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jueves, 5 de junio de 2014

Lucifer

Imagen realizada con la foto de “geralt” en Pixabay, la foto, modificada, de Lucifer (escultura de Guillaume Geefs
en la Catedral de San Pablo en Lieja) en Wikipedia y la ilustración de NicePNG.

Fuente: “La otra orilla” de Juan José Benítez.

«Movido por la curiosidad, me puse en camino. E intenté encontrar a Lucifer.

Al llegar al desierto descubrí a un ermitaño, consumido por el hambre y la sed.

“¿Conoces tú a Lucifer?”.

Y el eremita, espantado, exclamó:

“El Maligno tiene forma de fuente. Sus aguas son deseables, pero guárdate, peregrino: solo son un venenoso espejismo”.

Me adentré después en el templo de las vírgenes sagradas.

“¿Conocéis vosotras a Lucifer?”.

Y las sacerdotisas, espantadas, exclamaron:

“El Maligno tiene forma de macho cabrío y trata de poseernos cada noche”.

Al interrogar a los doctores de la Iglesia, espantados, se santiguaron, exclamando:

“El Maligno es una hidra de siete cabezas que devora cuantos se alejan de nuestra santísima protección”.

Pregunté también entre los negros y éstos, espantados, exclamaron:

“El Maligno, sin duda, es el hombre blanco…”.

Encontré más adelante a un sabio.

“¿Conoces tú a Lucifer?”.

“El Maligno”, exclamó con espanto el anciano, “es un monstruo de doble lengua: lleva consigo la contradicción”.

Y al atardecer, a punto de abandonar tal inútil empresa, me salió al paso un joven de gran belleza.

“¿Conoces tú a Lucifer?”, le interrogué con desaliento.

“Sí. Soy yo”.

Desconcertado, no supe qué responder. Y Lucifer, comprendiendo mi confusión repuso:

“¿De qué te asombras?... Solo consultaste a mis enemigos”».


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