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sábado, 25 de enero de 2014

El poder está en tu interior

Fuente: "Vivir es un asunto urgente" de Mario Alonso Puig.


A la altura de las orejas, en la parte más anterior de los lóbulos temporales del cerebro se encuentran dos núcleos que se denominan amígdalas o núcleos amigdalinos. En realidad, aunque parezca un único núcleo, es un conglomerado de núcleos con funciones muy importantes. Uno de ellos se llama núcleo central del miedo porque es el que activa muchas de nuestras reacciones de miedo. Sin su existencia, las personas no seríamos valientes, sino insensatas. Las amígdalas son capaces de captar un peligro físico incluso antes de que seamos conscientes de dicho peligro.

Lo interesante es saber que las amígdalas se pueden activar desde zonas del cerebro que están muy ligadas a la forma de pensar. Hay pensamientos que desde la zona anterior del hemisferio derecho son capaces de activar los centros del miedo. Dicho de otra forma, los peligros creados por nuestra mente serían vividos como peligros reales y el organismo en consecuencia activaría los mecanismos de protección de la vida y, entre ellos, los mecanismos del estrés.

Las personas que no paran de tener pensamientos negativos del tipo “no voy a poder”, “es demasiado difícil”, “me voy a equivocar”, “no lo voy a superar” acaban arruinado todas sus posibilidades, no por carencia de recursos, sino por falta de confianza.

Muchas de las sensaciones que tenemos de falta de capacidad y que nos llevan a desconfiar y perder la esperanza han sido condicionadas.

El dominio de nuestra conversación interior es una necesidad si queremos gestionar nuestra vida.

Ante los desafíos, hemos de concentrarnos en lo que queremos, no en lo que tememos. Si queremos cambiar algo que no nos gusta, cerremos los ojos y utilicemos nuestros sentidos internos, veamos, oigamos, toquemos, sintamos cómo serían las cosas si sucedieran como nosotros queremos. Las tecnologías de neuroimagen nos muestran cómo en el ejercicio de visualización se movilizan las mismas áreas en el cerebro que se activarían se la experiencia ocurriese en realidad.

Abrámonos a la posibilidad de que, ante los desafíos, si confiamos se pueden abrir puertas en la mente que desde la desconfianza permanecen cerradas.

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