Pablo Picasso
Fuente: “Los 88 peldaños del éxito” de Anxo Pérez.
En el mundo en que vivimos la sociedad es víctima de una glorificación de la juventud que es falsa. Por cada ventaja de tener veinte años que la gente ve, existe una desventaja que la gente no ve. No se tiene una vida más fácil por el mero hecho de ser más joven. Dependiendo de en qué nos centremos, los veinte años tienen el mismo número de ventajas y desventajas que los sesenta.
De la juventud solo vemos y solo recordamos lo positivo y minimizamos lo negativo.
La juventud depende poco de la edad y mucho de la mentalidad. Existen muchísimas personas viejas con veinte años y jóvenes con ochenta. Cuando un chico de veinte años quema un verano tirado en el sofá o en la playa incapaz de vencer la desidia en lugar de hacer voluntariado, buscar algún tipo de trabajo, realizar un cursillo, leer un libro, o generar y poner en práctica una idea que produzca valor, está siendo un veinteañero viejo. Cuando una señora de ochenta años se pone a aprender un nuevo idioma o a abrir un blog, está siendo una octogenaria joven.
Tienes los años que has vivido. Si no lamentas los años vividos, ¿por qué lamentar tu edad?
Nunca pidas disculpas por tu edad. Tanto si te consideras viejo como si te consideras joven, tendrás razón.
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