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domingo, 30 de agosto de 2026

El verdaderamente importante

Imagen realizada con el vector, modificado, de “upklyak” en Freepik y varias ilustraciones de PNGWing .

Este cuento está incluido en “El libro de la serenidad” de Ramiro A. Calle.

Nasrudín se dirigió al templo al atardecer. Después de la oración, varios devotos comenzaron a charlar con él y aprovecharon para preguntarle por su esposa. Nasrudín dijo:

—Se ha quedado en casa.

—¿A qué se dedica ella? —quisieron saber.

—¡Bah! Ella hace cosas sin importancia; pequeñas cosas, sí. Se encarga de las tareas propias del hogar, cuida a los hijos, les ayuda en sus estudios y les procura la mejor educación posible; acude al mercado y adquiere los alimentos; cuando hay que hacer reparaciones en casa, las hace y se dedica a pintar las paredes cuando es necesario; saca agua del pozo y se encarga de regar diariamente la huerta y de atenderla; se ocupa de mi anciana madre y a veces va a casa de nuestros familiares a echarles una mano. ¡Cosas sin importancia!

—¿Y tú qué haces? —le preguntaron entonces los amigos.

—¡Ah, amigos míos, yo soy el verdaderamente importante! Yo soy el que se encarga de investigar si Dios existe o no.


martes, 25 de agosto de 2026

El otro lado (II)

Fuente: “Hermón. Caballo de Troya 6” de Juan José Benítez.

En un proyecto secreto, conocido como “Caballo de Troya”, dos pilotos de la Fuerza Aérea Norteamericana viajan en el tiempo al año 30 de nuestra era, a Judea, para comprobar cómo fueron los últimos días de Jesús de Nazaret. Fascinados por su figura y pensamiento, deciden acompañar al Maestro durante su vida pública. Para ello, actúan al margen de lo establecido en la operación. Jasón y Eliseo, así son conocidos los dos pilotos, retroceden al mes de agosto del año 25 de nuestra era. Buscan a Jesús y lo encuentran en el monte Hermón, permaneciendo con Él durante cuatro semanas.

Todos los días, Jesús se marchaba al amanecer hacia los ventisqueros y solía volver sobre las tres o las cuatro de la tarde. Siempre volvía alegre, renovado, casi transfigurado… y, tras la cena, todas las noches, las ansiadas tertulias…

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (30-01-2026).

7 de septiembre del año 25. Tercera semana en el Hermón.

Eliseo, deseoso de retornar al tema capital, volvió por sus fueros.

—Señor, si el cuerpo se queda aquí, en la tierra, ¿qué sucede con la memoria? Cuando pase al “otro lado”, cuando tus ángeles me resuciten, ¿recordaré?

El Maestro, dulcificando el tono, replicó:

—En el “otro lado” recordarás y serás recordado. Reconocerás y serás reconocido. Ninguna de tus cualidades se perderá.

—¿Recordaré todo?

—Todo lo que merezca la pena. Todo lo que te haya emocionado y servido para prosperar. El resto, las tendencias puramente animales, los vicios y los defectos desaparecerán con el cerebro físico

—Por cierto, Señor, ¿veremos allí a nuestros padres?

—Por supuesto, Jasón. A tus padres y a todos sus seres queridos. Ellos te ayudarán, pero, insisto, aquel lugar no es como este. Allí no existen los lazos familiares, tal y como vosotros los interpretáis aquí, en la Tierra. En esa nueva realidad, en “MAT-1”, como tú dices, el Amor es tan pleno, intenso y limpio que los pequeños Dioses no echan de menos los antiguos y limitadísimos afectos humanos. Vuestra alma inmortal, libre al fin, quedará tan deslumbrada que nada de lo que ahora estimáis como prioritario os hará sombra.

—¿“Chispa” y alma inmortal son la misma cosa?

—No, Jasón, no son lo mismo. Pero no te atormentes. Todo será revelado… en su momento. Esa presencia divina, la “chispa”, cuando mueras, se ocupará de custodiar tu memoria. Ella la mantendrá a salvo hasta el momento de tu resurrección. La mente, como parte integrante de tu cerebro físico, se disolverá con el cuerpo.

Entonces, retornando a mi pregunta, completó:

—El alma inmortal es otra criatura, independiente de la memoria y de la mente física. El alma es acogida tras la muerte por tu ángel guardián. Él la mima y la conserva, también hasta el sublime instante de la resurrección.

Difíciles palabras, pero eran sus palabras. Y creímos lo que decía.

Sonrió compasivo y recalcó:

—Tened calma. Mi Padre es sabio. Él sabe… Confía en mí.

—Señor —lo interrogué perplejo—, ¿y qué sucede en el instante exacto de la resurrección?

—Sencillo: alma y memoria se reúnen. Y caminan juntas… para siempre.

—¿Y la “chispa”?

—También te lo dije: no te abandona jamás. Es es tercer “viajero” hacia la Perfección.

—Y ese “viaje”, Señor, ¿cuánto dura?

—Si lo expreso en términos humanos, no lo comprenderías.

—¿Me aburriré?

—Lo dudo…

—¿Y cuánto tiempo permaneceré como “MAT-1”?

—Lo justo y necesario. No mucho…

—Señor, ¿qué te ocurre? Estás muy lacónico.

—Compréndelo. No está bien que me tires de la lengua…

Eliseo, como siempre, no escuchó.

—¿Y después? ¿Qué pasará cuando, al fin, sea un “hombre-luz”?

—¡Sorpresa!

—Entiendo…Veré al Jefe.

El Maestro, malévolo, negó con la cabeza.

—¿No? ¡Pues sí que está lejos!

—Por cierto, Señor —intervine, planteando un asunto que, al menos para mí, no había quedado claro—, en esos mundos, al pasar de un “MAT” a otro, ¿se muere de nuevo?

El Galileo sonrió y, mirándome como a un niño, sentenció rotundo:

—No.

—Entonces, solo se muere una vez…

—Exacto. Os lo he dicho: Ab-bā es poderoso, pero prefiere la imaginación. Decidme: ¿sabéis de algo en la Naturaleza que se repita?

Silencio.

—No —me rendí—, que yo sepa, nada es igual.

—Muy bien, Jasón. ¿Y por qué el fenómeno de la muerte iba a ser una excepción? Tu Padre “sabe”…

—¿Por qué nadie vuelve después de la muerte?

—Te equivocas. Yo lo haré.

— Ya me entiendes… Me refiero a los seres humanos.

— Son las reglas. Vosotros también tenéis las vuestras…

—Qué cielo más raro…

—No, eso no es el cielo. Os lo dije: tenéis una idea equivocada. El cielo, el Paraíso, está mucho más allá. Ahora es imposible que captéis su auténtica naturaleza. En los mundos que os aguardan tras la muerte tan solo intuiréis esa inmensa, inmensa maravilla.

—¡Dios bendito! —estalló mi amigo—. ¿Cómo vamos a transmitir todo esto a nuestro mundo? La ciencia no lo aceptará…

—Mis queridos hijos: ¡dejad en paz a la ciencia! No estáis aquí para convencer a nadie. Solo para transmitir. Dejad que la verdad toque los corazones. Con eso es suficiente.

Eliseo, terco no aceptó. Entonces rememorando el vuelo de la bella mariposa que se posó en su vara, Jesús de Nazaret puso un elocuente ejemplo:

—Queridos míos, la filosofía que rige los universos no puede ser entendida por la inteligencia material. Nos os preocupéis…

Respondedme: si los hombres de ciencia no tuvieran la posibilidad de comprobar la metamorfosis de una mariposa, ¿aceptarían que esa criatura ha sido primero una oruga? Dejad que pasen al “otro lado”. Entonces verificarán que las leyes que gobiernan esas otras realidades son tan físicas y rígidas como las del tiempo y el espacio. La sorpresa, entonces, los desconcertará. Vosotros sois testigos. El Hijo del Hombre, una “oruga” más, hará el milagro y se convertirá en “mariposa”

Insisto: limitaos a ser mensajeros de mi palabra.

—Por cierto, Señor, ya que lo mencionas, tenemos una ligera idea, pero nos gustaría confirmarlo… ¿Qué ocurrió, perdón, que ocurrirá, con tus restos mortales? ¿Cómo desaparecerán de la tumba?

—Cosa de ángeles…

Esbozó una pícara sonrisa y añadió:

—Tendréis que preguntárselo a ellos. Yo no tuve nada que ver.

Titubeó unos instantes y redondeó:

—Mejor aún: interrogaos a vosotros mismos. En cierto modo también sois ángeles y conocéis esas “técnicas”.

Entendí. Casi sin palabras, el Maestro vino a ratificar nuestras sospechas. La misteriosa desaparición del cuerpo obedeció, muy probablemente, a una “manipulación” del tiempo. Alguien, sus ángeles, “condensó” o “concentró” en décimas o centésimas de segundo los años que hubieran sido necesarios para ultimar un proceso normal de putrefacción. Y la materia orgánica, mágicamente, se extinguió.

—No caigáis en el error de asociar ese gesto de piedad y respeto, por parte de los míos, con la realidad de mi vuelta a la vida. Mi resurrección no depende de nadie. Yo soy la Vida.

Mensaje recibido.

Y exclamó, cerrando aquella inolvidable conversación:

—¡Llenaos de esperanza!... ¡La muerte solo es un sueño!... ¡Sois inmortales por expreso deseo de Ab-bā!... ¡Sois hijos de un Dios!... ¡Transmitidlo!

¿Transmitir la esperanza? ¿Seré capaz?

Que Él me ayude…


* Ver entrada: El otro lado (I).

jueves, 20 de agosto de 2026

Usar la imaginación (V)

Cuento para niños y no tan niños.

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (06-02-2026).

Cuento del perro comprado

Autor: Emili Teixidor. “Cuentos de intriga de la hormiga Miga”.

«Este era un perro muy fiel que no tenía dueño.

Pero como no tenía dueño, no podía ser fiel a nadie, así que decidió buscarse un amo al que servir y serle fiel. Eso era lo que más deseaba.

Se colocó en perro en una esquina muy transitada a ver si algún amo o ama se fijaba en él y aceptaba sus servicios y su fidelidad.

Pero la gente pasaba a su lado apresurada y preocupada y no se daba cuenta de su presencia. Y los pocos que lo hacían, le miraban con disgusto y exclamaban:

—¡Huy, un perro abandonado, sin dueño!

—¡Un perro de la calle, nunca lo adoptaría!

—¡Un perro sin familia conocida!

En vista del fracaso, el perro decidió seguir al transeúnte que le pareciera más adecuado para ser su dueño y continuar detrás de él hasta que aceptara su compañía.

El primero fue un hombre importante que, antes de entrar en un restaurante de lujo en el que no admitían perros, le dio una patada y le obligó a largarse.

El segundo era una viejecita amable, que llamó al servicio de recogida de perros abandonados del ayuntamiento para que se preocuparan por el perro perdido. El perro huyó despavorido antes de que llegaran los guardias.

Y el tercero fue un chico que se agachó para acariciarlo y preguntarle si quería estar con él, si quería ser suyo; pero sus padres se enfadaron al darse cuenta de que se paraba en la calle para hablar con un perro y le obligaron a levantarse enseguida y a seguir a su lado haciéndole prometer que nunca más tocaría a un perro de la calle.

El perro suelto se quedó muy triste, porque aquel parecía un buen amo. Pero al poco rato del encuentro el chico volvió, esta vez solo, lo recogió en un gesto rápido y mientras lo llevaba corriendo a una tienda de animales de compañía, le explicó que obedeciera sin rechistar todo lo que le ordenara el dueño del negocio, que confiara en él, que se había escapado un momento de un restaurante cercano con la excusa de ir al servicio.

El dueño lo lavó y cepilló en un momento, lo arregló bien, le puso un collar de terciopelo en el cuello y lo colocó en el escaparate de la tienda, con una caseta al lado, rodeado de espigas verdes.

Al poco rato pasaron por delante de la tienda la familia antipática y el chico amable, y el muchacho hizo detener a sus padres ante el escaparate para admirar la belleza del perro expuesto. Dijo que quería ese perro de regalo, que era lo que le apetecía más del mundo. Que así evitaría la tentación de llevarse a casa los perros de la calle. Los padres accedieron encantados, y así fue como el perro perdido halló un amo que merecía su fidelidad.

Los padres dijeron:

—Para conocer bien el precio de las cosas, lo mejor es comprarlas.

El chico le dijo al perro:

—La amistad es libre, no se compra ni tiene precio. La encuentras y la aceptas libremente.

Y el perro pensó:

—Este chico ha luchado por mí y yo lo acepto como amo y le seré fiel sin límite ninguno».


sábado, 15 de agosto de 2026

Beneficios de la gratitud

Foto (generada por IA) de “Geralt” en Pixabay.

Fuente: “Esencial” de Xabier Guix, Francesc Miralles y Álex Rovira.

La gratitud es uno de los dones más poderosos que podemos cultivar a lo largo de la vida, pues nos permite conectar con la belleza de la vida y su abundancia, en lugar de centrarnos exclusivamente en lo que nos falta, lo que está mal o lo que debería ser de otra manera.

La práctica de la gratitud no solo enriquece nuestra experiencia personal, sino que transforma a la vez las relaciones con los demás, así como el mundo que nos envuelve.

La gratitud tiene el poder de reconfigurar la mente y es sanadora. Cuando somos agradecidos, activamos circuitos cerebrales que mejoran el estado de ánimo, reducen el estrés y la ansiedad, mejoran el sueño y fortalecen el sistema inmunológico. No hay prescripción médica que lo supere, sin costes ni efectos secundarios.

La neurociencia confirma que, cada vez que agradecemos lo que tenemos en lugar de ver lo que nos falta, el cerebro nos premia incrementando la producción de dopamina y serotonina, neurotransmisores asociados a la felicidad.

Cuando estamos agradecidos, el miedo desaparece y aparece la abundancia. La gratitud también se vincula con la creatividad y la acción. El acto de agradecer nos centra en el presente y nos conecta con una sensación de plenitud.

La gratitud no es solo una reacción ante lo recibido, sino también una herramienta para visualizar y atraer aquello que queremos conseguir. Se trata de agradecer algo como si ya lo hubiéramos conseguido. Por supuesto, un agradecimiento sincero y sentido.

Otro beneficio de la gratitud es su relación con el perdón. No podemos estar agradecidos si vamos cargados de rencores y resentimientos. El perdón permite liberarnos de esos pesados lastres, dejando espacio para la gratitud. Solo dejando ir el pasado y agradeciendo el presente, se puede crear un futuro mejor. Lo mismo sucede con las preocupaciones. Si las mantenemos en la mente durante demasiado tiempo, nos pesan cada vez más y nos impiden ver lo que tenemos delante.

Conocemos la gratitud no solo cuando la gozamos, sino cuando experimentamos también su falta. La ingratitud no es la incapacidad de recibir, sino la incapacidad de devolver, ni que sea un poco, de la alegría recibida o sentida por lo que nos han dado. La ingratitud abunda. Podemos comprobarlo a diario, pero tenemos que tener en cuenta que la gratitud no es exigible, es gratuita y no entiende de medidas.

Cumplir con el mandato de dar siempre las gracias, es una gratitud de interés disfrazado, de quedar bien. La gratitud no puede ser un toma y daca, un trueque. La verdadera gratitud es el don de compartir por el amor de compartir. Por eso es una virtud.


lunes, 10 de agosto de 2026

No te aferres al pasado

Foto, modificada, de “Magnific”.

Fuente: “La riqueza que el dinero no puede comprar” de Robin Sharma.

Respeto mucho a las personas mayores. Han vivido tanto que a menudo son las más amables, divertidas y reflexivas, pero muchas de ellas pasan horas hablando de hazañas que consiguieron, aventuras que corrieron en su juventud y contando anécdotas de hace muchos años. Acaba siendo aburrido.

En ningún caso juzgo, pero, es mi opinión, esas personas se han quedado estancadas. Han caído en la trampa de creer que sus mejores días han quedado atrás. Han perdido muchas de sus esperanzas. No ven tiempos mejores en un futuro, porque la cantidad de días que les quedan por delante es mucho menor que la de los días pasados.

Y así, se aferran a sus historias. Recuerdan los momentos especiales una y otra vez.

Ten cuidado, evita caer en este error y, a medida que te hagas mayor, haz que lo que esté por venir sea aún mejor.


miércoles, 5 de agosto de 2026

Lo que pudo haber sido y no fue (II)

Imagen, modificada, creada con IA por Microsoft Designer (03-02-2026).

Los tres monjes y el diablo

Este tipo de historias sobre enfrentamientos entre el diablo y personajes religiosos suelen formar parte de la tradición popular. Se puede encontrar una versión de esta historia narrada por el sacerdote Jesús María Silva Castignani.

El demonio se apareció a tres monjes y les dijo: “si les diera potestad para cambiar algo del pasado, ¿qué cambiarían?”.

El primero de ellos, con un gran fervor apostólico respondió: “Impediría que hicieras caer a Adán y Eva en el pecado para que la humanidad no pudiera apartarse de Dios”.

El segundo, un hombre lleno de misericordia, le dijo: “Impediría que tú mismo te apartases de Dios y te condenaras eternamente”.

El tercero de ellos era el más simple y, en vez de responder al tentador, se puso de rodillas, hizo la señal de la cruz y oró diciendo: “Señor, libérame de la tentación de lo que pudo ser y no fue”.

El diablo, dando un grito estentóreo y estremeciéndose de dolor se esfumó. Los otros dos, sorprendidos, le dijeron: “hermano, ¿por qué has reaccionado así?”.

Él les respondió: “primero: nunca debemos dialogar con el enemigo.

Segundo: nadie en el mundo tiene poder para cambiar el pasado.

Tercero: el interés de Satanás no era probar nuestra virtud, sino atraparnos en el pasado, para que descuidemos el presente, el único tiempo en el que Dios nos da su gracia y podemos cooperar con ella para cumplir su voluntad”.

De todos los demonios, el que más atrapa a los hombres y les impide ser felices es el de “lo que pudo ser y no fue”.


lunes, 3 de agosto de 2026

Amanecer (IV)

Amanecer en Roquetas de Mar (Almería).

Fuente: “365 ideas para cambiar tu vida” de Francesc Miralles.

Cuando a la orilla del mar en calma, en soledad elegida y armonía con la naturaleza, contemplo el amanecer, se produce un momento sublime en el que se origina el reconocimiento a nivel emocional de algo muy profundo, que no soy capaz de expresar con palabras.

Son momentos en los que se mezclan la belleza y la tristeza y me embarga un sentimiento de extraña melancolía, serena, que no acabo de comprender, pero que refleja mi existencia y mi destino como ser humano.

Tal vez, me sienta triste porque no puedo retener el momento… Pienso que puede ser el último de mi vida y por eso, el amanecer a la orilla del mar, en soledad elegida y armonía con la naturaleza, me invita a vivir el aquí y ahora.