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domingo, 15 de septiembre de 2013

La solución más simple

Desde pequeña siempre tuve miedo al irme a dormir, porque creía que había alguien debajo de la cama. Cansada de esto, un día fui a ver a un psiquiatra y le expliqué:

—Cada vez que voy a acostarme, creo que hay alguien debajo de mi cama. Tengo miedo. ¿Me estaré volviendo loca?

—Con mis sesiones, en doce meses estarás bien. Ven a verme dos veces a la semana y te curaré todos esos miedos —me dijo el psiquiatra.

—¿Y cuánto me costará doctor? —pregunté.

—Ochenta euros la visita —contestó el doctor.

—Un poco caro, pero si me cura… vale la pena —dije.

Fui tres sesiones y no volví a la consulta, porque me suponía mucho dinero.

Seis meses después, me encontré con el doctor en la calle.

—Hola —me dijo—. ¿Por qué dejó de venir a mi consulta?

—Bueno, doctor, ochenta euros por consulta, dos veces a la semana, por doce meses ¡es mucho dinero! Por suerte, encontré un camarero en el bar que me curó en una sola sesión por tres euros y además con cerveza y tapa incluida.

—¡No me diga! —dijo el psiquiatra algo molesto—. ¿Y se puede saber cómo le curó el camarero?

—Me dijo que le cortara las patas de la cama. ¡Ahora ya no puede haber nadie allí debajo!


1 comentario

  1. Bueno, para empezar, me gustó esta historia. Soy una persona a la que no le gusta que la solución a sus problemas esté en manos de un tercero y por lo tanto, siempre busco la manera de que, aunque en el principio todo pueda indicar que es alguien más quién tendría que resolver, o solucionar, mi problema, busco la forma de cambiar la situación a mi favor.
    En esta historia veo que eso es lo que pasa, ella decide ir a ver a un psiquiatra, y éste le ofrece solucionarle su problema; él es un tercero que tiene la "solución" a su problema y no funcionó, ni funcionaría. El camarero le da la idea de cómo resolverlo, por ella misma, aunque pudiera estar auxiliada por alguien con el oficio necesario, lo resolvió.
    Pienso que es una mejor alternativa no esperar que los demás se queden con la responsabilidad de solucionar nuestros problemas, dejemos que nos auxilien, deleguemos la tarea, pero no la responsabilidad.

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