Presentación   /   Página de Inicio   /   Frases y citas para el cambio   /   Libro de visitas
  ÍNDICES POR TEMAS O ETIQUETAS:

lunes, 5 de septiembre de 2022

El valor de la austeridad y la sencillez


Fuente: “Fortalece tu carácter” de Javier Urra.

En una sociedad enfermizamente capitalista, donde se trata de obtener todo, de comprarlo todo y de adquirirlo todo, la austeridad, lo esencial, se convierte en el verdadero lujo. Y es que vivir con poco es vivir mejor.

En la actualidad, hay muchísima gente caprichosa que busca alcanzar, tener, cambiar y, al poco tiempo, se vuelve a sentir profundamente insatisfecha. Se ha confundido la austeridad con ser una persona casi ermitaña, retraída, que no quiere gastar, y no es así. La persona austera aprecia lo que tiene valor, pero evita llenarse de lo superfluo y de lo que nos imposibilita avanzar.

En realidad, no precisamos de muchas cosas; es más, demasiadas cosas nos estorban, nos dificultan, nos equivocan.

La persona austera es más templada, acepta más y mejor la frustración. La austeridad nos hace más libres, menos dependientes y más sensibles a las necesidades de los otros y de la naturaleza.

Por otro lado, muchas veces nos dejamos llevar por el espejismo de grandes consecuciones que están de moda (viajes, actividades culturales, relaciones…) y somos incapaces de valorar lo sencillo, lo humilde, lo bien hecho, que, en definitiva, es lo que hemos de priorizar porque es lo que da calidad y calidez a la vida. Y hablando de lo bien hecho: las cosas merecen hacerse bien, buscando dar lo mejor de cada uno y cuidando el detalle.

La vida se compone de pequeños detalles y de cosas sencillas y así, por ejemplo, el sabor de una magdalena, puede llevarte a recordar tu infancia.

A muchas personas les encanta ir a restaurantes en lo que los menús desbordan creatividad e imaginación, pero, en el día a día, los momentos placenteros se encuentran en esos platos “normales” elaborados con cariño, con sencillez y con mimo como, por ejemplo, unos huevos fritos con patatas.

Démonos un minuto, pensemos qué es lo que nos resulta de verdad esencial y placentero; veremos que es francamente sencillo. Ya nos ocurría de niños con los juguetes más simples y los más complejos que, además, se rompían antes.

La austeridad y la sencillez no son algo a demostrar: son una actitud, una forma de ser, de estar y de entender. Dos muy buenas opciones.


No hay comentarios

Publicar un comentario en la entrada