Respeto mucho a las personas mayores. Han vivido tanto que a menudo son las más amables, divertidas y reflexivas, pero muchas de ellas pasan horas hablando de hazañas que consiguieron, aventuras que corrieron en su juventud y contando anécdotas de hace muchos años. Acaba siendo aburrido.
En ningún caso juzgo, pero, es mi opinión, esas personas se han quedado estancadas. Han caído en la trampa de creer que sus mejores días han quedado atrás. Han perdido muchas de sus esperanzas. No ven tiempos mejores en un futuro, porque la cantidad de días que les quedan por delante es mucho menor que la de los días pasados.
Y así, se aferran a sus historias. Recuerdan los momentos especiales una y otra vez.
Ten cuidado, evita caer en este error y, a medida que te hagas mayor, haz que lo que esté por venir sea aún mejor.
- Aprender a manejar el pasado
- Cerrando círculos
- Como recordar el pasado
- Está en tu mano cómo envejecer
- La revolución de los mayores
