En el mundo podemos encontrar odio, egoísmo, envidia, prejuicios... Pero hay también generosidad, creatividad, amabilidad, comprensión… Ocurren muchas cosas maravillosas dentro de nosotros y a nuestro alrededor y, a diario, pasan inadvertidos millones de actos de bondad.
Respecto a la naturaleza humana, no podemos ser ni idealistas ni pesimistas. La realidad es que en todos nosotros existe el bien y el mal.
He visto una increíble oscuridad en los ojos de la gente, una oscuridad profunda sin un atisbo de luz. Y he visto una luz increíble en los ojos de la gente —destellos de esperanza, alegría y amor— incluso en momentos muy duros.
Todos tenemos potencial para la oscuridad y la luz, pues viven juntas dentro de nosotros.
Todo lo que considero bueno de mí nunca está lejos de lo que me disgusta. El amor no está nunca lejos del odio. La claridad no está nunca lejos de la confusión. La luz no está nunca lejos de la oscuridad. Solo hace falta apretar un botón para pasar de la luz a la oscuridad y viceversa.
No tenemos que preocuparnos de eliminar la oscuridad en nuestra vida, solo centrarnos en generar luz. No tenemos que preocuparnos de eliminar la confusión de nuestra vida, solo centrarnos en generar claridad. No tenemos que eliminar el odio de nuestra vida, solo concentrarnos en generar amor.
Contamos con muchas cualidades en nuestro interior. Las que escogemos para actuar y expresarnos son las que influyen de un modo determinante en nuestra vida. Esa capacidad de elegir es una parte fundamental de la experiencia humana. Nuestra humanidad se basa en la capacidad de escoger.
Lo que elegimos nos define:
Si quieres ser fuerte, sé amable.
Si quieres ser poderoso, sé benevolente.
Si quieres ser rico, sé generoso.
Si quieres ser elegante, sé sencillo.
Si quieres ser libre, sé tú mismo.
- Lobo bueno, lobo malo
- No decidir es también decidir
- Puestos a escoger
- Tú decides
- Vivir es elegir