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martes, 16 de junio de 2026

La culminación del legado de Gaudí

Fotograma del vídeo de la inauguración de la torre de Jesucristo. Sagrada Familia. Barcelona.

El pasado día 10 de junio, el papa León XIV inauguró y bendijo la Torre de Jesucristo de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Iniciada en 1882, es la obra maestra de Gaudí (1852-1926), a la que le dedicó cuarenta y tres años de su carrera, y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana.

En febrero de este año, después de 144 años del inicio de las obras, la basílica alcanzó su altura definitiva de 172,5 metros, tras la instalación de su último gran elemento estructural: una cruz en la cima de la Torre de Jesucristo.

Actualmente, la Sagrada Familia es la iglesia más alta de mundo, el monumento más visitado de España y, tras la basílica de San Pedro del Vaticano, la iglesia más visitada de Europa.

Durante la vida de Gaudí solo se completaron la cripta, el ábside y, parcialmente, la fachada del Nacimiento, de la que el arquitecto solo vio coronada la torre de san Bernabé.

En julio de 1936, grupos anarquistas incendiaron la cripta del templo y entraron en el taller de Gaudí, destruyendo muchos de sus planos y modelos de yeso. Afortunadamente, no todo desapareció. Gran parte de la información perdida fue reconstruida por sus discípulos y colaboradores, quienes habían documentado sus ideas en libros, artículos, dibujos y fotografías. Su trabajo proporcionó una valiosa guía a las generaciones posteriores de arquitectos que se han esforzado en hacer realidad el diseño de Gaudí, manteniéndose fieles a su visión y, al mismo tiempo, cumpliendo con exigentes requisitos de ingeniería.

En cuanto a la cruz que corona la Torre de Jesucristo, tiene la altura de un edificio de cinco pisos y pesa alrededor de cien toneladas. La cruz fue fabricada en Alemania y trasladada a España en catorce secciones prefabricadas de hormigón y acero inoxidable. Una vez en Barcelona, en el taller situado sobre la nave central de la basílica, se completaron las piezas con revestimientos de cerámica esmaltada blanca y ventanas elaboradas con vidrio de origen local. Su instalación fue un proceso complejo que se prolongó durante varios meses. Gaudí había imaginado una cruz reflectante que brillara durante el día e iluminara el horizonte por la noche y, de hecho, con su brillante superficie blanca, la cruz refleja el intenso sol de España.

Dado que las obras principales han terminado, el templo se encuentra en su fase final y para su conclusión se estima que serán necesarios, al menos, diez años más de trabajos. Falta completar el interior de la torre de Jesús y la fachada de la Gloria, que representará el camino del hombre hacia Dios. Su construcción implica no solo un esfuerzo arquitectónico monumental, sino también resolver la integración urbanística de la gran escalinata que Gaudí proyectó.

La inauguración de la Torre de Jesucristo, la torre número dieciocho de la basílica, coincide exactamente con el centenario de la muerte Antoni Gaudí (10-06-1826). El acto contó con la asistencia de más de 120.000 personas. La inauguración culminó de noche con un espectacular y bellísimo despliegue tecnológico de música, fuegos artificiales, luces y drones, que iluminaron el cielo de Barcelona y proyectaron el rostro de Gaudí mirando, satisfecho, la Sagrada Familia. Él, dada la magnitud y complejidad de su visión, entendió que jamás viviría para verla terminada, pero nunca le importó, pues, según decía, su cliente (Dios) no tenía prisa...

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jueves, 11 de junio de 2026

El hechizo divino

El papa León XIV felicita a Antonio Banderas tras su discurso (Madrid, 7 de junio de 2026).

El papa León XIV está de visita en España. Llegó a Madrid el sábado 6 de junio donde estuvo hasta el martes 9 de junio, día en que viajó a Barcelona. Hoy ha llegado a las Islas Canarias y regresará a Roma el viernes día 12.

En Madrid, el día 7 de junio, participó en el acto “Tejer redes con el mundo de la cultura, arte, economía y deporte”, que se celebró en el “Movistar Arena”. Al evento asistieron más de 12000 personas. El actor malagueño Antonio Banderas fue de los primeros en tomar la palabra y pronunció un emotivo y profundo discurso ante el papa. Su intervención comenzó defendiendo el papel del arte como lenguaje común universal, como puente entre comunidades y como alternativa a todo tipo de violencia, recordando, además, el peso de la Iglesia a lo largo de los siglos como la mayor productora de arte de la historia de la humanidad. En el discurso habló también del origen de su fe, cuando era un niño en su Málaga natal y, para finalizar, reflexionó sobre la misión actual del arte, invitándonos a buscar la mejora individual para lograr mejores tiempos para todos.

Recientemente, Antonio Banderas ha dirigido la versión de Emilio Aragón del musical de temática religiosa “Godspell”, basado en el Evangelio de San Mateo, creado originalmente por John-Michael Tebelak y Stephen Schwartz. El día anterior, durante la “Vigilia de la Oración” en la Plaza de Lima, parte del elenco llevó al escenario un popurrí con algunos de los momentos más emblemáticos del espectáculo. Lo que para unos fue una propuesta fresca y cercana, para otros rompió el ambiente de recogimiento que había caracterizado la jornada. Antonio Banderas no ha querido polemizar sobre esto porque, según él, distraería la atención de lo verdaderamente importante: los mensajes que el papa trae a España.

En mi opinión, el discurso de Antonio Banderas ante el papa ha sido ejemplar como lo fueron, en su día, el pregón de la Semana Santa de Málaga (2011) o el discurso cuando fue nombrado hijo predilecto de Andalucía (2013). Ambos están recogidos en este blog.

El discurso emocionó a León XIV y, al terminar, el papa, que le regaló un rosario, le dio la enhorabuena y le pidió que felicitara a los intérpretes que representaron la obra.

Os dejo el vídeo y su transcripción.

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«Santo Padre, autoridades, queridas amigas y amigos:

Hay encuentros que no se miden solo en el tiempo, sino en su significado. Su presencia hoy en Madrid, Santo Padre, no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil y esta, sin duda, se lo agradece. Ese diálogo, a veces, conviene reforzarlo usando un lenguaje común. Ese lenguaje es, y lo ha sido en muchas ocasiones a lo largo de la historia, el arte.

La relación entre la Iglesia católica y el arte no ha sido solo fructífera: ha sido determinante. No tememos equivocarnos al decir que la iglesia ha sido el mayor productor de arte de la historia de la humanidad. En el corazón de ese impulso creativo está quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas y que, con total seguridad, ha sido la figura más representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo, el gran protagonista de la película de la vida. En todas las artes, Cristo como un icono de paz, de amor y de sacrificio, rodeado de un misterio inagotable.

Yo podría reducir mi intervención simplemente a enumerar los grandes artistas que con sus trabajos han engrandecido el mensaje proveniente de la palabra de Jesús. También podría limitarme a dar una serie de datos que ilustren el camino recorrido entre iglesia, artistas, intelectuales, filósofos… pero hoy, Santo Padre, siento una cierta obligación a ofrecer una pequeña reflexión en voz alta sobre mi propia experiencia y, para ello, he de retroceder en el tiempo a las celebraciones de la Semana Santa en mi querida Málaga, allá por los años 60 del siglo pasado. Esas manifestaciones populares que toman las calles desarrollando un ritual majestuoso de arte y fe, de cultura y devoción. Y fue ahí, Santo Padre, en ese marco de arte popular anónimo, cuando, con tan solo cuatro o cinco años de edad, nació en mí una pregunta que solo contenía una palabra: Dios

Poco a poco fui encontrando respuestas, algunas tan simples como la que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la Virgen de La Esperanza, que pasaba en su trono frente a nosotros en aquellos lejanos años… o a través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores o cantaoras de saetas… o entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían, y salen, a la calle con su barrio a cuestas, portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a sí mismos mientras buscan a Dios. Y lo hacen dejando tras ellos el “yo”, para agarrarse al “nosotros” y del “nosotros” pasan al “ellos” y del “ellos” al “todos” y del “todos” al “mundo” y del “mundo” al “universo” y del “universo” a Dios… para después volver a tomar tierra intuyendo que Dios puede estar en cada partícula, en cada molécula de cada gota de agua, de cada mar, de cada pétalo de rosa, de cada pálpito, de cada suspiro.

Pero el arte no es solo belleza. El arte es pregunta. Es reflexión. Es contraste. Es revolución. Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos. El arte ha sido ‒y debe seguir siendo‒ el espejo que refleja vidas que pasan de largo ante el prójimo herido. Es también la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor. Es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia. El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia crítica a la sociedad, al propio arte y a la propia religión.

Santo Padre, hemos de compartir una obligación. Estamos obligados a mirar y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana. Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia: ¿quiénes somos?, ¿qué sentido tiene la vida y el dolor?, ¿qué significa amar, de verdad, al prójimo como a uno mismo?, ¿qué hay más allá?...

Santo Padre, en un mundo que corre, que se fragmenta, que a veces se simplifica en exceso, el arte nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que está tratando de ser robada por inteligencias artificiales que deben estar al servicio del ser humano y no al revés. Un alma que nos susurra que hay algo más. El constante susurro de la esperanza de ese algo más. Necesitamos seguir creando y compartiendo, seguir preguntando, seguir buscando belleza, sí, pero también verdad, porque allí donde nos atrevemos a preguntar en profundidad, siempre comienza un camino, un camino que nos puede conducir hacia lo espiritual y esto no es más que la fraternidad que late en el corazón de todo ser humano, así como en el misterioso corazón de Dios.

“Decís vosotros que los tiempos son malos. Sed vosotros mejores y los tiempos serán mejores. Vosotros sois el tiempo” ‒decía San Agustín.

Santo Padre, yo estoy aquí por “Godspell”. “Godspell” es una pieza de teatro musical creada, compuesta e interpretada en su país de origen. Usted sabe muy bien que Godspell significa “El hechizo de Dios”. Yo hoy estoy aquí, Santo Padre, confesando haber sido víctima del hechizo de Dios.

Muchas gracias».


sábado, 6 de junio de 2026

El secreto de la felicidad

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (01-03-2026).

Las dos gotas de aceite

Este cuento está incluido en el libro “El alquimista” de Paulo Coelho.

Cierto mercader envió a su hijo a aprender el secreto de la felicidad con el más sabio de todos los hombres. El muchacho anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta llegar a un bello castillo, en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que el muchacho buscaba.

No obstante, en lugar de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala llena de gente, con una enorme actividad: mercaderes que entraban y salían, personas conversando por los rincones, una pequeña orquesta tocando suaves melodías, y una mesa muy bien servida con los más deliciosos platos de aquella región del mundo.

El sabio conversaba con todos, y el muchacho tuvo que esperar durante dos horas hasta que pudo ser atendido.

Con mucha paciencia, el sabio escuchó atentamente el motivo de la visita del chico, pero le dijo que en ese momento no tenía tiempo para explicarle el secreto de la felicidad.

Le sugirió que diese un paseo por su palacio, y regresase al cabo de dos horas.

−De todas maneras, voy a pedirte un favor –añadió, entregándole al muchacho una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite−. Mientras estés caminando, lleva contigo esta cuchara sin derramar el aceite.

El joven empezó a subir y a bajar las escalinatas del palacio sin apartar la mirada de las gotitas de aceite. Dos horas más tarde, regresó ante la presencia del sabio.

−Entonces –preguntó el sabio− ¿ya has visto los tapices de Persia que están en mi comedor, y el jardín que al maestro de los jardineros le llevó diez años concluir? ¿Y te has fijado en los hermosos pergaminos de mi biblioteca?

El muchacho, avergonzado, confesó que no había visto nada de eso. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el sabio le había confiado.

−En ese caso vuelve y conoce las maravillas de mi mundo –dijo el sabio−. No puedes confiar en alguien hasta que no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el joven muchacho tomó una vez más la cucharilla y volvió a pasear por el palacio, pero esta vez fijándose en todas las obras de arte que colgaban del techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas de alrededor, la delicadeza de las flores, el refinamiento con que cada obra de arte había sido colocada en su lugar. Por fin, una vez más ante la presencia del sabio, le contó pormenorizadamente todo lo que había visto.

−Pero, ¿dónde están las dos gotas de aceite que te confié? −preguntó el sabio.

Mirando a la cuchara, el joven se dio cuenta de que las había derramado.

−Pues este es el único consejo que puedo darte –dijo el más sabio de los sabios−. El secreto de la felicidad está en saber mirar todas las maravillas del mundo, sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite de la cucharilla.


lunes, 1 de junio de 2026

Setenta veces siete

Imagen: “The chosen”. Cuarta temporada, episodio segundo.

Cuando nos ofenden, creemos que odiando nos defendemos y castigamos a nuestros ofensores. Ese odio genera ira y sentimos que nunca perdonaremos. El rencor va ganando terreno poco a poco hasta que nos atrapa por completo.

El resentimiento no daña a la persona contra la cual se mantiene esta emoción, sino que es un veneno que produce un profundo daño en la persona que lo alberga en su interior. No podemos quedarnos atrapados recordando continuamente a aquellos que tanto sufrimiento nos causaron o aquellas circunstancias o hechos que nos produjeron tanto dolor.

En diferentes entradas de este blog, he hablado de la importancia del perdón como un acto terapéutico y sanador que, en realidad, hacemos por nosotros mismos.

A veces, vamos por la vida cargando una pesada mochila, llena de rencor, a nuestras espaldas. El perdón nos libera de esa pesada carga para poder seguir avanzando en nuestro camino e ir más lejos, más rápido y más ligero.

Perdonar no es sinónimo de olvidar. No se puede coger una goma de borrar y eliminar un registro en la memoria. Hay que recordar y, aun así, perdonar.

Perdonar nunca requiere justificar o buscar una excusa para el daño que te hicieron. Tampoco implica reconciliarte con la persona que te hirió o que no deba haber consecuencias.

Perdonar es ser capaz de dejar atrás lo que te dañó; cerrar una puerta al pasado y continuar con una vida libre de cargas emocionales. El perdón libera mucho más al que perdona que al perdonado y es una acción íntima que no requiere de la aprobación de la otra parte, ni que se le comunique.

Esto, sin duda, es más sencillo de decir que de llevarlo a la práctica. De hecho, la capacidad para perdonar es una de las características propias de las personas que tienen una gran fortaleza emocional.

Hoy, con esta entrada, quiero ir más allá de lo que acabo de resumir:

«Acercándose Pedro a Jesús le preguntó: “Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contesta: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”».
Mateo 18, 21-22

El siguiente vídeo, que he titulado “El perdón de Mateo”, recoge, magistralmente, lo que Jesús de Nazaret nos dice sobre el perdón, invitándonos a la reflexión y al entendimiento profundo de su mensaje. Las secuencias utilizadas pertenecen a la serie “The chosen” (episodio tres de la segunda temporada y episodio dos de la cuarta temporada), creada, dirigida y coescrita por el cineasta estadounidense Dallas Jenkins sobre la vida y el ministerio de Jesús de Nazaret.

En su vida anterior como recaudador de impuestos, Mateo había perjudicado de “incontables” maneras a Simón Pedro y a su familia y este no podía perdonarle…

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En la Biblia el número siete simboliza la plenitud, la perfección divina. Decir “setenta veces siete” es una manera de expresar una cantidad infinita, un perdón sin límites.

Jesús dijo “setenta veces siete” para mostrarnos que debemos perdonar siempre. No es una cuestión de contar ofensas, sino de actitud de amor y compasión hacia los demás. A la lógica de la venganza, opone el perdón sin límites, tal como Dios hace con el ser humano.

Perdonar es también recordar que nadie puede “tirar la primera piedra” y que todos, lo queramos o no, alguna vez ofendemos a los demás.

Perdonar no es olvidar. Dios recuerda nuestras ofensas, pero no las usa contra nosotros. No significa justificar el mal ni permitir que nos sigan hiriendo. Significa no vivir atados al rencor y es el primer paso para sanar y hacernos realmente libres.

Perdonar no es fácil, pero recordemos que Dios nunca nos pide nada imposible y nos da la gracia para hacerlo.

Jesús nos reta y nos invita a reflejar la misericordia de Dios en un mundo que responde a las ofensas con odio y venganza. “Setenta veces siete” es una forma de vida.


miércoles, 27 de mayo de 2026

El autoboicot

Imagen realizada con vectores de Dzianis Vasilyeu en Vecteezy y de PNGWing.

Fuente: “Vive tu vida” de Enrique Rojas.

La expresión autoboicot puede parecer ajena a nuestra vida. Sin embargo, todos nos hemos comportado alguna vez de esta manera. Sin ser conscientes, no hemos autoboicoteado innumerables veces.

Expresiones del tipos: “Eso no está hecho para mí”, “los idiomas no son los mío”, “ya es tarde para eso”, “demasiado guapo/a para mí”, “no estoy preparado”, “soy incapaz de ello”… han sido pronunciadas por nuestros labios alguna vez y contienen la semilla del autoboicot. Es decir, nos llevan a fracasar antes de haber empezado.

A menudo tenemos una voz interior que nos coarta y marca unos límites arbitrarios para nuestras ilusiones. Tal como trata el terapeuta argentino Bernardo Stamateas en su libro “Autoboicot: cuando el tóxico eres tú”, nuestro yo pesimista llegará a ser un incordio si le prestamos demasiada atención y puede ser muy mezquino y subterráneo, ya que a veces nos influenciará sin que nos demos cuenta de ello y puede llegar a gobernar nuestra vida. Por eso hay que saber detectar cuándo está actuando y neutralizarlo rápidamente.

En palabras de este autor: “El fracaso personal más profundo que padecen los seres humanos es el que constituye la diferencia entre lo que uno era capaz de llegar a ser y lo que uno ha terminado siendo”.


viernes, 22 de mayo de 2026

El silencio de Dios

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos son mis caminos, dice el Señor. Cuanto son los cielos más altos que la tierra, tanto están mis caminos y mis pensamientos por encima de los vuestros”.
(Isaías 55, 8-9)


Imagen generada por Leonardo.Ai

Adaptación del cuento que circula en las redes sociales. Desconozco su autor/a.

Cuenta una antigua leyenda noruega que un ermitaño llamado Haakon, cuidaba una capilla en la que había un crucifijo muy antiguo. A la capilla acudía la gente a orar con mucha devoción y a pedirle a Cristo algún milagro.

Un día, Haakon se arrodilló ante la cruz y dijo:

—Señor, quiero soportar y experimentar el dolor de estar en tu lugar, permíteme reemplazarte por un tiempo.

Haakon se quedó con la mirada fija en la imagen, esperando una respuesta. El Señor abrió sus labios y con mucho amor, le dijo:

–Amado hijo, voy a acceder a tus deseos, pero te pondré una condición.

—¿Cual, Señor? —preguntó Haakon— ¡Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda!

—Escucha: estaré a tu lado para cuando me necesites, pero, suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar silencio siempre.

Haakon contestó:

—Te lo prometo, Señor.

En ese momento Jesús bajó de la cruz y Haakon ocupó su lugar. Como la ermita estaba en penumbra, nadie advirtió el cambio. Durante un tiempo todo funcionó a la perfección.

Un día, un hombre adinerado, después de orar, dejó olvidada su cartera en la capilla. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando, al rato, un hombre muy humilde, que acudió a la capilla, vio la cartera y se la guardó. Poco después, un joven se postró ante él para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje.

En ese momento volvió a entrar el hombre rico en busca de su cartera. Al no encontrarla, pensó que el joven se la había apropiado y lleno de ira le dijo:

—¡Dame la cartera que me has robado!

El joven, sorprendido, replicó:

—¡Yo no he robado nada!

—¡No mientas, devuélvemela enseguida! —gritó el hombre rico.

—¡Le repito que no he cogido ninguna cartera! —afirmó el muchacho.

El rico arremetió furioso contra él, pero, antes de golpearlo se escuchó una potente voz:

—¡Detente!

Haakon no pudo permanecer en silencio: defendió al joven e increpó al rico por acusarlo falsamente.

Ambos, que escucharon como la imagen hablaba, se quedaron anonadados y perplejos y, estupefactos, salieron corriendo.

Cuando la capilla quedó a solas, Cristo se dirigió a Haakon y le dijo:

—Baja de la Cruz. No has sabido guardar silencio. No puedes ocupar mi puesto.

—Señor, —dijo Haakon— ¿cómo iba a permitir esa injusticia?

Jesús ocupó la Cruz de nuevo y siguió hablando al ermitaño:

—Tú no sabías que al rico le convenía perder la cartera, pues llevaba en ella el dinero parar pagar relaciones ilícitas con una joven virgen. El pobre hizo bien llevándose la cartera, pues su familia está pasando hambre y necesidad. En cuanto al muchacho, iba a ser golpeado, pero las heridas le habrían impedido coger el barco que acaba de naufragar y en el que ha perdido la vida… Tú no sabías nada. Yo sí. Por eso callo.

Y el Señor, de nuevo, guardó silencio.

Solo Dios sabe. Él conoce el pasado, el presente, y el futuro. Nos gustaría que Él nos respondiera según nuestra voluntad y deseos. En su silencio, Dios nos dice con amor: ¡Confiad en mí, que sé bien lo que debo hacer y siempre es para un bien mayor! No tratemos de interferir en sus caminos, ya que los de Él son muy diferentes a los nuestros.


domingo, 17 de mayo de 2026

Personas con “doble fachada”

Imagen de “geralt” en Pixabay.

Fuente: “Trata bien a los demás, pero en casa, no lo hace” de Bernardo Stamateas.

Algunas personas son amables, serviciales, sonrientes, cariñosas, agradables… fuera de casa, pero no son de este modo y tratan mal o con indiferencia a las personas con las que conviven: pareja, hijos, padres, hermanos…

Se trata de personas con “una doble fachada” o una doble faceta en dos entornos diferentes. Afuera, se sienten inseguras y se construyen una imagen falsa y amable con los demás, pero en su círculo íntimo, que es el ámbito en el que se sienten seguras, discuten, ignoran, descargan toda la bronca y la frustración acumuladas, es decir, de puertas hacia dentro ejercen el maltrato. Son personas hipócritas o falsas.

Existen tres tipos de personas “con doble fachada”:

1. La persona que muestra un yo externo distinto de su yo interno. ¿Por qué sucede esto? Por miedo. Este es su pensamiento inconsciente: “Veo algo de mí que no me agrada y creo que, si el otro también lo viera, me rechazaría”. Como resultado, construye un yo público divorciado de su yo personal y le demuestra al mundo “que sabe”, “que puede”, “que tiene” …

2. La persona que muestra una imagen totalmente distinta de la verdadera donde simula (exagera algo positivo) o disimula (esconde algo negativo), con el único fin de manipular, engañar y sentirse poderoso. No lo hace por miedo, sino porque necesita ejercer la manipulación para obtener una dosis de poder. Se trata de la máscara de la persona psicópata.

3. La persona narcisista. Muestra una imagen maravillosa de éxito porque, en el fondo de su ser, siente un vacío muy grande.

Todos poseemos fortalezas y vulnerabilidades. Cuando aceptamos ambos aspectos, podemos mostrarnos tal como somos y sentir así un gran alivio. Esta actitud nos permite conectar con el otro desde la honestidad y la transparencia.

Tenemos que ser tal como somos en todos los ámbitos donde nos movemos. Para ello es fundamental construir “inteligencia emocional”, la cual nos permite tratar bien a los demás y llevarnos bien con todos. Porque así somos los mismos siempre (de puertas hacia afuera y de puertas hacia adentro).

El término integridad proviene de la palabra “integritas”, que significa “de una sola pieza”. Es decir, mostrarnos como somos sin fingimiento. Pero esto se logra, como ya mencionamos, aceptando que tenemos tanto fortalezas como debilidades, lo cual habilita al otro a abrir un espacio para también mostrarse como es. Sin lugar a dudas, ser íntegro genera confianza y construye un vínculo sano, porque nos libera de tener que demostrarle nada a nadie.

“Las personas falsas iluminan la calle, pero apagan su hogar”. Al final, la calle olvida, la gente sigue con su vida y han llenado de heridas a las personas que más las querían”. Es triste, pero real.


martes, 12 de mayo de 2026

Ayuno mental

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels.

Fuente: Este cuento está incluido en “El libro de la serenidad” de Ramiro A. Calle con el título de “Indigestión espiritual”.

«Era un ser hambriento de enseñanzas, doctrinas, textos sagrados, claves iniciáticas y tradiciones místicas. Durante años se había dedicado sin cesar a absorber conocimientos espirituales, aunque no practicaba. Era un gran erudito en religiones, vías espirituales, doctrinas metafísicas y enseñanzas místicas. Pero como él mismo comprobaba, apesadumbrado, que no se producían cambios en su interior, acudió a visitar a un maestro muy humilde, que era conocido por su sencillez, su vida de pureza y su falta de conocimientos metafísicos. El buscador puso al corriente al mentor de su insaciable sed de conocimientos místicos y de su larga búsqueda espiritual. Entonces el maestro les pidió a sus discípulos que le dieran de cenar al recién llegado. Comenzaron a sacarle platos y platos de comida. El maestro le decía:

—Come, come. No dejes de saborear estos ricos manjares.

Y seguían ofreciéndole más y más platos, hasta que el buscador, a punto de estallar, sin poder tomar ni un bocado más, dijo:

—Por favor, no puedo más. Me he atiborrado. No podré digerir tanta comida.

O sea —dijo el maestro—, que si te esperase ahora el bocado más sabroso y nutritivo, ¿no podrías tomarlo?

—Imposible, imposible —dijo enfáticamente el saciado—. Aunque fuera alimento celestial.

El maestro se quedó pensativo durante unos instantes. El visitante se sentía muy mal, con una enorme pesadez en el estómago. El mentor dijo:

—La peor indigestión no es la que ahora padece, sino la que te produce el caudal de conocimientos y doctrinas que te has tragado durante años. Así no puedes recibir ninguna enseñanza más. Tienes que hacer la digestión. Tardarás unas horas en digerir la comida que he hemos procurado aquí, pero meses en asimilar la otra. Así que durante meses lo único que te pido es que te dediques a labores domésticas y de ocio, y no ingieras ni una pizca más de alimento espiritual. Cuando lo hayas digerido, tras un largo y necesario ayuno, se te dará el alimento conveniente y justo».


jueves, 7 de mayo de 2026

El “efecto general”

El efecto de visión general (Overview Effect) o “efecto general”, común entre los astronautas, hace referencia a que la experiencia de observar la realidad de la Tierra desde el espacio, transforma la forma de ver nuestro planeta percibiéndolo como una débil y frágil bola de vida “flotando en el vacío”, protegida por una atmósfera del grosor de un papel de fumar. La atmósfera, una capa frágil, con sus pocos kilómetros de grosor, es lo que protege de las condiciones hostiles del espacio a todas las formas de vida. Todo lo que sostiene la vida en la Tierra depende de ella.

Los astronautas afirman que observar la Tierra desde el espacio inspira un sentido de unidad y de que todos somos parte de un “hogar” común. Las fronteras desaparecen, los conflictos que dividen a las personas ya no parecen importantes y la necesidad de crear una sociedad planetaria con un objetivo común de proteger este punto azul, se convierte en algo obvio y acuciante.

El “efecto general” produce un profundo cambio en la perspectiva de quienes lo experimentan. El astronauta de la NASA Ronald John Garan, que pasó 178 días en Estación Espacial Internacional, lo describe como “un gran despertar”.

Nuestro planeta es un sistema único, frágil e interconectado. Problemas como el calentamiento global, la deforestación y la pérdida de biodiversidad son tratados como problemas aislados. No nos vemos como parte de un todo y damos prioridad al crecimiento económico a costa de los sistemas naturales que sostienen a la biosfera. Mientras no cambiemos esta mentalidad, seguiremos estando en crisis. La solución, según Garan, es un cambio radical de prioridades. En lugar de pensar en “economía, sociedad, planeta”, deberíamos invertir el orden: “planeta, sociedad, economía”. Este simple intercambio refleja la necesidad de colocar la salud ambiental como base para todas las demás decisiones. Esta es la única manera en la que realmente evolucionaremos. El efecto general enfatiza que todo está conectado, desde las decisiones individuales hasta las políticas globales. Cada acción tiene una consecuencia en el equilibrio del sistema planetario. “No tendremos paz en la Tierra hasta que reconozcamos que todo está interconectado”.

Desde su regreso a la Tierra, Garan se ha dedicado a proyectos que promueven la sostenibilidad y la cooperación, buscando soluciones para problemas globales como la pobreza, el hambre y la destrucción ambiental. 

Su mensaje es claro: para asegurar la salud del planeta necesitamos urgentemente repensar nuestro lugar en el mundo.


sábado, 2 de mayo de 2026

Lirios blancos para el mes de mayo

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (23-03-2026).

Mayo es tradicionalmente conocido, en el hemisferio norte, como el “mes de las flores” debido a que, en el apogeo de la primavera, la floración alcanza su máximo esplendor.

El repertorio de plantas que florecen en mayo es inmenso. Las flores están por todas partes: en los campos, en las calles, en los balcones, en los patios, en los jardines, en los parques… y se celebran muchas fiestas florales populares, algunas vinculadas a las antiguas celebraciones romanas de la diosa Flora y otras, a tradiciones culturales y religiosas.

En la tradición cristiana católica, mayo está dedicado a la Virgen María a la que se le ofrecen oraciones, cantos y flores, físicas o espirituales (actos de virtud, sacrificios…), en señal de respeto, amor y devoción.

En mi niñez, durante el mes de mayo, en mi colegio todos los días hacíamos “Las Flores” y por la tarde, al salir de clase, de regreso a casa, iba recogiendo lilas y celindos y, de vez en cuando, “asaltaba” los rosales que desbordaban, hacia la calle, las tapias de algunas casas. Dejaba las flores toda la noche en agua y, por la mañana, hacía un ramo que llevaba al colegio.

En mi afán por llevar flores a la Virgen, recuerdo que, en una ocasión, recogí, de un olivar cercano a mi casa, un ramo de florecillas blancas, que a mí me parecieron muy delicadas, pero, al llegar a casa, mi madre me sugirió que no era muy “adecuado” llevar a la Virgen un ramo de flores de ajo silvestre. Cierto es que su olor me parecía algo “rarillo”…

Cada año, al llegar el mes de mayo, todavía resuena en mi cabeza, y tarareo, la canción cuya letra dice: “Venid y vamos todos / con flores a porfía / con flores a María / que madre nuestra es”. Por aquel entonces, no sabía muy bien el significado de la palabra “porfía” pero, aun sin saberlo, la verdad es que los niños y niñas competíamos con entusiasmo para ver quién llevaba más flores a la Virgen.

Entre las “flores espirituales”, recuerdo, con especial cariño, que en una cartulina dibujaba un bonito jarrón del que salían tallos verdes de tulipanes. A lo largo del mes, cada vez que hacía conscientemente una obra que yo consideraba buena, dibujaba en un papel un sencillo tulipán que coloreaba, recortaba y pegaba en uno de los tallos del jarrón. Ni que decir tengo lo “rebosantemente florido” que al final de mayo estaba el jarrón, lleno de vida, inocencia y frescura.

Al final de su libro “He vencido al mundo”, libro que recomiendo a quienes estén especialmente interesados en la traición del apóstol Judas Iscariote, Christian Gálvez, en el apartado “Datos de interés”, habla del significado de los lirios en relación con María. Su lectura ha rescatado de mi memoria, trayéndolos al presente, los gratos recuerdos que he recogido en esta entrada.

Significado de los lirios en relación con María (Christian Gálvez)

«La Virgen María, figura central en el cristianismo, a menudo se asocia con diversos símbolos que reflejan sus virtudes y su papel en la tradición religiosa, entre los cuales el lirio ocupa un lugar destacado. El uso de lirios en la iconografía mariana es un símbolo que ha sido empleado durante siglos para representar varios aspectos de la personalidad y la misión de María.

▪ Pureza y castidad

Los lirios, especialmente el lirio blanco, son universalmente reconocidos como símbolos de pureza y castidad. En el contexto de la Virgen María, este significado es particularmente relevante, ya que resalta la doctrina cristiana de su Inmaculada Concepción y su vida sin pecado. La pureza de María se entiende no solo en el sentido físico, sino también espiritual, siendo un modelo de devoción y obediencia a la voluntad de Dios.

▪ Anunciación

En escenas de la anunciación, donde el ángel Gabriel anuncia a María que será la madre de Jesús, el lirio a menudo es un elemento destacado. Se presenta como un signo de su aceptación pura y su cooperación en el plan divino. En estas representaciones, el lirio a veces es sostenido por el ángel o aparece en jarrones junto a María.

▪ Renovación y esperanza

Además de pureza, los lirios son símbolos de renovación y nuevos comienzos, conceptos que se alinean con el rol de María en el nacimiento de Jesús, que trajo una nueva esperanza y salvación al mundo según la fe cristiana.

▪ Belleza espiritual

La belleza del lirio también es vista como reflejo de la belleza espiritual de María. Su gracia y amor incondicional son comparados con la delicadeza y belleza de esta flor, haciendo del lirio un símbolo adecuado para representar las cualidades admirables de la Virgen.

▪ Presencia en la liturgia y el arte

Los lirios no solo aparecen en el arte visual, sino que también son comunes en las ofrendas florales en iglesias dedicadas a María y durante celebraciones litúrgicas en su honor, reforzando su simbolismo.

La asociación de los lirios con la Virgen María profundiza la comprensión de su carácter y su papel en la fe cristiana, donde cada elemento simbólico enriquece la devoción y la espiritualidad de los creyentes».


lunes, 27 de abril de 2026

Relatos de los Padres del Desierto (II)

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (25-02-2026).

Con la denominación Padres del Desierto se conoce, en el cristianismo, a los monjes, ermitaños y anacoretas que aproximadamente en el siglo IV, tras la paz constantiniana, abandonaron las ciudades del Imperio romano y otras regiones vecinas para ir a vivir en las soledades de los desiertos de Siria y Egipto, concretamente en el desierto de Uadi Natrun (Scetes) de la provincia romana de Egipto. El primer Padre del Desierto fue Pablo de la Tebaida y el más conocido fue Antonio Abad.

Paulo Coelho publicó algunas historias sacadas del “Verba Seniorum” (Palabras de los Ancianos) o “Apophthegmata Patrum” (Dichos de los Padres), colección de sentencias, anécdotas y preceptos atribuidos a los Padres del Desierto y que transmiten la sabiduría ascética, espiritual y de convivencia de los primeros ermitaños cristianos. Estos textos se encuentran integrados en la gran recopilación conocida como “Vitae Patrum” (Vidas de los Padres).

Fuente: Estos cuentos están incluidos en “Cuentos seleccionados” de Paulo Cohelo.

Aprendiendo a escoger

San Antonio vivía en el desierto, cuando se aproximó un joven.

—Padre, vendí todo lo que tenía y di el dinero a los pobres. Solo guardé unas pocas cosas para que me ayuden a sobrevivir aquí. Me gustaría que me enseñara el camino de la salvación.

San Antonio pidió al muchacho que vendiese también las pocas cosas que había guardado y con el dinero obtenido comprase carne en la ciudad. Al regreso, debía traer la carne atada a su cuerpo.

El muchacho obedeció. Al regresar, fue atacado por perros y halcones, que querían un pedazo de la carne.

—Ya estoy de vuelta —dijo el chico, mostrando el cuerpo arañado, mordido y las ropas en jirones—. ¿Por qué me mandó hacer esto?

—Para mostrarte que lo que trajiste de tu pasado no sirve en tu presente. Cuando tengas que escoger un nuevo camino, no traigas experiencias viejas. Aquellos que dan un paso nuevo, pero quieren mantener un poco de su antigua vida terminan desgarrados por los propios recuerdos.


El Camino del medio

El monje Lucas, acompañado de un discípulo, atravesaba una aldea. Un viejo preguntó al asceta:

—Santo hombre, ¿cómo me aproximo a Dios?

—Diviértete. Alaba al creador con tu alegría —fue la respuesta.

Los dos continuaron caminando. En este momento se acercó un joven:

—¿Qué hago para aproximarme a Dios?

—No te diviertas tanto —dijo Lucas.

Cuando el joven se hubo alejado, comentó el discípulo:

—Parece que no sabe usted muy bien si debemos divertirnos o no.

—La búsqueda espiritual es un puente sin barandillas atravesando un abismo —respondió Lucas—. Si alguien está muy cerca del lado derecho, le digo “ve hacia la izquierda”. Si se acercan al lado izquierdo , digo “hacia la derecha”. Porque los extremos nos alejan del Camino.


Cambiando de actitud

Un abad del monasterio de Esceta recibió a un joven que quería seguir el camino espiritual.

—Durante un año, paga una moneda a quien te agreda —le dijo el abad.

Durante doce meses el joven pagó una moneda siempre que era agredido. Al finalizar el año, volvió a presentarse ante el abad para saber cuál era el próximo paso.

—Ve hasta la ciudad a comprar comida para mí.

En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía, se fue hasta la puerta de la ciudad. Cuando el joven se aproximó, comenzó a insultarlo.

—¡Qué bien! —dijo el joven al falso mendigo—. ¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada!

Al oír esto, el abad se dio a conocer.

—Quien es capaz de no darle importancia a lo que los otros dicen es un hombre que está en el camino de la sabiduría. Tú ya no te tomas los insultos en serio y, por lo tanto, estás listo para el próximo paso.


miércoles, 22 de abril de 2026

El pájaro que elevó a Dios sus lamentos

Imagen generada por Leonardo.Ai (18-07-2025).

Fuente: Leyenda popular de transmisión oral. Existen diferentes versiones y ha sido adaptada por diversos autores.

Había una vez, un pájaro que atravesaba por un mal momento en su vida: estaba enfermo, había perdido parte de su plumaje y la fuerza de sus alas. Apenas podía buscar alimento y, sin esperanza, cada día era más penoso.

Un día, un ángel pasaba por allí y el pájaro lo detuvo y le preguntó:

—¿A dónde vas?

El ángel respondió:

—Voy a encontrarme con Dios.

—¿Podrías preguntarle algo de mi parte? —le pidió el pájaro.

—¡Por supuesto que sí! —le contestó el ángel.

—Pregúntale a Dios por qué me ha abandonado y hasta cuándo durará mi desgracia. Estoy muy cansado y ya no puedo más… —le suplicó el pájaro.

Cuando el ángel se encontró con Dios le preguntó cuándo terminaría el sufrimiento del pájaro.

—Dile al pájaro que su desgracia durará el resto de su vida, pero, no obstante, dile que pare de quejarse y lamentarse y ore, cada día, dándome las gracias por todo —respondió Dios.

Al ángel le pareció extraña la respuesta, pero fue a contárselo al pájaro que, aunque no le fue nada fácil, comenzó a agradecer, incluso en sus peores momentos. A partir de entonces, comenzó a ver su vida de manera diferente, encontrando alegría y paz a pesar de sus dificultades. Poco a poco, su plumaje se fue recuperando y sus alas cobraron fuerza. Su vida se llenó de plenitud y significado y volvió a cantar.

Unos meses después, el ángel pasó de nuevo por aquel lugar y, al ver lo sucedido, le preguntó a Dios por qué había mejorado el pájaro si su desgracia debía durar hasta el fin de sus días.

Dios le respondió:

—Es cierto. La desgracia del pájaro estaba escrita en el libro de la vida. Aunque su camino ha sido difícil y ha enfrentado muchas pruebas, siempre he estado presente. Nunca lo he abandonado. Yo lo amo profundamente y le había dado la capacidad de encontrar la felicidad y la plenitud en medio de la adversidad. Su actitud de gratitud ha sido el puente hacia la dicha, cambiando su realidad.

El agradecimiento es el imán más potente de la abundancia y puede transformar la vida de una persona, incluso en situaciones difíciles.


viernes, 17 de abril de 2026

La sombra del miedo


Fuente: “¿Y si el miedo fuese tan solo un espejismo?”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

¿Cuántas veces el miedo te ha impedido avanzar hacia algo que realmente deseabas? El miedo es una emoción poderosa, diseñada para protegernos, pero también puede convertirse en un obstáculo cuando lo que tememos no es real, sino únicamente un espejismo creado por nuestra propia mente.

El miedo tiene su lugar y su razón de existir. En el pasado, nos ayudaba a reaccionar ante peligros reales, como un depredador. Sin embargo, en la vida moderna, la mente puede generar “espejismos” que percibimos como amenazas, aunque no lo sean. Y aquí está el desafío: creemos en esos miedos como si fueran ciertos, y ellos nos frenan.

Lo interesante es que el miedo no solo tiene un componente físico; también es profundamente mental. Comprender esta conexión puede liberarnos de su influencia y permitirnos vivir con más confianza, ilusión y serenidad.

Nuestro cerebro puede ser engañado por la mente, pues ésta puede activar centros en el cerebro que hagan que percibamos una amenaza mental como si fuera real. Por eso es tan importante la acción porque, cuando nos ponemos en marcha, nos damos cuenta de que muchas veces, el mundo real es mucho más benévolo que el mundo mental.

Cuando algo te esté preocupando, haz tres respiraciones profundas y, desde un estado de serenidad pregúntate: ¿esto que me preocupa es una amenaza real o es mi mente la que está agrandando la sensación de peligro? Puede ayudarte a ganar claridad y ver el “tamaño” real de la amenaza, escribirlo en un papel. Una vez obtienes perspectiva, dedica un tiempo a pensar en aquellas cosas que podrías empezar a hacer para mejorar la situación.

El que busca, encuentra. El miedo muchas veces es como una sombra. Parece grande y poderosa, pero pierde fuerza cuando la miramos de frente.


domingo, 12 de abril de 2026

El buscador de la felicidad

Imagen generada con IA por Microsoft Designer (02-03-2026).

Este cuento, al parecer de autor desconocido, está incluido en el libro “Cuentos con alma” de Rosario Gómez con el título de “A tiempo”.

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.

A partir de aquel instante, comenzó a buscarla.

Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual; luego por el poder y la riqueza; después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida”.

Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida, se dijo:

−Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean.

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, solo al final de sus días encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás y en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.


lunes, 6 de abril de 2026

Pequeños gestos de generosidad

Imagen de Freepik (fragmento).

Fuente: “Tus gestos importan más de lo que crees”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

¿Has pensado alguna vez en la enorme capacidad que tienes de influir en el bienestar de otras personas? Una simple sonrisa, un mensaje, o dedicar unos minutos a escuchar a alguien, pueden aliviar su sufrimiento mucho más de lo que imaginas.

El sufrimiento no siempre es físico. Muchas veces es anímico o mental, y lo increíble es que no hace falta ser médico para aliviarlo. Solo con hacer que alguien se sienta querido, apoyado y acompañado ya estás marcando una diferencia importante en su vida. Recuerda que el amor también cura.

Además, estos pequeños actos no solo ayudarán a los demás: también transformarán tu vida. Cuando descubres que puedes hacer el bien, algo dentro de ti cambia. Empiezas a confiar en que esos sencillos gestos tienen un impacto real y buscas más formas de ayudar a los demás.

Voy a hacerte una propuesta: elige a alguien que te importe y haz que se sienta más acompañado de lo habitual. No importa si es un mensaje, una llamada o una palabra amable. Esas pequeñas acciones tienen un efecto más grande de lo que cabría esperar, tanto en la otra persona, como en ti mismo.

Cada vez es mayor el número de estudios científicos que muestran que el ser humano es un ser de encuentro, que lo que más nos importa es querer y sentirnos queridos. Hoy sabemos que esto tiene un enorme impacto, incluso a nivel molecular. Transmitamos con nuestra mirada, con nuestra palabra, con nuestros gestos, con nuestros actos este sentimiento: tú me importas.

Pequeños gestos de generosidad pueden importar mucho más de lo que podemos imaginar.

A veces, lo que parece pequeño para ti puede ser enorme para quien lo recibe. Empieza hoy, y verás cómo tu mundo también cambiará.


jueves, 2 de abril de 2026

La cuarta copa de la Última Cena

“Es evidente que Dios tiene todo planeado y su plan es perfecto hasta en las cosas que nos parecen más extrañas. Cuando puedo ver un poquito de ese plano y comprender algo de la manera en cómo Él obra, me sorprende, me maravilla, me emociona”.
Luciana Rogowicz


Imagen realizada con foto de Freepik e ilustraciones de PNGWing.

Fuente: “La cuarta copa” de Luciana Rogowicz.

La Pascua Judía, Pésaj, es la fiesta en la que se conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, gracias a la intervención de Dios.

La cena de pascua se llama Séder y uno de sus principales rituales gira en torno a cuatro copas de vino que se beben en cuatro momentos. (El vino que se bebe en Séder es un vino diluido en agua y las copas son de unos 86 ml).

Dos de las copas de vino preceden a la comida y las otras dos se beben después. Entre esas copas se puede beber, pero entre la tercera y la cuarta copa, no está permitido.

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa llamada de la santificación. Después de tomarla, se recita la historia de la liberación del pueblo de Israel descrita en El Éxodo.

Una vez que se han conmemorado estos acontecimientos, se bebe la segunda copa, llamada la copa de la liberación.

Tras la comida, en la que se toma el pan sin levadura, las hierbas amargas, el cordero pascual… viene la tercera copa llamada de la redención.

Por último, después de cantar unos himnos, tomados de los salmos, se toma la cuarta copa llamada de la consumación que da fin a la celebración y completa el rito pascual.

Sin embargo, esto no ocurre en la Última Cena. Jesús instituyó la Eucaristía en la tercera copa asegurando que no iba a beber más del fruto de la vid hasta que llegara el Reino de Dios y, después del canto de los salmos, salieron al monte de los Olivos sin bendecir ni beber la cuarta copa.

«Durante la cena Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
—Tomad y comed. Esto es mi cuerpo.
Después tomo un cáliz, dio gracias y se lo dio diciendo:
—Bebed todos de él, porque esta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos para el perdón de los pecados. Os digo que ya no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros un vino nuevo en el reino de mi Padre. Después de haber cantado los himnos salieron hace el monte de los Olivos».
Mateo 26, 26-30.

Jesús no tomó la cuarta copa. Como buen judío conocía el rito pascual, así que, es de suponer, lo hizo intencionadamente. Por tanto, en ese momento, no finalizó la celebración de la Pascua judía.

En el Jardín de Getsemaní Jesús reza al Padre tres veces pidiéndole que lo libre del “cáliz”:

«Avanzó unos pasos más, cayó de bruces y se puso a orar así.
—Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga lo que yo quiero, sin lo que quieres tú».
Mateo 26, 39
«De nuevo, por segunda vez, se fue a orar diciendo:
—Padre mío, si no es posible que este cáliz pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
Mateo 26, 42
«Los dejó y volvió a orar de nuevo por tercera vez, repitiendo las mismas palabras».
Mateo 26, 44

En la actualidad es normal que asociemos la palabra cáliz con la Pasión y Cruz, pero por entonces, Jesús se refería a la cuarta copa que culmina la liturgia pascual.

Ya en su crucifixión, Jesús se negó a beber el vino con hiel (vino mezclado con hierbas amargas o mirra) con el que pudo haber calmado algo su sed y su dolor. (Recordemos que la tradición judía prohíbe beber vino entre la tercera y cuarta copa).

«Al llegar a un lugar llamado Gólgota (que significa “La Calavera”) dieron de beber a Jesús vino mezclado con hiel; pero él lo probó y no lo quiso beber».
Mateo 27, 33-34

Solo segundos antes de expirar, sabiendo que todo estaba cumplido, aunque ya pueda parecer absurdo, Jesús pide de beber.

«Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo.
—Tengo sed.
Había allí un vaso de vinagre; empaparon una esponja en el vinagre, la pusieron en una caña y se la acercaron a la boca. Cuando Jesús lo probó dijo:
—Todo está cumplido. Y, reclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19, 28-30

Es importante aclarar que ese vinagre no era como el que hoy conocemos, sino una bebida llamada posca, muy popular en el ejército romano, que consistía en una mezcla de agua y vino malo y, en ocasiones, hierbas aromáticas.

Y así, bebiendo la cuarta copa en la Cruz, Jesús finalizó la celebración de la Pascua con su propia muerte, el sacrificio pascual perfecto ofrecido a Dios: “El cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.


sábado, 28 de marzo de 2026

¡Hosanna al Hijo de David!

Imagen realizada con una ilustración de Freepik.

Fuente: “Sagrada Biblia”. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

▪ La profecía

Las profecías de Zacarías sobre Jesús de Nazaret son de las más detalladas en el Antiguo Testamento, anticipando aspectos clave de su vida y muerte. Entre las principales profecías mesiánicas de Zacarías se encuentra la de la Entrada de Jesús a Jerusalén montado sobre un burro.

Zacarías 9, 9-10:

«¡Salta de gozo, Sión; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna».


▪ Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén

Lucas 19, 28-40:

«Dicho esto, caminaba delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles: “Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: ‘¿Por qué lo desatáis?’, le diréis así: ‘El Señor lo necesita’”. Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron: “¿Por qué desatáis el pollino?”. Ellos dijeron: “El Señor lo necesita”. Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él. Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo: “¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas”. Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: “Maestro, reprende a tus discípulos”. Y respondiendo, dijo: “Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras”».

He seleccionado la anterior narración de los acontecimientos, pero este episodio es relatado por los cuatro evangelistas. El siguiente vídeo lo recoge tal y como se interpreta, magistralmente, en la serie “The chosen” en los capítulos ocho de su cuarta temporada y uno de la quinta.

* Cuando abras el vídeo, selecciona la resolución más alta disponible (calidad 720p) en configuración (icono engranaje).



lunes, 23 de marzo de 2026

Relatos de los Padres del Desierto (I)

Imagen creada con IA por Microsoft Designer (22-02-2026).

Los Padres del Desierto fueron monjes, ermitaños y anacoretas cristianos que se retiraron a los desiertos de Egipto, Palestina y Siria, entre los siglos III y IV, para buscar a Dios a través de la oración, el ascetismo y la soledad. El más conocido fue San Antonio Abad.

Paulo Coelho publicó algunas historias sacadas del “Verba Seniorum” (Palabras de los Ancianos) o “Apophthegmata Patrum” (Dichos de los Padres), colección de sentencias, anécdotas y preceptos atribuidos a los Padres del Desierto y que transmiten la sabiduría ascética, espiritual y de convivencia de los primeros ermitaños cristianos. Estos textos se encuentran integrados en la gran recopilación conocida como “Vitae Patrum” (Vidas de los Padres).

Fuente: Estos relatos están incluidos en “Cuentos seleccionados” de Paulo Cohelo.

La ciudad del otro lado

Un ermitaño del monasterio de Esceta se aproximó al Abad Teodoro.

—Sé exactamente cuál es el objetivo de la vida. Sé lo que Dios pide al hombre y conozco la mejor manera de servirlo. Y a pesar de eso, soy incapaz de hacer todo lo que debería estar haciendo para servir al Señor.

El abad Teodoro permaneció un largo tiempo en silencio. Finalmente dijo:

—Tú sabes que existe una ciudad al otro lado del océano. Pero aún no has encontrado el barco, no has subido tu equipaje y no has atravesado el mar. ¿Por qué estar hablando de ella, o de cómo debemos caminar por sus calles?

Saber el objetivo de la vida o conocer la mejor manera de servir al Señor no basta. Pon en práctica lo que estás pensando y el camino se mostrará por sí mismo.


Juzgando a mi prójimo

Uno de los monjes de Esceta cometió una falta grave y llamaron al ermitaño más sabio para que pudiera juzgarla.

El ermitaño rehusó, pero insistieron tanto que terminó yendo. Llegó allí, cargando en la espalda un balde agujereado de donde se escurría arena.

—Vine a juzgar a mi prójimo —dijo el ermitaño al superior del convento—. Mis pecados se están escurriendo detrás mío como la arena se escurre de este balde. Pero como no miro hacia atrás y no me doy cuenta de mis propios pecados, ¡fui llamado para juzgar a mi prójimo!

Al escucharlo, los monjes desistieron de aplicar el castigo.


Comportarse como los demás

El Abad Pastor caminaba con un monje de Esceta cuando fueron invitados a cenar. El dueño de la casa, que se sentía honrado por la presencia de los padres, mandó servir lo mejor que tenían.

No obstante, el monje estaba en período de ayuno; cuando llegó la comida, tomó un guisante y lo masticó lentamente. Y solo comió ese guisante durante toda la cena.

Al salir, el abad Pastor lo llamó:

—Hermano, cuando vayas a visitar a alguien, no conviertas tu santidad en una ofensa. La próxima vez que estés en período de ayuno, no aceptes convites para comer.

El monje entendió lo que el abad Pastor decía. A partir de ese momento, siempre que estaba con otras personas, se comportaba como ellas.