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viernes, 13 de enero de 2023

El resentimiento



Fuente: Artículo “Cómo superar el resentimiento” de Trinidad Aparicio Pérez y “Saca partido a tu vida” de Mª Jesús Álava Reyes.

El resentimiento es un dolor moral causado por el enojo o la ofensa que una persona o situación nos produjo en el pasado y, como no logramos olvidarlo, volvemos a sentirlo una y otra vez. Este dolor puede llegar a obsesionarnos durante muchos años o, incluso, toda la vida. En algunas ocasiones el resentimiento lo produce un enojo que reprimimos en su momento porque fuimos incapaces de enfrentarnos a la persona que lo provocó o por el temor a las consecuencias.

El resentimiento suele ir acompañado de rencor y hostilidad hacia quienes causaron el daño. Estos últimos sentimientos son más destructivos, pues suelen esconder un deseo de venganza. Quien solo busca venganza, demuestra falta de equilibrio, ausencia de madurez y nula empatía. Un claro ejemplo de lo que estamos diciendo lo constituyen los progenitores que usan a sus hijos para hacer sufrir a su expareja. ¡Nunca merecieron llegar a ser padres o madres!

Es difícil relacionarse con las personas resentidas y rencorosas. Cuando ese sentimiento se instala firmemente, les amarga la vida y hace que se la amarguen a los demás. Buscan cualquier excusa para discutir, agredir o molestar. Las personas resentidas no razonan, piensan que nadie las entiende y que la vida es injusta con ellas. Los sentimientos de envidia y celos son frecuentes en algunas personas resentidas y te atacan si muestras alegría y bienestar.

No podemos dejar que su resentimiento condicione nuestra actitud ante la vida, que nos contagien su negativismo y, aunque intentemos ayudarlas a superar sus frustraciones, tendremos, en algunas ocasiones, que poner distancia emocional.

El resentimiento no daña a la persona contra la cual se mantiene esta emoción, sino que es un veneno que produce un profundo daño en la persona que lo alberga en su interior. No podemos quedarnos atrapados recordando continuamente a aquellos que tanto sufrimiento nos causaron o aquellas circunstancias o hechos que nos produjeron tanto dolor. Debemos aprender a superar el sufrimiento. Para conseguirlo, es muy importante admitir que existe en nosotros y, una vez reconocido, tener el firme propósito de liberarnos de él.

Hemos de considerar que, tal vez, estemos padeciendo por un acontecimiento u ofensa que el otro ya ni recuerda. Es preciso que analicemos con objetividad lo ocurrido, pues muchas veces exageramos lo sucedido, imaginamos actitudes y hechos que no corresponden con lo que en un principio pudimos pensar o, quizás, la persona que nos ofendió y nos hizo daño estaba muy mal internamente, tenía un afán de protagonismo, una enorme ignorancia, ausencia de sensibilidad o una tremenda soledad...

El perdón nos libera de la pesada carga en la que se puede convertir el resentimiento. Aceptar lo que pasó, aunque no estemos de acuerdo con lo que sucedió, y dejar de lado los pensamientos negativos que nos causaron dolor es la mejor solución para superarlo. Pasa página y vive el presente libre de las cadenas del resentimiento y del sufrimiento.


2 comentarios

  1. Estoy muy de acuerdo con casi todo lo que dices. El resentimiento mantenido te anula como persona y es un sufrimiento continuo. Pero hay resentimientos que se pueden olvidar temporalmente pero no perdonar. No siempre es todo o nada. El mejor ejemplo sería una cicatriz que tenemos en el cuerpo, olvidada, no nos amarga la vida, pero en los cambios de tiempo molesta un poco. En ese mismo estado están mis resentimientos, no me impiden ser feliz, pero ocasionalmente duelen. No me importa ese dolor ocasional, he aprendido a vivir con él, también con el miedo. Tú que me conoces sabes de que hablo. Un abrazo. Me alegro que vuelvas a publicar.

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    1. ¡Cuánto bueno por el blog! Estoy de acuerdo contigo. Considero que perdonar no significa olvidar ni restar importancia a lo que sucedió ni reconciliación. Al perdonar no debemos esperar nada de la otra persona. Perdonar significa que no voy a dejar que mi pasado de dolor determine mi presente y mi futuro. Se trata, en definitiva, de reducir el peso negativo de las malas experiencias de la vida. Tampoco debemos olvidar que también nosotros, en ocasiones, hemos ofendido a alguien.

      Me ha alegrado mucho tu comentario. Ya ves, aquí sigo. He retomado el blog tras un año de descanso. Sé de ti por Mari Ángeles. Deseo que te encuentres bien. Un abrazo.

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