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miércoles, 27 de mayo de 2026

El autoboicot

Imagen realizada con vectores de Dzianis Vasilyeu en Vecteezy y de PNGWing.

Fuente: “Vive tu vida” de Enrique Rojas.

La expresión autoboicot puede parecer ajena a nuestra vida. Sin embargo, todos nos hemos comportado alguna vez de esta manera. Sin ser conscientes, no hemos autoboicoteado innumerables veces.

Expresiones del tipos: “Eso no está hecho para mí”, “los idiomas no son los mío”, “ya es tarde para eso”, “demasiado guapo/a para mí”, “no estoy preparado”, “soy incapaz de ello”… han sido pronunciadas por nuestros labios alguna vez y contienen la semilla del autoboicot. Es decir, nos llevan a fracasar antes de haber empezado.

A menudo tenemos una voz interior que nos coarta y marca unos límites arbitrarios para nuestras ilusiones. Tal como trata el terapeuta argentino Bernardo Stamateas en su libro “Autoboicot: cuando el tóxico eres tú”, nuestro yo pesimista llegará a ser un incordio si le prestamos demasiada atención y puede ser muy mezquino y subterráneo, ya que a veces nos influenciará sin que nos demos cuenta de ello y puede llegar a gobernar nuestra vida. Por eso hay que saber detectar cuándo está actuando y neutralizarlo rápidamente.

En palabras de este autor: “El fracaso personal más profundo que padecen los seres humanos es el que constituye la diferencia entre lo que uno era capaz de llegar a ser y lo que uno ha terminado siendo”.


viernes, 22 de mayo de 2026

El silencio de Dios

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos son mis caminos, dice el Señor. Cuanto son los cielos más altos que la tierra, tanto están mis caminos y mis pensamientos por encima de los vuestros”.
(Isaías 55, 8-9)


Imagen generada por Leonardo.Ai

Adaptación del cuento que circula en las redes sociales. Desconozco su autor/a.

Cuenta una antigua leyenda noruega que un ermitaño llamado Haakon, cuidaba una capilla en la que había un crucifijo muy antiguo. A la capilla acudía la gente a orar con mucha devoción y a pedirle a Cristo algún milagro.

Un día, Haakon se arrodilló ante la cruz y dijo:

—Señor, quiero soportar y experimentar el dolor de estar en tu lugar, permíteme reemplazarte por un tiempo.

Haakon se quedó con la mirada fija en la imagen, esperando una respuesta. El Señor abrió sus labios y con mucho amor, le dijo:

–Amado hijo, voy a acceder a tus deseos, pero te pondré una condición.

—¿Cual, Señor? —preguntó Haakon— ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda!

—Escucha: estaré a tu lado para cuando me necesites, pero, suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio siempre.

Haakon contestó:

—Te lo prometo, Señor.

En ese momento Jesús bajó de la cruz y Haakon ocupó su lugar. Como la ermita estaba en penumbra, nadie advirtió el cambio. Durante un tiempo todo funcionó a la perfección.

Un día, un hombre adinerado, después de orar, dejó olvidada su cartera en la capilla. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando, al rato, un hombre muy humilde, que acudió a la capilla, vio la cartera y se la guardó. Poco después, un joven se postró ante él para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.

En ese momento volvió a entrar el hombre rico en busca de su cartera. Al no encontrarla, pensó que el joven se la había apropiado y lleno de ira le dijo:

—¡Dame la cartera que me has robado!

El joven, sorprendido, replicó:

—¡Yo no he robado nada!

—¡No mientas, devuélvemela enseguida! —gritó el hombre rico.

—¡Le repito que no he cogido ninguna cartera! —afirmó el muchacho.

El rico arremetió furioso contra él, pero, antes de golpearlo se escuchó una potente voz:

—¡Detente!

Haakon no pudo permanecer en silencio: defendió al joven e increpó al rico por acusarlo falsamente.

Ambos, que escucharon como la imagen hablaba, se quedaron anonadados y perplejos y, estupefactos, salieron corriendo.

Cuando la capilla quedó a solas, Cristo se dirigió a Haakon y le dijo:

—Baja de la Cruz. No has sabido guardar silencio. No puedes ocupar mi puesto.

—Señor, —dijo Haakon— ¿cómo iba a permitir esa injusticia?

Jesús ocupó la Cruz de nuevo y siguió hablando al ermitaño:

—Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella el dinero parar pagar relaciones ilícitas con una joven virgen. El pobre hizo bien llevándose la cartera, pues su familia está pasando hambre y necesidad. En cuanto al muchacho, iba a ser golpeado, pero las heridas le habrían impedido coger el barco que acaba de naufragar y en el que ha perdido la vida… Tú no sabías nada. Yo sí. Por eso callo.

Y el Señor, de nuevo, guardó silencio.

Solo Dios sabe. Él conoce el pasado, el presente, y el futuro. Nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos. En su silencio, Dios nos dice con amor: ¡Confiad en mí, que sé bien lo que debo hacer y siempre es para un bien mayor! No tratemos de interferir en sus caminos, ya que los de Él son muy diferentes a los nuestros.


domingo, 17 de mayo de 2026

Personas con “doble fachada”

Imagen de “geralt” en Pixabay.

Fuente: “Trata bien a los demás, pero en casa, no lo hace” de Bernardo Stamateas.

Algunas personas son amables, serviciales, sonrientes, cariñosas, agradables… fuera de casa, pero no son de este modo y tratan mal o con indiferencia a las personas con las que conviven: pareja, hijos, padres, hermanos…

Se trata de personas con “una doble fachada” o una doble faceta en dos entornos diferentes. Afuera, se sienten inseguras y se construyen una imagen falsa y amable con los demás, pero en su círculo íntimo, que es el ámbito en el que se sienten seguras, discuten, ignoran, descargan toda la bronca y la frustración acumuladas, es decir, de puertas hacia dentro ejercen el maltrato. Son personas hipócritas o falsas.

Existen tres tipos de personas “con doble fachada”:

1. La persona que muestra un yo externo distinto de su yo interno. ¿Por qué sucede esto? Por miedo. Este es su pensamiento inconsciente: “Veo algo de mí que no me agrada y creo que, si el otro también lo viera, me rechazaría”. Como resultado, construye un yo público divorciado de su yo personal y le demuestra al mundo “que sabe”, “que puede”, “que tiene” …

2. La persona que muestra una imagen totalmente distinta de la verdadera donde simula (exagera algo positivo) o disimula (esconde algo negativo), con el único fin de manipular, engañar y sentirse poderoso. No lo hace por miedo, sino porque necesita ejercer la manipulación para obtener una dosis de poder. Se trata de la máscara de la persona psicópata.

3. La persona narcisista. Muestra una imagen maravillosa de éxito porque, en el fondo de su ser, siente un vacío muy grande.

Todos poseemos fortalezas y vulnerabilidades. Cuando aceptamos ambos aspectos, podemos mostrarnos tal como somos y sentir así un gran alivio. Esta actitud nos permite conectar con el otro desde la honestidad y la transparencia.

Tenemos que ser tal como somos en todos los ámbitos donde nos movemos. Para ello es fundamental construir “inteligencia emocional”, la cual nos permite tratar bien a los demás y llevarnos bien con todos. Porque así somos los mismos siempre (de puertas hacia afuera y de puertas hacia adentro).

El término integridad proviene de la palabra “integritas”, que significa “de una sola pieza”. Es decir, mostrarnos como somos sin fingimiento. Pero esto se logra, como ya mencionamos, aceptando que tenemos tanto fortalezas como debilidades, lo cual habilita al otro a abrir un espacio para también mostrarse como es. Sin lugar a dudas, ser íntegro genera confianza y construye un vínculo sano, porque nos libera de tener que demostrarle nada a nadie.

“Las personas falsas iluminan la calle, pero apagan su hogar”. Al final, la calle olvida, la gente sigue con su vida y han llenado de heridas a las personas que más las querían”. Es triste, pero real.


martes, 12 de mayo de 2026

Ayuno mental

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels.

Fuente: Este cuento está incluido en “El libro de la serenidad” de Ramiro A. Calle con el título de “Indigestión espiritual”.

«Era un ser hambriento de enseñanzas, doctrinas, textos sagrados, claves iniciáticas y tradiciones místicas. Durante años se había dedicado sin cesar a absorber conocimientos espirituales, aunque no practicaba. Era un gran erudito en religiones, vías espirituales, doctrinas metafísicas y enseñanzas místicas. Pero como él mismo comprobaba, apesadumbrado, que no se producían cambios en su interior, acudió a visitar a un maestro muy humilde, que era conocido por su sencillez, su vida de pureza y su falta de conocimientos metafísicos. El buscador puso al corriente al mentor de su insaciable sed de conocimientos místicos y de su larga búsqueda espiritual. Entonces el maestro les pidió a sus discípulos que le dieran de cenar al recién llegado. Comenzaron a sacarle platos y platos de comida. El maestro le decía:

—Come, come. No dejes de saborear estos ricos manjares.

Y seguían ofreciéndole más y más platos, hasta que el buscador, a punto de estallar, sin poder tomar ni un bocado más, dijo:

—Por favor, no puedo más. Me he atiborrado. No podré digerir tanta comida.

O sea —dijo el maestro—, que si te esperase ahora el bocado más sabroso y nutritivo, ¿no podrías tomarlo?

—Imposible, imposible —dijo enfáticamente el saciado—. Aunque fuera alimento celestial.

El maestro se quedó pensativo durante unos instantes. El visitante se sentía muy mal, con una enorme pesadez en el estómago. El mentor dijo:

—La peor indigestión no es la que ahora padece, sino la que te produce el caudal de conocimientos y doctrinas que te has tragado durante años. Así no puedes recibir ninguna enseñanza más. Tienes que hacer la digestión. Tardarás unas horas en digerir la comida que he hemos procurado aquí, pero meses en asimilar la otra. Así que durante meses lo único que te pido es que te dediques a labores domésticas y de ocio, y no ingieras ni una pizca más de alimento espiritual. Cuando lo hayas digerido, tras un largo y necesario ayuno, se te dará el alimento conveniente y justo».


jueves, 7 de mayo de 2026

El “efecto general”

El efecto de visión general (Overview Effect) o “efecto general”, común entre los astronautas, hace referencia a que la experiencia de observar la realidad de la Tierra desde el espacio, transforma la forma de ver nuestro planeta percibiéndolo como una débil y frágil bola de vida “flotando en el vacío”, protegida por una atmósfera del grosor de un papel de fumar. La atmósfera, una capa frágil, con sus pocos kilómetros de grosor, es lo que protege de las condiciones hostiles del espacio a todas las formas de vida. Todo lo que sostiene la vida en la Tierra depende de ella.

Los astronautas afirman que observar la Tierra desde el espacio inspira un sentido de unidad y de que todos somos parte de un “hogar” común. Las fronteras desaparecen, los conflictos que dividen a las personas ya no parecen importantes y la necesidad de crear una sociedad planetaria con un objetivo común de proteger este punto azul, se convierte en algo obvio y acuciante.

El “efecto general” produce un profundo cambio en la perspectiva de quienes lo experimentan. El astronauta de la NASA Ronald John Garan, que pasó 178 días en Estación Espacial Internacional, lo describe como “un gran despertar”.

Nuestro planeta es un sistema único, frágil e interconectado. Problemas como el calentamiento global, la deforestación y la pérdida de biodiversidad son tratados como problemas aislados. No nos vemos como parte de un todo y damos prioridad al crecimiento económico a costa de los sistemas naturales que sostienen a la biosfera. Mientras no cambiemos esta mentalidad, seguiremos estando en crisis. La solución, según Garan, es un cambio radical de prioridades. En lugar de pensar en “economía, sociedad, planeta”, deberíamos invertir el orden: “planeta, sociedad, economía”. Este simple intercambio refleja la necesidad de colocar la salud ambiental como base para todas las demás decisiones. Esta es la única manera en la que realmente evolucionaremos. El efecto general enfatiza que todo está conectado, desde las decisiones individuales hasta las políticas globales. Cada acción tiene una consecuencia en el equilibrio del sistema planetario. “No tendremos paz en la Tierra hasta que reconozcamos que todo está interconectado”.

Desde su regreso a la Tierra, Garan se ha dedicado a proyectos que promueven la sostenibilidad y la cooperación, buscando soluciones para problemas globales como la pobreza, el hambre y la destrucción ambiental. 

Su mensaje es claro: para asegurar la salud del planeta necesitamos urgentemente repensar nuestro lugar en el mundo.


sábado, 2 de mayo de 2026

Lirios blancos para el mes de mayo

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (23-03-2026).

Mayo es tradicionalmente conocido, en el hemisferio norte, como el “mes de las flores” debido a que, en el apogeo de la primavera, la floración alcanza su máximo esplendor.

El repertorio de plantas que florecen en mayo es inmenso. Las flores están por todas partes: en los campos, en las calles, en los balcones, en los patios, en los jardines, en los parques… y se celebran muchas fiestas florales populares, algunas vinculadas a las antiguas celebraciones romanas de la diosa Flora y otras, a tradiciones culturales y religiosas.

En la tradición cristiana católica, mayo está dedicado a la Virgen María a la que se le ofrecen oraciones, cantos y flores, físicas o espirituales (actos de virtud, sacrificios…), en señal de respeto, amor y devoción.

En mi niñez, durante el mes de mayo, en mi colegio todos los días hacíamos “Las Flores” y por la tarde, al salir de clase, de regreso a casa, iba recogiendo lilas y celindos y, de vez en cuando, “asaltaba” los rosales que desbordaban, hacia la calle, las tapias de algunas casas. Dejaba las flores toda la noche en agua y, por la mañana, hacía un ramo que llevaba al colegio.

En mi afán por llevar flores a la Virgen, recuerdo que, en una ocasión, recogí, de un olivar cercano a mi casa, un ramo de florecillas blancas, que a mí me parecieron muy delicadas, pero, al llegar a casa, mi madre me sugirió que no era muy “adecuado” llevar a la Virgen un ramo de flores de ajo silvestre. Cierto es que su olor me parecía algo “rarillo”…

Cada año, al llegar el mes de mayo, todavía resuena en mi cabeza, y tarareo, la canción cuya letra dice: “Venid y vamos todos / con flores a porfía / con flores a María / que madre nuestra es”. Por aquel entonces, no sabía muy bien el significado de la palabra “porfía” pero, aun sin saberlo, la verdad es que los niños y niñas competíamos con entusiasmo para ver quién llevaba más flores a la Virgen.

Entre las “flores espirituales”, recuerdo, con especial cariño, que en una cartulina dibujaba un bonito jarrón del que salían tallos verdes de tulipanes. A lo largo del mes, cada vez que hacía conscientemente una obra que yo consideraba buena, dibujaba en un papel un sencillo tulipán que coloreaba, recortaba y pegaba en uno de los tallos del jarrón. Ni que decir tengo lo “rebosantemente florido” que al final de mayo estaba el jarrón, lleno de vida, inocencia y frescura.

Al final de su libro “He vencido al mundo”, libro que recomiendo a quienes estén especialmente interesados en la traición del apóstol Judas Iscariote, Christian Gálvez, en el apartado “Datos de interés”, habla del significado de los lirios en relación con María. Su lectura ha rescatado de mi memoria, trayéndolos al presente, los gratos recuerdos que he recogido en esta entrada.

Significado de los lirios en relación con María (Christian Gálvez)

«La Virgen María, figura central en el cristianismo, a menudo se asocia con diversos símbolos que reflejan sus virtudes y su papel en la tradición religiosa, entre los cuales el lirio ocupa un lugar destacado. El uso de lirios en la iconografía mariana es un símbolo que ha sido empleado durante siglos para representar varios aspectos de la personalidad y la misión de María.

▪ Pureza y castidad

Los lirios, especialmente el lirio blanco, son universalmente reconocidos como símbolos de pureza y castidad. En el contexto de la Virgen María, este significado es particularmente relevante, ya que resalta la doctrina cristiana de su Inmaculada Concepción y su vida sin pecado. La pureza de María se entiende no solo en el sentido físico, sino también espiritual, siendo un modelo de devoción y obediencia a la voluntad de Dios.

▪ Anunciación

En escenas de la anunciación, donde el ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús, el lirio a menudo es un elemento destacado. Se presenta como un signo de su aceptación pura y su cooperación en el plan divino. En estas representaciones, el lirio a veces es sostenido por el ángel o aparece en jarrones junto a María.

▪ Renovación y esperanza

Además de pureza, los lirios son símbolos de renovación y nuevos comienzos, conceptos que se alinean con el rol de María en el nacimiento de Jesús, que trajo una nueva esperanza y salvación al mundo según la fe cristiana.

▪ Belleza espiritual

La belleza del lirio también es vista como reflejo de la belleza espiritual de María. Su gracia y amor incondicional son comparados con la delicadeza y belleza de esta flor, haciendo del lirio un símbolo adecuado para representar las cualidades admirables de la Virgen.

▪ Presencia en la liturgia y el arte

Los lirios no solo aparecen en el arte visual, sino que también son comunes en las ofrendas florales en iglesias dedicadas a María y durante celebraciones litúrgicas en su honor, reforzando su simbolismo.

La asociación de los lirios con la Virgen María profundiza la comprensión de su carácter y su papel en la fe cristiana, donde cada elemento simbólico enriquece la devoción y la espiritualidad de los creyentes».