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domingo, 24 de agosto de 2025

Vivirás en mi corazón

“Estaré en tu corazón. El amor es un vínculo inquebrantable. Deja de llorar, todo está bien”.
Phil Collins. De la canción “You'll be in my heart” (“Estarás en mi corazón).


 “You'll be in my heart” (“Estarás en mi corazón”). Niki Zefanya.

Estar vivos es algo que damos por hecho. De las personas que mueren a diario en España, solo un 15% sabían que iban a morir porque tenían una enfermedad terminal. El resto, un 85%, se han levantado por la mañana, como tú o yo, pensando en lo que harían hoy, la semana que viene, el próximo mes… pero nada de eso ocurrirá. Vivir es un milagro. Por favor, despierta. Date cuenta del privilegio que es estar vivo. No confíes en que haya un mañana. Vivir es hoy, es este ahora. Vive con determinación y, sobre todo, no actúes como si fueras a quedarte aquí eternamente olvidándote de ser feliz.

Fuente: “La muerte y el duelo a través de los cuentos” de Carmen Moreno Lorite.

Con el paso del tiempo hemos ido dejando a la muerte en el cajón de las cosas que nos dan miedo y no hablamos de ella. La hemos alejado de nosotros como si con ello hiciéramos un conjuro mágico que impidiera que la muerte se acercara. Sin embargo, ha sucedido que no solo no la hemos podido alejar —eso es imposible—, sino que, además, al perder la conciencia de la muerte, hemos olvidado su relación con la vida. El miedo a la muerte nos ha hecho tener miedo a la vida y, cuando tenemos miedo, andamos encogidos, inseguros, ansiosos… y todo ello nos dificulta vivir plenamente, en paz y con satisfacción cada día, cada momento.

La conciencia de la muerte —mi muerte y la de mis seres queridos— es sana. No es una conciencia enfermiza ni morbosa y, si es bien empleada, es una conciencia de vida.

La muerte de un ser querido nos pone irremediablemente ante el misterio de la vida. Pocas situaciones nos afectan de un modo tan profundo, pues nos hace tomar conciencia de lo que realmente es importante en la vida. Es como si la muerte se convirtiera en maestra, una dura maestra que nos enseña y nos recuerda los valores más genuinamente humanos para que nos percatemos de la necesidad de volver a encontrar el rumbo de nuestra vida. La muerte nos hace, de alguna manera, a todos filósofos, pensadores sobre el sentido último de la vida, de las relaciones y del amor.

Tras el fallecimiento de una persona querida nuestra vida quedará transformada y, aunque con dolor, tenemos la posibilidad de dar un importante paso en nuestro desarrollo personal, de ser más humanos y profundos y, a pesar de que nos parezca difícil de imaginar o creer, este proceso nos brinda la posibilidad de ser más agradecidos y felices.


miércoles, 9 de julio de 2025

El propósito de tu vida


 “People help the people”. Birdy.

El lunes pasado, día 7 de julio, “Si yo cambio, todo cambia” cumplió quince años. Al número quince se le llama “la niña bonita” porque, tradicionalmente, se consideraba que, al cumplir los quince años, se producía la transición de la niñez a la adolescencia, un momento de juventud y belleza, y comenzaba una nueva etapa de la vida.

“Si yo cambio, todo cambia” responde a mi necesidad de comunicar, independientemente de que haya personas que puedan leer sus entradas. Me resulta tan gratificante hacerlas, que no necesito la validación de los demás y la experiencia de elaborarlas es suficiente recompensa.

Este blog es para mí un modo de exploración interna; una manera de dar forma a mis ideas, sentimientos y emociones. Me permite ver el mundo desde diferentes ángulos y desarrollar mi propio pensamiento crítico; me lleva a la mejora y al crecimiento personal y, tal vez, alguna de sus entradas pueda ayudar a alguien. Tengo la certeza, además, de que es una pieza importante de mi propósito y de mi compromiso. Es por ello que, mientras pueda, seguiré adelante con el blog.

Ojalá nos encontremos aquí el año que viene. Gracias. Siempre.

Fuente: “¿Qué impacto tiene el propósito en tu vida?”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

«Nuestro propósito no se encuentra en el “por qué”, sino en el “para qué”. ¿Para qué estamos aquí? No es una pregunta fácil. ¿Cuántas personas anhelamos encontrar nuestro propósito en la vida, algo tan cercano y que tan pocas veces vemos? El propósito es una forma de vivir que conecta nuestro corazón con el verdadero sentido de la vida.

Todos hemos nacido con un propósito, algo único que podemos aportar al mundo. Cuando descubrimos que lo que hacemos tiene un impacto positivo en otras personas, algo dentro de nosotros se ilumina. Nuestro propósito está siempre conectado con los demás.

No debemos obsesionarnos con encontrar nuestro propósito, ya que no llega cuando lo buscamos con ansia, sino cuando preparamos el terreno para que se nos revele. La mejor manera de hacerlo es enfocándonos en cómo podemos ayudar a otras personas a mejorar sus vidas, aunque sea a través de gestos aparentemente pequeños (sonreír a una persona, aunque creamos que no se lo merece; dar un abrazo a alguien que lo necesita; perdonar a alguien que consideramos que nos ha ofendido…).

El propósito se nos revela cuando dejamos de centrarnos exclusivamente en nosotros, en lo que sentimos, en lo que necesitamos, en lo que queremos, en lo que anhelamos… y empezamos a incluir a los demás en nuestra ecuación.

Es cuando empezamos a caminar, cuando ese propósito empieza a ser revelado».


ALGUNAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- No me doy por vencida (2024)
- Palabras como “vulanicos” (2023)
- ¡Despierta y vive! (2020)
- Mi propósito (2019)
- Un encuentro nada casual (2018)

miércoles, 26 de marzo de 2025

Humor y duelo

Veinticinco años ya. Yo, aquí, sigo despertando. Volveremos a encontrarnos. Al otro lado.

Pronto hará veinticinco años, Dios mío cómo pasa el tiempo, que murió una prima a la que yo admiraba por su amabilidad, generosidad y porque tenía una vastísima cultura. ¡Era tan fácil quererla!... Durante seis años tuve el privilegio de ser, en las vacaciones de verano, su compañera de viajes por el extranjero. Con cuarenta y cinco años le diagnosticaron un cáncer que, después de seis meses de durísimos tratamientos, le produjo la muerte y un dolor indescriptible a cuantos la queríamos.

En su velatorio, de madrugada, un grupo de allegados familiares bajamos a la cafetería. Algunos acababan de llegar, habían viajado desde lejos y aprovecharon para comer algo. Y sin saber por qué, aún me pregunto cómo pudo pasar, acabamos contando chistes. Nada más lejos de nuestra intención que ser insensibles o irrespetuosos, pero así ocurrió. El momento era inapropiado, nuestra reacción emocional no fue la idónea y me sentí muy mal por ello.

Con el tiempo comprendí que fue un mecanismo de defensa contra el estrés, la tensión, la ansiedad y el dolor que acumulábamos y arrastrábamos desde que le diagnosticaron la enfermedad. La risa nos proporcionó alivio y consuelo y, en un momento tan oscuro, el humor nos ofreció una luz en nuestro sufrimiento emocional.

Lo que acabo de describir se explica magistralmente en el capítulo segundo de la cuarta temporada de la serie “The chosen”, que gira en torno a Jesús de Nazaret y las personas que lo conocieron y lo siguieron. En el fragmento que he seleccionado, Juan el Bautista, considerado primo, en algún grado, de Jesús, ha muerto decapitado por orden de Herodes Antipas. Jesús, soñando, se encuentra con él en el desierto. Cuando, súbitamente, se despierta, Andrés, que antes de seguir a Jesús había sido discípulo de Juan, le lleva algo de comida y, tras una interesante conversación, Jesús decide guardar la Shiv'ah (siete días de duelo) por los caminos y senderos, pues habían constituido “la casa” de Juan.



domingo, 9 de febrero de 2025

El desapego

“Por todo lo que ha sido, G-R-A-C-I-A-S. A todo lo que ha de ser, SÍ”.
Dag Hammarskjold


 “Healer” (“El Sanador”). McKenna Hixson.

Después de sesenta y tres años, caben muchas personas en mi corazón, pero, como decía Anthony de Mello, Dios conserva un dominio indiscutible sobre él. Necesito liberarme de todo lo que me pone cadenas y me amarra; no aferrarme a lo que tengo ni a lo que me falta; dar y, tal vez, recibir, con autenticidad y libertad; caminar ligera de equipaje... Eso es lo que quiero.


La reflexión “El desapego” circula por las redes sociales. Desconozco su autor/a.

El desapego es el acto más elevado del amor incondicional. Duele porque hay que soltar lo que se ama, hay que dejar ir. Nos enseñaron que podemos poseer todo tipo de cosas y controlar a las personas y el ego sufre porque teme perder una posesión que, en realidad, no existe, pues es una ilusión creer que podemos poseer algo o a alguien.

Los hijos, los padres, los amigos, la pareja… no nos pertenecen. Son seres independientes y libres con su propio camino por recorrer, igual que nosotros.

No podemos hacer depender la felicidad de unos de la de los otros. Si no somos felices solos, no lo seremos con nadie.

El apego es el controlador del tiempo que no te permite vivir en el presente ya que te ancla al pasado o al futuro. Sin embargo, el desapego te mantiene en el aquí y el ahora.

Desapegarse es el acto de soltar y desprenderse de objetos y personas, con agradecimiento por el tiempo en que fueron parte de nuestra vida, enriqueciéndola de alguna manera, y sabiendo que, pase lo que pase, vamos a estar bien.

La independencia afectiva es el mayor regalo que puedes hacerte a ti y a tus seres amados. Solo cuando lo logras, alcanzas la verdadera y plena libertad. Una vez que empiezas a avanzar hacia el desapego, ya no existe camino de retorno.

Solo cuando sueltas, fluyes y dejas espacio para recibir la abundancia en todos los aspectos de la vida que por derecho te pertenece.


ALGUNAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

- Abandona tu nada
- Dejar ir
- El apego
- El esclavo
- La corneja

domingo, 20 de octubre de 2024

El último viaje

Gracias por enseñarme a sortear los obstáculos, a reparar alas rotas y a echar siempre el corazón por delante. Gracias por cuidar mi sueño. Ojalá puedas acompañarme en mi último viaje.


  “Début” (“Comienzo”). Mélanie Laurent.

Fuente: Adaptación del texto que circula por las redes sociales, al parecer de autor desconocido, titulado “El último viaje”.

Son muchos los planes y viajes que hacemos a lo largo de nuestra vida, pero casi nunca pensamos en el último viaje, el que nos lleva a otro plano, que llega cuando menos lo esperamos y, a veces, sin avisarnos, y, así, nos vamos sin un adiós, sin un te quiero, sin un abrazo, sin un perdóname.

Pocas veces pensamos que en cualquier instante podemos perder la vida y la desperdiciamos corriendo tras muchas cosas y, aunque sabemos que nada nos llevaremos, acumulamos bienes y nos apegamos a todo.

Cuántas veces salimos de casa enfadados, dando un portazo, sin pensar que, quizás, ese sea nuestro último adiós y el último recuerdo que dejaremos. Pero así de “inconscientes” vivimos.

Ver morir a tanta gente a mi alrededor, me ha hecho reflexionar sobre mi vida. No sé cuánto me quedará por vivir. El tren de regreso no avisa. No importa si estás o no estás listo… Llega y te lleva. Pero, vamos, siendo muy optimista, en el mejor de los casos, me queda, a lo sumo, un cuarto de mi vida.

Soy consciente del tiempo que he perdido, esperando el mejor momento, postergando cosas que quiero hacer y descubro que éste es el mejor momento porque es el único que existe y el único en que puedo ser y actuar.

A partir de hoy, quiero vivir cada día como si fuera el último y, antes que nada, quiero agradecer a mi buen Dios todo lo vivido, todo lo aprendido y, sobre todo, lo que he amado. Fuimos creados para amar y amar es lo único que llena mi vida.

Quiero dar las gracias a las personas, todas importantes y valiosas para mí, que han formado y forman parte de mi vida.

Quiero perdonar y pedir perdón por todos mis errores; soltar y dejar ir todas mis ataduras y saldar cuentas con la vida para estar lista, sin miedo ni culpa, para mi último viaje y, como Amado Nervo, poder decir: “¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”.

Os dejo con el poema “En paz”, del escritor mexicano Amado Nervo (1870-1919), una de las principales figuras del modernismo hispanoamericano. Fue publicado en 1916 en el libro “Elevación”.

El poema se incluye entre las obras de madurez del autor, en las cuales se distancia de la retórica modernista y su estilo es más personal y sencillo.

Amado Nervo hace un balance de su existencia, desde una perspectiva de madurez y serenidad, en el que celebra la vida valorándola positivamente. Constituye un canto a la gratitud.

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!