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miércoles, 4 de mayo de 2011

La Tomatina de Buñol


El fabricante de gafas Ray-Ban ha elegido la Tomatina de Buñol para protagonizar uno de los anuncios de su nueva campaña de primavera-verano.

El anuncio, diseñado por ZCDC y la agencia norteamericana Cutwater, dura poco más de dos minutos y medio y fue grabado en Buñol durante la Tomatina de 2010 y días posteriores.

Narra la historia de una joven que vuelve a su casa en bicicleta tras recoger una maceta con una tomatera muy pequeña que cuida celosamente hasta que produce un tomate que un día decide cortar.
La protagonista sale con el tomate por las calles de Buñol hasta que encuentra a dos jóvenes hablando y lo lanza contra uno de ellos. Inmediatamente se ve envuelta en La Tomatina.

El lanzamiento de la campaña tuvo lugar el pasado 19 de marzo y se organizó simultáneamente en 12 ciudades de todo el mundo: Austin, Shangai, Delhi, Estambul, Roma, Berlín, París, Barcelona, Londres, Nueva York, Río de Janeiro y Cancún.

En las presentaciones, la compañía puso en lugares emblemáticos de estas ciudades un gran marco, con las palabras “Never Hide” en la parte superior, donde la gente podía fotografiarse con un mensaje.

La campaña consta de seis anuncios de más de dos minutos que se han lanzado utilizando métodos de marketing viral. Desde el día 19 los videos se han ido lanzando uno a uno, obedeciendo a un riguroso calendario. El de la Tomatina lo hizo a primeros del mes de abril.

La idea de Ray-Ban es convertir a las personas de todo el mundo en protagonistas de su nuevo lanzamiento. Las gafas sencillamente están ahí, nunca ocultas (never hide).


La Tomatina de Buñol.

La Tomatina es una fiesta que se celebra en el municipio valenciano de Buñol, en la que los participantes se arrojan tomates los unos a los otros. Se celebra el último miércoles del mes de agosto, dentro de la semana de fiestas de Buñol.

En 1944, durante un desfile de gigantes y cabezudos, un grupo de jóvenes del pueblo quiso participar en la comitiva  y, en vista de que se lo prohibieron, empujaron a los participantes. Todo acabó en una multitudinaria pelea que terminó con una batalla campal cuyo arsenal fueron los tomates de un puesto de hortalizas cercano.

Las fuerzas de orden público intervinieron para poner orden y obligaron a los participantes a pagar los desperfectos. Los jóvenes repitieron la batalla al año siguiente, llevando consigo los tomates desde casa, y fueron disueltos otra vez por las fuerzas del orden.

Tras repetirse ésto mismo en años sucesivos, la fiesta quedó, aunque de modo no oficial, instaurada.

La Tomatina fue prohibida a principios de los 50, pero ésto no disuadió a sus participantes que fueron detenidos. Ante la solicitud del pueblo, la fiesta volvió a permitirse y volvió de  nuevo a cancelarse por lo que   en 1955, en señal de protesta, se celebró el entierro del tomate: una manifestación en la que los vecinos portaron un ataúd con un gran tomate dentro. El desfile se acompañó con una banda de música que interpretaba marchas fúnebres. Su éxito fue total.

Finalmente, en 1957 se permitió la Tomatina y se instauró la fiesta de forma oficial. Desde entonces, es el Ayuntamiento de Buñol el que organiza y promociona esta curiosa batalla que les ha hecho mundialmente conocidos. Desde 1980 es el Ayuntamiento quien provee de tomates a los participantes.

La fiesta comenzó a ser popular en el resto de España gracias al reportaje de Javier Basilio, emitido en el programa de Televisión Española Informe semanal en 1983.

El éxito ha llevado a que la Tomatina de Buñol sea considerada desde Agosto de 2002, Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo.

Logotipo de la página de incio  de Google el 27/08/2008
Incluía el mensaje ¡Feliz Tomatina!

A partir de 2008, tiene banda sonora: la canción "Todo es del mismo color" creada por el grupo buñolense de rock "Malsujeto".

En torno a las 10 horas, en el centro de la plaza, se planta un gran palo untado de grasa. En lo alto del palo hay un jamón. Los jóvenes intentan una y otra vez escalar el palo para llevarse el jamón pero la grasa les hace resbalar. Cuando, finalmente, uno consigue cogerlo, la gente lo vitorea y grita: «¡Tomate, tomate!».
Entonces suena una carcasa. Es la señal. Varios camiones descargan los tomates en la Plaza del Pueblo.

Los tomates se cultivan específicamente para estas fiestas y  no son de buen gusto para el consumo.

Para los participantes se recomienda el uso de gafas protectoras y guantes.

Los tomates deben ser aplastados antes de ser lanzados para que no dañen a nadie.

Después de exactamente una hora, la lucha termina con el disparo de una segunda carcasa.

Toda la plaza queda teñida de rojo y se forman ríos de jugo de tomate. El proceso de limpieza de las calles lo realizan camiones de bomberos. Los participantes aprovechan las mangueras que les ceden los vecinos para quitarse el tomate pegado al cuerpo. Algunos se acercan al charco de “Los peñones” para lavarse. Tras la limpieza, las calles del pueblo, que son de adoquín, quedan impolutas debido a la acidez del tomate que desinfecta y limpia a fondo todas las superficies.



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