últimas entradas publicadas

lunes, 2 de julio de 2018

El empleo de sarcasmos


Podemos definir sarcasmo como una burla, una ironía mordaz con la que se ofende, ridiculiza, humilla o insulta a alguien o a algo. También puede tratarse de un dicho irónico, amargo y pesimista que encierra una queja.

El sarcasmo, más evidente que la ironía, supone un mensaje oculto que manifiesta lo contrario de lo que decimos. Se trata de una acción agresiva que, aunque en principio no la entendamos por las palabras que contiene, podemos detectarla a través del lenguaje corporal: un tono socarrón, la expresión del rostro, una sonrisa extraña…

Nunca debemos confundir el humor de alguien con una postura sarcástica. Muchos tienen la costumbre de querer impresionar con bromas, pero no para agredir sino para llamar la atención.

Una persona que abusa del sarcasmo, no hace otra cosa que manifestar una posición desencantada ante la vida, y esa frustración no genera un clima de encuentro y alegría, sino de decepción y tristeza.

Esa burla malintencionada maltrata y, por lo tanto, si somos quien la proferimos, deberemos cambiar este modo de comunicarnos o, mejor dicho, incomunicarnos con la gente, porque el daño que se ocasiona con ella muchas veces puede aislarnos.

Ahora bien, cuando somos el blanco de sarcasmos podemos adoptar ciertas actitudes:

Antes de responder, es necesario tomarnos un tiempo para pensar qué nos quiere decir la persona y si vale la pena responderle.

Hay que resistir la tentación de devolver un comentario hiriente con la misma malicia; en tal caso es mejor retirarse educadamente. Debemos tener presente que la persona que degrada o insulta, primero lo hace consigo misma, por lo cual, antes de responder la agresión, es mejor tener compasión.

Jamás tenemos que descender al nivel del atacante, pues no nos hará sentir mejor, por el contrario, esa reacción influirá negativamente en nosotros.

Responder a quien creemos que nos agredió, parafraseando lo que dijo, es una excelente forma de que el otro reconsidere lo dicho.

Nadie está exento del uso de sarcasmos.


Fuente: “Deja de quejarte y libérate” de Brenda Barnaby .


OTRAS ENTRADAS QUE PUEDEN INTERESARTE:


No hay comentarios

Publicar un comentario en la entrada