y durante celebraciones litúrgicas en su honor, reforzando su simbolismo.

La asociación de los lirios con la Virgen María profundiza la comprensión de su carácter y su papel en la fe cristiana, donde cada elemento simbólico enriquece la devoción y la espiritualidad de los creyentes».


lunes, 27 de abril de 2026

Relatos de los Padres del Desierto (II)

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (25-02-2026).

Con la denominación Padres del Desierto se conoce, en el cristianismo, a los monjes, ermitaños y anacoretas que aproximadamente en el siglo IV, tras la paz constantiniana, abandonaron las ciudades del Imperio romano y otras regiones vecinas para ir a vivir en las soledades de los desiertos de Siria y Egipto, concretamente en el desierto de Uadi Natrun (Scetes) de la provincia romana de Egipto. El primer Padre del Desierto fue Pablo de la Tebaida y el más conocido fue Antonio Abad.

Paulo Coelho publicó algunas historias sacadas del “Verba Seniorum” (Palabras de los Ancianos) o “Apophthegmata Patrum” (Dichos de los Padres), colección de sentencias, anécdotas y preceptos atribuidos a los Padres del Desierto y que transmiten la sabiduría ascética, espiritual y de convivencia de los primeros ermitaños cristianos. Estos textos se encuentran integrados en la gran recopilación conocida como “Vitae Patrum” (Vidas de los Padres).

Fuente: Estos cuentos están incluidos en “Cuentos seleccionados” de Paulo Cohelo.

Aprendiendo a escoger

San Antonio vivía en el desierto, cuando se aproximó un joven.

—Padre, vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres. Solo guardé unas pocas cosas para que me ayuden a sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñara el camino de la salvación.

San Antonio pidió al muchacho que vendiese también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso, debía traer la carne atada a su cuerpo.

El muchacho obedeció. Al regresar, fue atacado por perros y halcones, que querían un pedazo de la carne.

—Ya estoy de vuelta —dijo el chico, mostrando el cuerpo arañado, mordido y las ropas en jirones—. ¿Por qué me mandó hacer esto?

—Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no sirve en tu presente. Cuando tengas que escoger un nuevo camino, no traigas experiencias viejas. Aquellos que dan un paso nuevo, pero quieren mantener un poco de su antigua vida terminan desgarrados por los propios recuerdos.


El Camino del medio

El monje Lucas, acompañado de un discípulo, atravesaba una aldea. Un viejo preguntó al asceta:

—Santo hombre, ¿cómo me aproximo a Dios?

—Diviértete. Alaba al creador con tu alegría —fue la respuesta.

Los dos continuaron caminando. En este momento se acercó un joven:

—¿Qué hago para aproximarme a Dios?

—No te diviertas tanto —dijo Lucas.

Cuando el joven se hubo alejado, comentó el discípulo:

—Parece que no sabe usted muy bien si debemos divertirnos o no.

—La búsqueda espiritual es un puente sin barandillas atravesando un abismo —respondió Lucas—. Si alguien está muy cerca del lado derecho, le digo “ve hacia la izquierda”. Si se acercan al lado izquierdo , digo “hacia la derecha”. Porque los extremos nos alejan del Camino.


Cambiando de actitud

Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.

—Durante un año, paga una moneda a quien te agreda —le dijo el abad.

Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad para saber cuál era el próximo paso.

—Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.

En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximó, comenzó a insultarlo.

—¡Qué bien! —dijo el joven al falso mendigo—. ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada!

Al oír esto, el abad se dio a conocer.

—Quien es capaz de no darle importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio y, por lo tanto, estás listo para el próximo paso.


miércoles, 22 de abril de 2026

El pájaro que elevó a Dios sus lamentos

Imagen generada por Leonardo.Ai (18-07-2025).

Fuente: Leyenda popular de transmisión oral. Existen diferentes versiones y ha sido adaptada por diversos autores.

Había una vez, un pájaro que atravesaba por un mal momento en su vida: estaba enfermo, había perdido parte de su plumaje y la fuerza de sus alas. Apenas podía buscar alimento y, sin esperanza, cada día era más penoso.

Un día, un ángel pasaba por allí y el pájaro lo detuvo y le preguntó:

—¿A dónde vas?

El ángel respondió:

—Voy a encontrarme con Dios.

—¿Podrías preguntarle algo de mi parte? —le pidió el pájaro.

—¡Por supuesto que sí! —le contestó el ángel.

—Pregúntale a Dios por qué me ha abandonado y hasta cuándo durará mi desgracia. Estoy muy cansado y ya no puedo más… —le suplicó el pájaro.

Cuando el ángel se encontró con Dios le preguntó cuándo terminaría el sufrimiento del pájaro.

—Dile al pájaro que su desgracia durará el resto de su vida, pero, no obstante, dile que pare de quejarse y lamentarse y ore, cada día, dándome las gracias por todo —respondió Dios.

Al ángel le pareció extraña la respuesta, pero fue a contárselo al pájaro que, aunque no le fue nada fácil, comenzó a agradecer, incluso en sus peores momentos. A partir de entonces, comenzó a ver su vida de manera diferente, encontrando alegría y paz a pesar de sus dificultades. Poco a poco, su plumaje se fue recuperando y sus alas cobraron fuerza. Su vida se llenó de plenitud y significado y volvió a cantar.

Unos meses después, el ángel pasó de nuevo por aquel lugar y, al ver lo sucedido, le preguntó a Dios por qué había mejorado el pájaro si su desgracia debía durar hasta el fin de sus días.

Dios le respondió:

—Es cierto. La desgracia del pájaro estaba escrita en el libro de la vida. Aunque su camino ha sido difícil y ha enfrentado muchas pruebas, siempre he estado presente. Nunca lo he abandonado. Yo lo amo profundamente y le había dado la capacidad de encontrar la felicidad y la plenitud en medio de la adversidad. Su actitud de gratitud ha sido el puente hacia la dicha, cambiando su realidad.

El agradecimiento es el imán más potente de la abundancia y puede transformar la vida de una persona, incluso en situaciones difíciles.


viernes, 17 de abril de 2026

La sombra del miedo


Fuente: “¿Y si el miedo fuese tan solo un espejismo?”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

¿Cuántas veces el miedo te ha impedido avanzar hacia algo que realmente deseabas? El miedo es una emoción poderosa, diseñada para protegernos, pero también puede convertirse en un obstáculo cuando lo que tememos no es real, sino únicamente un espejismo creado por nuestra propia mente.

El miedo tiene su lugar y su razón de existir. En el pasado, nos ayudaba a reaccionar ante peligros reales, como un depredador. Sin embargo, en la vida moderna, la mente puede generar “espejismos” que percibimos como amenazas, aunque no lo sean. Y aquí está el desafío: creemos en esos miedos como si fueran ciertos, y ellos nos frenan.

Lo interesante es que el miedo no solo tiene un componente físico; también es profundamente mental. Comprender esta conexión puede liberarnos de su influencia y permitirnos vivir con más confianza, ilusión y serenidad.

Nuestro cerebro puede ser engañado por la mente, pues ésta puede activar centros en el cerebro que hagan que percibamos una amenaza mental como si fuera real. Por eso es tan importante la acción porque, cuando nos ponemos en marcha, nos damos cuenta de que muchas veces, el mundo real es mucho más benévolo que el mundo mental.

Cuando algo te esté preocupando, haz tres respiraciones profundas y, desde un estado de serenidad pregúntate: ¿esto que me preocupa es una amenaza real o es mi mente la que está agrandando la sensación de peligro? Puede ayudarte a ganar claridad y ver el “tamaño” real de la amenaza, escribirlo en un papel. Una vez obtienes perspectiva, dedica un tiempo a pensar en aquellas cosas que podrías empezar a hacer para mejorar la situación.

El que busca, encuentra. El miedo muchas veces es como una sombra. Parece grande y poderosa, pero pierde fuerza cuando la miramos de frente.


domingo, 12 de abril de 2026

El buscador de la felicidad

Imagen generada con IA por Microsoft Designer (02-03-2026).

Este cuento, al parecer de autor desconocido, está incluido en el libro “Cuentos con alma” de Rosario Gómez con el título de “A tiempo”.

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.

A partir de aquel instante, comenzó a buscarla.

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual; luego por el poder y la riqueza; después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida”.

Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida, se dijo:

−Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean.

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, solo al final de sus días encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás y en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.


lunes, 6 de abril de 2026

Pequeños gestos de generosidad

Imagen de Freepik (fragmento).

Fuente: “Tus gestos importan más de lo que crees”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

¿Has pensado alguna vez en la enorme capacidad que tienes de influir en el bienestar de otras personas? Una simple sonrisa, un mensaje, o dedicar unos minutos a escuchar a alguien, pueden aliviar su sufrimiento mucho más de lo que imaginas.

El sufrimiento no siempre es físico. Muchas veces es anímico o mental, y lo increíble es que no hace falta ser médico para aliviarlo. Solo con hacer que alguien se sienta querido, apoyado y acompañado ya estás marcando una diferencia importante en su vida. Recuerda que el amor también cura.

Además, estos pequeños actos no solo ayudarán a los demás: también transformarán tu vida. Cuando descubres que puedes hacer el bien, algo dentro de ti cambia. Empiezas a confiar en que esos sencillos gestos tienen un impacto real y buscas más formas de ayudar a los demás.

Voy a hacerte una propuesta: elige a alguien que te importe y haz que se sienta más acompañado de lo habitual. No importa si es un mensaje, una llamada o una palabra amable. Esas pequeñas acciones tienen un efecto más grande de lo que cabría esperar, tanto en la otra persona, como en ti mismo.

Cada vez es mayor el número de estudios científicos que muestran que el ser humano es un ser de encuentro, que lo que más nos importa es querer y sentirnos queridos. Hoy sabemos que esto tiene un enorme impacto, incluso a nivel molecular. Transmitamos con nuestra mirada, con nuestra palabra, con nuestros gestos, con nuestros actos este sentimiento: tú me importas.

Pequeños gestos de generosidad pueden importar mucho más de lo que podemos imaginar.

A veces, lo que parece pequeño para ti puede ser enorme para quien lo recibe. Empieza hoy, y verás cómo tu mundo también cambiará.


jueves, 2 de abril de 2026

La cuarta copa de la Última Cena

“Es evidente que Dios tiene todo planeado y su plan es perfecto hasta en las cosas que nos parecen más extrañas. Cuando puedo ver un poquito de ese plano y comprender algo de la manera en cómo Él obra, me sorprende, me maravilla, me emociona”.
Luciana Rogowicz


Imagen realizada con foto de Freepik e ilustraciones de PNGWing.

Fuente: “La cuarta copa” de Luciana Rogowicz.

La Pascua Judía, Pésaj, es la fiesta en la que se conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, gracias a la intervención de Dios.

La cena de pascua se llama Séder y uno de sus principales rituales gira en torno a cuatro copas de vino que se beben en cuatro momentos. (El vino que se bebe en Séder es un vino diluido en agua y las copas son de unos 86 ml).

Dos de las copas de vino preceden a la comida y las otras dos se beben después. Entre esas copas se puede beber, pero entre la tercera y la cuarta copa, no está permitido.

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa llamada de la santificación. Después de tomarla, se recita la historia de la liberación del pueblo de Israel descrita en El Éxodo.

Una vez que se han conmemorado estos acontecimientos, se bebe la segunda copa, llamada la copa de la liberación.

Tras la comida, en la que se toma el pan sin levadura, las hierbas amargas, el cordero pascual… viene la tercera copa llamada de la redención.

Por último, después de cantar unos himnos, tomados de los salmos, se toma la cuarta copa llamada de la consumación que da fin a la celebración y completa el rito pascual.

Sin embargo, esto no ocurre en la Última Cena. Jesús instituyó la Eucaristía en la tercera copa asegurando que no iba a beber más del fruto de la vid hasta que llegara el Reino de Dios y, después del canto de los salmos, salieron al monte de los Olivos sin bendecir ni beber la cuarta copa.

«Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
—Tomad y comed. Esto es mi cuerpo.
Después tomo un cáliz, dio gracias y se lo dio diciendo:
—Bebed todos de él, porque esta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos para el perdón de los pecados. Os digo que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros un vino nuevo en el reino de mi Padre. Después de haber cantado los himnos salieron hace el monte de los Olivos».
Mateo 26, 26-30.

Jesús no tomó la cuarta copa. Como buen judío conocía el rito pascual, así que, es de suponer, lo hizo intencionadamente. Por tanto, en ese momento, no finalizó la celebración de la Pascua judía.

En el Jardín de Getsemaní Jesús reza al Padre tres veces pidiéndole que lo libre del “cáliz”:

«Avanzó unos pasos más, cayó de bruces y se puso a orar así.
—Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga lo que yo quiero, sin lo que quieres tú».
Mateo 26, 39
«De nuevo, por segunda vez, se fue a orar diciendo:
—Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
Mateo 26, 42
«Los dejó y volvió a orar de nuevo por tercera vez, repitiendo las mismas palabras».
Mateo 26, 44

En la actualidad es normal que asociemos la palabra cáliz con la Pasión y Cruz, pero por entonces, Jesús se refería a la cuarta copa que culmina la liturgia pascual.

Ya en su crucifixión, Jesús se negó a beber el vino con hiel (vino mezclado con hierbas amargas o mirra) con el que pudo haber calmado algo su sed y su dolor. (Recordemos que la tradición judía prohíbe beber vino entre la tercera y cuarta copa).

«Al llegar a un lugar llamado Gólgota (que significa “La Calavera”) dieron de beber a Jesús vino mezclado con hiel; pero él lo probó y no lo quiso beber».
Mateo 27, 33-34

Solo segundos antes de expirar, sabiendo que todo estaba cumplido, aunque ya pueda parecer absurdo, Jesús pide de beber.

«Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo.
—Tengo sed.
Había allí un vaso de vinagre; empaparon una esponja en el vinagre, la pusieron en una caña y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús lo probó dijo:
—Todo está cumplido. Y, reclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19, 28-30

Es importante aclarar que ese vinagre no era como el que hoy conocemos, sino una bebida llamada posca, muy popular en el ejército romano, que consistía en una mezcla de agua y vino malo y, en ocasiones, hierbas aromáticas.

Y así, bebiendo la cuarta copa en la Cruz, Jesús finalizó la celebración de la Pascua con su propia muerte, el sacrificio pascual perfecto ofrecido a Dios: “El cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.


sábado, 28 de marzo de 2026

¡Hosanna al Hijo de David!

Imagen realizada con una ilustración de Freepik.

Fuente: “Sagrada Biblia”. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

▪ La profecía

Las profecías de Zacarías sobre Jesús de Nazaret son de las más detalladas en el Antiguo Testamento, anticipando aspectos clave de su vida y muerte. Entre las principales profecías mesiánicas de Zacarías se encuentra la de la Entrada de Jesús a Jerusalén montado sobre un burro.

Zacarías 9, 9-10:

«¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna».


▪ Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén

Lucas 19, 28-40:

«Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: ‘¿Por qué lo desatáis?’, le diréis así: ‘El Señor lo necesita’”. Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: “¿Por qué desatáis el pollino?”. Ellos dijeron: “El Señor lo necesita”. Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas”. Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Y respondiendo, dijo: “Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras”».

He seleccionado la anterior narración de los acontecimientos, pero este episodio es relatado por los cuatro evangelistas. El siguiente vídeo lo recoge tal y como se interpreta, magistralmente, en la serie “The chosen” en los capítulos ocho de su cuarta temporada y uno de la quinta.

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lunes, 23 de marzo de 2026

Relatos de los Padres del Desierto (I)

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (22-02-2026).

Los Padres del Desierto fueron monjes, ermitaños y anacoretas cristianos que se retiraron a los desiertos de Egipto, Palestina y Siria, entre los siglos III y IV, para buscar a Dios a través de la oración, el ascetismo y la soledad. El más conocido fue San Antonio Abad.

Paulo Coelho publicó algunas historias sacadas del “Verba Seniorum” (Palabras de los Ancianos) o “Apophthegmata Patrum” (Dichos de los Padres), colección de sentencias, anécdotas y preceptos atribuidos a los Padres del Desierto y que transmiten la sabiduría ascética, espiritual y de convivencia de los primeros ermitaños cristianos. Estos textos se encuentran integrados en la gran recopilación conocida como “Vitae Patrum” (Vidas de los Padres).

Fuente: Estos relatos están incluidos en “Cuentos seleccionados” de Paulo Cohelo.

La ciudad del otro lado

Un ermitaño del monasterio de Esceta se aproximó al Abad Teodoro.

—Sé exactamente cuál es el objetivo de la vida. Sé lo que Dios pide al hombre y conozco la mejor manera de servirlo. Y a pesar de eso, soy incapaz de hacer todo lo que debería estar haciendo para servir al Señor.

El abad Teodoro permaneció un largo tiempo en silencio. Finalmente dijo:

—Tú sabes que existe una ciudad al otro lado del océano. Pero aún no has encontrado el barco, no has subido tu equipaje y no has atravesado el mar. ¿Por qué estar hablando de ella, o de cómo debemos caminar por sus calles?

Saber el objetivo de la vida o conocer la mejor manera de servir al Señor no basta. Pon en práctica lo que estás pensando y el camino se mostrará por sí mismo.


Juzgando a mi prójimo

Uno de los monjes de Esceta cometió una falta grave y llamaron al ermitaño más sabio para que pudiera juzgarla.

El ermitaño rehusó, pero insistieron tanto que terminó yendo. Llegó allí, cargando en la espalda un balde agujereado de donde se escurría arena.

—Vine a juzgar a mi prójimo —dijo el ermitaño al superior del convento—. Mis pecados se están escurriendo detrás mío como la arena se escurre de este balde. Pero como no miro hacia atrás y no me doy cuenta de mis propios pecados, ¡fui llamado para juzgar a mi prójimo!

Al escucharlo, los monjes desistieron de aplicar el castigo.


Comportarse como los demás

El Abad Pastor caminaba con un monje de Esceta cuando fueron invitados a cenar. El dueño de la casa, que se sentía honrado por la presencia de los padres, mandó servir lo mejor que tenían.

No obstante, el monje estaba en período de ayuno; cuando llegó la comida, tomó un guisante y lo masticó lentamente. Y solo comió ese guisante durante toda la cena.

Al salir, el abad Pastor lo llamó:

—Hermano, cuando vayas a visitar a alguien, no conviertas tu santidad en una ofensa. La próxima vez que estés en período de ayuno, no aceptes convites para comer.

El monje entendió lo que el abad Pastor decía. A partir de ese momento, siempre que estaba con otras personas, se comportaba como ellas.


miércoles, 18 de marzo de 2026

La verdadera riqueza

Imagen, modificada, de “ArtHouse Studio” en Pexels.

Fuente: “365 semillas de conciencia para una vida plena” de Daniel Ramos Autó.

«La verdadera riqueza consiste en tener la capacidad para gozar de las cosas más mundanas.

Riqueza es tener la capacidad para conmoverse con las maravillas que suceden todos los días.

Riqueza es admirar la belleza de todo cuando nos rodea.

Riqueza es saber quiénes somos, y ser capaces de aceptarnos y amarnos y, al mismo tiempo, ser capaces de aceptar y amar a los que nos rodean.

Riqueza es tener valor y coraje para enfrentarnos a nuestros temores.

Riqueza es saber afrontar la vida y las vicisitudes con una actitud alegre, positiva, constructiva y creativa.

Riqueza es tener el valor de soñar.

Riqueza es ser coherentes con lo que somos, tener la capacidad para alinear lo que pensamos y lo que sentimos con nuestras acciones.

Riqueza es sonreír.

Riqueza es gratitud.

Riqueza es extraer el máximo aprendizaje de nuestras experiencias.

Riqueza es estar conectados con el presente y saber sacar provecho de cada instante, de cada oportunidad.

Riqueza es tener lucidez para saber discernir tales oportunidades.

Riqueza es sencillez y simplicidad.

Riqueza es sentirse libres, no condicionados.

Riqueza es paz y sosiego interior».


viernes, 13 de marzo de 2026

Sabiduría hopi

Imagen realizada con las ilustraciones de “InspirationalStocks” en Pixabay y de PNGWing.

Este cuento está incluido en el libro “365 ideas para cambiar tu vida” de Francesc Miralles.

Un relato popular contemporáneo cuenta que un antropólogo acudió a un anciano hopi para grabar algunas de sus canciones. El anciano lo llevó al borde de un precipicio y cantó una melodía. Mientras grababa, el antropólogo tomaba notas y después le preguntó:

―¿De qué va esta canción?

El anciano respondió:

―Explica cómo las nubes atraviesan el desierto y consiguen descargar en nuestros huertos y jardines y crece la comida para nuestros hijos.

El anciano cantó otra canción, y el antropólogo le preguntó:

―¿Y esta, de qué va?

Y el otro le dijo:

―Esta es sobre mi mujer, cuando va a la sagrada fuente para recoger agua y preparar la comida para nosotros, y medicinas, porque sin esta sagrada fuente no viviríamos mucho tiempo.

Así pasaron toda la tarde. Cada vez que el anciano cantaba una canción el antropólogo preguntaba “¿y esta de qué habla?”. Y él se lo explicaba: es sobre tal o cual cosa, un río, la lluvia, el agua.

Al antropólogo le surgió una nueva pregunta:

―¿Ustedes solo cantan sobre el agua?

Y el anciano explicó:

―Sí. Durante miles de años hemos aprendido a vivir aquí. Es debido a su escasez que esta agua es tan importante para nuestras familias, nuestra gente, nuestras naciones, que la mayoría de nuestras canciones hablan de esta necesidad principal. Y, oiga, he podido escuchar muchas canciones de la música americana moderna, y parece que la mayoría hablan de amor ¿Por qué? ¿Es porque no tienen mucho?


domingo, 8 de marzo de 2026

Lo malo conocido

Imagen, modificada y adaptada, de Freepik

Fuente: “¿Qué hay fuera de la zona de confort” de Mario Alonso Puig.

¿Has pensado alguna vez que la barrera del miedo puede ser algo que te separa de alcanzar lo que realmente deseas? El miedo es una sensación muy natural. Nuestra zona de confort es como una caverna en la que nos sentimos seguros, pero también puede convertirse en un lugar que nos limita y nos hace sufrir.

A veces, decidimos enfrentarnos al miedo por uno de dos motivos: porque estamos tan hartos de nuestra vida que necesitamos un cambio, o porque intuimos que fuera de esa caverna hay un mundo que no podemos perdernos. Y es esa segunda razón, esa chispa de inspiración, la que puede movernos hacia algo nuevo y quizás extraordinario.

Lo cierto es que, mientras estemos cómodos en lo conocido y familiar, será difícil encontrar la fuerza para explorar nuevos caminos. Sin embargo, cuando decides dar un pequeño paso fuera, te das cuenta de que el miedo disminuye y las posibilidades se multiplican.

Hemos de preguntarnos: ¿qué pequeños pasos podemos dar para superar un miedo que nos impide vivir la vida que anhelo? Es normal que incluso los pasos más pequeños generen temor, sin embargo, quedarnos inmóviles es muchas veces lo que realmente nos limita. La inacción puede llevarnos a una vida de sufrimiento y callada supervivencia.

Lo desconocido no siempre es peligroso. A veces, es el lugar donde comienzan los mayores descubrimientos.

Quizás recuerdes el refrán “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¡Ay si hubiéramos hecho caso a ese refranero! Todavía estaríamos viviendo en cavernas.


martes, 3 de marzo de 2026

Un Hombre-Dios goloso

18 «Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Mateo 11, 18-19.

Imagen generada con IA por Microsoft Designer (03-03-2026).

Fuente: “Belén. Caballo de Troya 12” de Juan José Benítez.

En abril del año 27, el Sanedrín ordenó la caza y captura de Jesús de Nazaret. El Maestro y su grupo se vieron obligados a huir.

Cuando llegaron a Bet-El, a unos dieciocho kilómetros al norte de Jerusalén, acamparon junto a la muralla y allí discurrió todo el mes de julio de ese año 27. Bet-El era una ciudad populosa (20.000 habitantes), célebre por su mercado y mercadillos. Allí se vendía todo lo imaginable. Su posición era estratégica, pues se situaba en el cruce de los caminos a Jerusalén, Jericó y Sicar.

El jueves, 10 de julio (año 27), fue otro día interesante…

«El Maestro se paseó por la ciudad en la compañía de la tabbah (la escolta formada por Pedro y los hermanos Zebedeo: Juan y Santiago), Judas Iscariote, Felipe y este explorador.

Y, al principio, fuimos a parar al mercadillo de los dulces.

¡Qué delicia!...

El Galileo, goloso, no sabía dónde mirar: delicias de Bet-El, con keratia, el “chocolate” que extraían del algarrobo; bizcochos de jengibre (lo llamaban “bosque negro”); merengue de nueces; peras a la menta y los tradicionales baklawah, macizos y dorados…

Jesús quería probarlos todos.

Y Felipe tuvo que ponerse serio. No cargaban el dinero suficiente para tanto dulce.

Pero el Galileo —deslumbrado— no hizo caso. Y continuó a lo suyo, metiendo el dedo índice izquierdo en los pasteles y degustándolos. Los comerciantes protestaban con razón. Felipe iba detrás, excusándose y abonando el desaguisado.

Y llegamos a la zona de los “helados”.

¡Dios bendito!... Creí que lo había visto todo…

Al Maestro se le fueron los ojos detrás de los polos de leche y miel, invento de los chinos hacía tres mil años.

Felipe tuvo que comprarle uno.

El Iscariote miró al Galileo con desprecio y murmuró algo por lo bajo. No llegué a entender, pero no creo que fuera nada bueno.

Y allí nos fuimos, detrás de un Hijo del Hombre feliz, con su polo en la mano.

Después, el intendente, misericordioso ante el sofocante calor que soportábamos, se detuvo en uno de los puestos y nos convidó a una especie de granizado a base de zumo de frutas. Era nieve —procedente del Hermón— edulcorada con almíbar. La encontré deliciosa y refrescante.

Jesús terminó el polo y miró mi jarra. Le brillaban los ojos.

Comprendí.

Y terminé ofreciéndole la nieve picada.

La tomó, sonriente, y la masticó con felicidad.

Yo me sentí más feliz aún…».

Para terminar de “ilustrar” esta estrada, he incluido un vídeo con un fragmento del capítulo cinco de la cuarta temporada de la serie “The chosen”, que recoge la comida de Jesús y sus discípulos, en Betania, en casa de Lázaro, Marta y María (Lucas 10, 38-42).

Marta se siente abrumada por los muchos quehaceres en la cocina para atender a Jesús y sus discípulos. Mientras tanto, su hermana María permanece sentada escuchando al Maestro. Ante la queja de Marta por la falta de ayuda, Jesús, lleno de ternura, le responde con una gran enseñanza.

El final de la escena nos muestra lo mucho que Jesús y sus discípulos “disfrutaron” con la exquisita comida de Marta.

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“The chosen”. Escena del capítulo cinco de la cuarta temporada.


miércoles, 25 de febrero de 2026

Los pilares de la autoestima

Imagen realizada utilizando la ilustración de “RosZie” en Pixabay.

Fuente: “Vive tu vida” de Enrique Rojas.

Factores que desatan una baja autoestima

Hay muchas causas que pueden desembocar en un problema de baja autoestima en una persona, en la disminución del nivel de valoración que se tiene de sí mismo, independientemente de su edad. Veamos algunas de las más comunes:

- Ambiente familiar tóxico durante la infancia. Cuando los padres no han apoyado a un niño en momentos cruciales o han sido excesivamente exigentes, una consecuencia negativa es que la persona dude de sus propias posibilidades.

- Mal ambiente escolar. Si un niño tiene la desgracia de ser el punto de mira de las burlas de sus compañeros y sufre vejaciones, es muy posible que llegue a una adolescencia y posterior etapa adulta cargada de complejos e inseguridades.

- Exceso de autocrítica y perfeccionismo. Con estos ingredientes es prácticamente imposible realizar cualquier objetivo sin arrojar la toalla a medio camino, lo que conduce también a la baja autoestima.

- Duda patológica. La indecisión crónica deriva en una total falta de confianza. Hay personas con enorme talento y múltiples capacidades que nunca llegan a hacer nada debido al miedo a fracasar.

- Miedo a ser criticado. Hagamos lo que hagamos, siempre habrá gente descontenta con nuestras acciones y otras personas que nos valoren. Si hacemos solo caso a los que nos critican, nos haremos un flaco favor a nosotros mismos. Si empezamos a actuar para contentar a los demás, además se socavar nuestra autoestima desarrollaremos la dependencia al prójimo.

- Exceso de susceptibilidad. Si cualquier comentario ajeno nos hiere es que tenemos un problema que hay que resolver. Debemos abandonar la adicción de querer gustar a los demás y entregarnos a la tarea de gustarnos a nosotros mismos. Entender la suerte de ser tú.

Diez claves de la autoestima

Una vez identificados los factores que provocan la baja autoestima, veamos ahora una batería de medidas prácticas para potenciar la autoestima:

- Focalizarnos en nuestras virtudes en lugar de hacerlo sobre nuestras carencias.

- Dejar de preguntarnos constantemente qué puede pensar la gente de nosotros y si les estamos fallando.

- Seguir el ejemplo de las personas que gozan de una gran dosis de autoestima y la utilizan para su bien y el de los demás. La pregunta sería: ¿qué hacen ellos que no hago yo?

- Fijarnos metas y, una vez en camino, no desfallecer ante un primer fracaso. Algo fundamental es no dejar las cosas a medias, ya que es frustrante y letal para nuestra autoestima.

- Si una meta a largo plazo parece inalcanzable, hay que fijar pequeñas metas intermedias que sean más asequibles a corto y medio plazo. Las pequeñas victorias nos ayudan a conseguir objetivos que antes nos parecían imposibles.

- Ser asertivo (tener habilidad social) ante los que nos rodean. Decir no cuando es no, sin amilanarse.

- Encajar y aprender de las críticas de los demás, siempre que sean constructivas. En caso de que no lo sean, debemos defendernos de ellas o ignorarlas por su inutilidad.

- Evitar el exceso de autocrítica y exigencia, ya que acaba socavando la autoestima. Hay que huir del perfeccionismo enfermizo.

- Desterrar el sentimiento de culpa, ya que nos hace susceptibles de chantajes morales de terceros. Ello no significa que hagamos lo que nos plazca, pero debemos ser justos con nosotros mismos.

- Practicar el optimismo. Cualquier situación puede verse en clave de problema o en clave de solución. Si la vemos de manera optimista, tendremos muchas más posibilidades de ganar la partida.

Tres consejos para reforzar la autoestima

- Reconoce y valora las cosas buenas que tienes. Párate, coge papel y lápiz y haz un breve listado de lo positivo que tienes y procura que vaya en aumento.

- Identifica dos errores de tu conducta y lucha por irlos corrigiendo en los próximos meses. Sé concreto.

- Céntrate en la tarea que tienes entre manos en este momento: tengo que estar en lo que estoy.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Hágase tu voluntad

No se me ocurre una entrada mejor ni más reveladora ni más esperanzadora para celebrar que tal día como hoy, hace cien años, viniste a este mundo. Siempre conmigo.

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (30-01-2026).

Fuente: “Hermón. Caballo de Troya 6” de Juan José Benítez.

En un proyecto secreto, dos pilotos de la USAF (Fuerza Aérea Norteamericana) viajan en el tiempo al año 30 de nuestra era a la provincia romana de Judea para seguir los pasos de Jesús de Nazaret y comprobar cómo fueron sus últimos días.

Fascinados por la figura y el pensamiento de Jesús de Nazaret, deciden acompañar al Maestro durante su vida pública. Para ello deben actuar al margen de lo establecido oficialmente en la operación denominada “Caballo de Troya”. Jasón y Eliseo, así son conocidos los dos pilotos, retroceden al mes de agosto del año 25 de nuestra era. Buscan a Jesús y lo encuentran en el monte Hermón, permaneciendo allí durante cuatro semanas.

Todos los días, Jesús se marchaba al amanecer hacia los ventisqueros y solía volver sobre las tres o las cuatro de la tarde. Siempre volvía alegre, renovado, casi transfigurado… y, tras la cena, todas las noches, las ansiadas tertulias al amor de un buen fuego.

Primera semana en el Hermón.

[…] «Jesús entró de nuevo en mis atropelladas ideas e intentó apaciguarlas.

—Os haré otra revelación…

Alimentó el suspense con unas gotas de silencio y, finalmente, cuando nos tuvo en la palma de la mano, anunció:

—Yo conozco al Padre. Vosotros todavía no… Os hablo, pues, con la verdad. ¿Sabéis cuál es el mejor regalo que podéis hacerle?

Eliseo y yo nos miramos. Ni idea…

—El más exquisito, el más singular y acertado obsequio que la criatura humana puede presentar al Padre es hacer su voluntad. Nada le conmueve más. Nada resulta más rentable…

Mi hermano, tan perplejo como yo, confundió el sentido de estas palabras.

—¿Quieres decir que debemos negarnos a nosotros mismos?

Jesús de Nazaret, comprendiendo, se apresuró a enmendar el error de Eliseo.

—Yo no he dicho eso. Hacer la voluntad del Padre no significa esclavitud ni renuncia. Tus ideas son tuyas. También tus iniciativas y decisiones. Hacer la voluntad de Ab-bā es confiar. Es un estilo de vida. Es saber y aceptar que estás en sus manos. Que Él dispone. Que Él dirige. Que Él cuida.

—Entiendo. Estás diciendo: “es mi voluntad que se haga su voluntad”.

—Exacto, Jasón. Tú lo has dicho. Cuando un hijo adopta esa suprema y sublime decisión, el salto hacia la fusión con la “chispa” interior es gigantesco. Esa es la clave. A partir de ahí, nada es igual. La vida cambia. Todo cambia. Y El Padre responde…

Nueva pausa. Inspiró profundamente. Con ansiedad. Y dijo algo que jamás olvidaríamos. Algo que, poco a poco, iríamos verificando.

—El Padre responde y una fuerza benéfica, arrolladora, se pone al servicio de esa criatura. Cuando el hombre dice “estoy en tus manos” lo da todo. Y convierte a ese hijo en un gigante. Ni él mismo llega a reconocerse. Es mucho más de lo que aparentemente es. […]

[…] —¿Una fuerza arrolladora?

—Sí, Jasón… Ese hombre, el que decide hacer la voluntad del Padre, se llena. Hasta sus más pequeños deseos se ven cumplidos. Sencillamente, como os he dicho, despierta a la gloria y al Amor de Ab-bā. Es el gran hallazgo. Su vida, a partir de ahí, es una continua y gratificante sorpresa. Es el principio de las más fascinante de las aventuras…

Y remachó con aquella inquietante seguridad:

—Ponerse en sus manos, hacer la voluntad de Ab-bā significa, además, saber…

—¿Saber?

—Sí, saber. Obtener respuestas…

Por ejemplo, ¿quién soy?

En ese momento es fácil. Eres un hijo del Amor. Un “regalo” del Padre. Un ser inmortal. Una criatura nacida en lo más bajo… destinada a lo más alto. Un hombre que empieza a correr. A correr hacia Él.

Por ejemplo: ¿qué hago aquí?

Al descubrir al Padre también es fácil…

Estás en este mundo para VIVIR.

El ingeniero no pudo contenerse.

—Claro, Señor. Obvio…

—No…

Jesús me señaló y prosiguió:

Escríbelo con mayúsculas… VIVIR… No he dicho vivir, tal y como vosotros lo entendéis. Si el Padre os ha puesto aquí es por algo realmente interesante… Interesante para vosotros. Escuchadme: ¡sois inmortales! Ahora os encontráis sujetos en esa envoltura carnal, pero, en breve, cuando entréis en los mundos que os tengo reservados, este cuerpo solo será un recuerdo. Un recuerdo cada vez más difuso… ¡VIVID, pues, la presenta experiencia! ¡VIVID con intensidad! ¡VIVID con amor! ¡Con sentido común! ¡Con alegría! Y recordad que solo tenéis esta oportunidad. Después, tras la muerte, VIVIRÉIS de otra forma…

Mi hermano y yo, impulsados por mil preguntas, nos pisamos las palabras. Pero Jesús, haciendo caso omiso, siguió a lo suyo.

—Por ejemplo: ¿cuál es mi futuro? Supongo que ya lo habéis adivinado. Lo sé, comentó, riéndose de sí mismo, me repito mucho… Insisto: vuestro destino el Él. No hay otra dirección. Vuestro futuro es llegar a Él. Ser como Él. Ser perfectos. Conocerle. Trabajar hombro con hombro…

—¿Seremos socios?

—Si decides ponerte en sus manos, si optas por hacer su voluntad… ¡ya eres su socio! Él hará en ti maravillas. Él te cubrirá con su Amor que te levantará del suelo. Y tus miedos, escucha bien, desaparecerán…

La noche, como nosotros, se quedó quieta. Absorta. Entusiasmada. Más aún: yo diría que esperanzada…

Sencillamente, nos tenía atrapados. Él lo sabía y cerró el círculo.

—… Si tu corazón se abre y se hace aliado de la vida, si te abandonas a su voluntad, nada, dentro o fuera de ti, te hará temblar. Como un prodigio, tu alma caminará segura. Nada, ¡nada te hará retroceder! Y esa sensación, ese sentimiento de seguridad te escoltará hasta el fin de tus días.

Pero no os equivoquéis. Al mismo tiempo que ese afortunado hombre crece, así desaparece…

—No entiendo…

—Es fácil. El Amor que se derrama desde el Padre es turbulento. No sabe del reposo. Y deberás irradiarlo. Compartirlo. Catapultarlo. No es de tu propiedad. Pues bien, un día, sin previo aviso, caerás en la cuenta de algo igualmente maravilloso: ¡no existes! ¡has desaparecido para ti mismo! ¡No cuentas! ¡No exiges! ¡No precisas! ¡No reclamas!

Y rubricó la revelación con la mejor de sus sonrisas.

—¡Habrás triunfado! En ese momento, al fin, habrás comprendido…

—¿Y qué pasa si me guardo ese Amor para mí mismo?

—Se escurriría, sin remedio, por la sentina del buque. Sería una lástima. Tendrías que empezar de nuevo… Aquel que intenta encarcelar la verdad…, la pierde. Sois hermanos. Y te diré más: eso que propones no sucede jamás en un auténtico “socio”. Te lo dije: se trata de un viaje sin retorno. Si Él te “toca”… nada es igual.

Y todo depende de tu voluntad… Si dices “sí”, si te abandonas en sus manos, si te dejas gobernar por ese “piloto” interior, romperás las barreras que te limitan. Y tu capacidad de asombro será desbordada una y otra vez. Todo, a tu alrededor, estará a tu servicio. Tu “sí” es el “sí” de Ab-bā. En palabras sencillas: habrás encontrado una mina de oro… ¡que funciona sola!