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miércoles, 1 de julio de 2020

Personalidades tóxicas: narcisistas


Fuente: “Más gente tóxica” de Bernardo Stamateas.

En nuestra vida cotidiana no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas. Personas autoritarias, descalificadoras, quejosas, envidiosas, arrogantes, irascibles, mentirosas… Son personas “tóxicas” que nos producen malestar e, incluso, pueden arruinarnos la vida, destruir nuestros sueños o alejarnos de nuestras metas. Ser tóxico es una forma de vivir, de pensar y de actuar; es una manera de funcionar.

Todos los seres humanos tenemos rasgos tóxicos y lo “normal” es que, al percibirlos, se traten de eliminar, sin embargo, la persona tóxica no los reconoce, vive culpando a los demás y es una adicta emocional que para sentirse bien necesita hacer sentir mal al otro. Es importante reconocerla para protegerse de ella y ponerle límites.

La persona que tiene un narcisismo sano, en parámetros normales, tiene confianza en sí misma, tiene autocrítica y puede reconocer su valor y el de los demás. Sin embargo, muchas personas piensan que lo saben todo y que son mejores que el resto de los mortales. El narcisismo las ha embriagado y desequilibrado…

- La persona narcisista se ama a sí misma en exceso y vive en una permanente búsqueda de admiración. Su mundo de reduce a “yo…yo… y yo…”.

- No tiene autocrítica y, por tanto, no puede ver sus defectos ni sus errores. Deja siempre bien claro que ella y todo lo que hace o tiene es lo mejor. Demuestra siempre a los demás que lo sabe todo. Termina, por tanto, transformándose en una persona soberbia.

- Se siente poderosa, brillante y poseedora de carisma. No tiene dudas de que es la mejor y, por tanto, debe ser admirada. Lo hace todo bien, por lo que se transforma en omnipotente.

- Es arrogante y fanfarrona. Tiene necesidad de lucirse y demostrar que conoce a gente importante. Constantemente se autopromociona diciendo: “Yo puedo”, “yo sé cómo hacerlo”, “yo tengo”… Cree y “vende” que tiene todo lo que una persona puede desear.

- Cree que debe ser el centro del universo. Si está en un grupo, desviará la charla para ser el centro de la conversación. Es envidiosa. No quiere que nadie le robe el protagonismo o que alguien de su equipo sepa más que ella.

- No tiene empatía. Para la persona narcisista el otro no existe. No necesita la opinión ni la ayuda del otro.

- La persona narcisista, con su personalidad tóxica centrada en sí misma, “vende” seguridad, decisión, ambición, fortaleza. Hasta que aparece alguien que sabe más que ella y empieza el conflicto. O hasta que, con el paso del tiempo, la gente que la rodea se da cuenta de que no es tan maravillosa ni única como ella pretende hacerles creer.

- No es consciente del maltrato que les da a los demás y no comprende que las virtudes no se proclaman, sino que se muestran en la conducta.

¿Cuál debe ser nuestra actitud ante una persona narcisista?

Intentar mostrarle sus errores es una pérdida de tiempo, ya que no posee autocrítica.

Si la persona narcisista es tu jefe, lo recomendable es que no brilles o sobresalgas demasiado y dale a menudo una dosis de admiración.

Recuerda: Todos somos valiosos. Todos tenemos un potencial ilimitado que necesitamos aprender a desarrollar, con un propósito de vida por descubrir y sueños que cumplir de acuerdo a ese propósito. Nadie es mejor ni peor que otro. Valórate, ámate sanamente y no dejes que ningún narcisista te rebaje o te quite tu valor.


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