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miércoles, 26 de noviembre de 2025

Lidiar con el ego ajeno

“Dos no se pelean si uno no quiere”.
Proverbio español



Fuente: “Ser feliz es fácil” de Borja Vilaseca.

Más allá de cuidarte a ti mismo, para ser feliz es fundamental que aprendas a relacionarte sabiamente con los demás. Sería maravilloso que solamente nos rodeáramos de personas conscientes, felices y amorosas con quienes mantener vínculos plenamente satisfactorios, pero la realidad es muy distinta y en muchas ocasiones tenemos que lidiar con “personas descentradas”, es decir, seres humanos excesivamente identificados con el ego, atrapados en sus neurosis mentales, gobernados por emociones reactivas y presos de comportamientos disfuncionales que los condenan a malvivir. Son las personas que, al definir su personalidad, etiquetamos como “difíciles”, “complicadas”, “tóxicas” o “narcisistas”.

Debido a sus conflictos internos no resueltos estas personas buscan provocarte para hacerte reaccionar y tener así excusas para canalizar contigo su malestar. Recuerda que, al estar cegadas por el yo, es imposible que hagan autocrítica y asuman su parte de responsabilidad y mucho menos que estén abiertas para dialogar y razonar contigo de forma madura y constructiva.

Lo único que puedes hacer es, sin que se dé cuenta, torear su ego, es decir, lidiar con estos individuos de tal manera que no te ofendas por lo que digan o hagan y, a su vez, no hacer ni decir nada que pueda ofenderlos. Para ello, es fundamental que lleves a cabo tres estrategias de imperturbabilidad:

- La primera consiste en evitar tomarte lo que diga de forma personal. Tu mayor reto es no sentirte atacado ni agredido, que es precisamente el objetivo de la persona descentrada. No te quedes con el contenido de lo que dice ni con su forma de expresarse. Parece que quiere hacerte daño, pero, en el fondo, está siendo víctima y verdugo de su malestar interior. Son seres humanos heridos y en guerra consigo mismo. Al escuchar de este modo no solo muestras compasión, sino que evitas ser arrastrado por su turbulencia emocional.

Es absurdo tratar de tranquilizar a la persona descentrada, darle tu opinión, entrar en discusión u ofrecerle algún consejo. Guarda silencio y respira conscientemente. Deja que el otro exprese su frustración mientras tú permaneces sereno e impasible.

Cualquier cosa que digas la recibirá de malas formas y acabará usándola en tu contra. Como mucho, valida sus emociones de manera neutral, aunque no estés de acuerdo con lo que dice. Sorprendentemente, cuando la otra persona siente que su desahogo es escuchado y aceptado —sin resistencia ni juicio—, su tormenta emocional empieza a calmarse. Así es como se alivia su sufrimiento.

- La segunda estrategia consiste en darle pases para que el otro hable de lo que le haga sentir bien. Ni se te ocurra sacar algún tema que pueda incomodarlo, cuestionarlo o confrontar su sistema de creencias. Eso tan solo provocaría una reacción airada por su parte, poniéndote en una delicada situación. Las personas descentradas suelen ser muy dogmáticas e intransigentes: están convencidas de que su forma de pensar es la forma de pensar correcta y que quien piensa de manera diferente está equivocado. Son incapaces de respetar cualquier opinión o punto de vista distinto al suyo. Tienden a tomárselo como un ataque personal y no dudan en volcar toda su ira contra ti.

- La tercera estrategia consiste en no compartir información que sepas puede despertar el ego de tu interlocutor. A ti te gustaría mostrarte honesto, vulnerable y auténtico porque sabes que es la única forma de conectar genuinamente con otro ser humano, sin embargo, actuando de este modo solo vas a conseguir entrar en conflicto con la persona descentrada, la cual es incapaz de aceptar y sostener cualquier idea que difiera de su neurótica narrativa mental. Así es como te ahorras un conflicto que no beneficiaría a ninguno de los dos.

Salir airoso de un encuentro con una persona descentrada no es fácil. Implica domar al propio ego, que suele tener la pulsión de sentirse juzgado, expresar lo que piensa y tener la razón. Cada vez que consigues no perturbarte ni entrar en conflicto con este tipo de individuos es una victoria sobre ti mismo. Eso sí, en caso de sucumbir, no te machaques y sigue practicando. Llegará un día en el que incluso disfrutarás de torear el ego ajeno, sabiendo que nada ni nadie pueden hacerte perder tu paz interior.


miércoles, 19 de noviembre de 2025

Fábula del caballo y el cerdo


Adaptación de la fábula que circula en las redes sociales. Desconozco su autor/a.

Un granjero tenía un hermoso caballo, pero el animal enfermó y yacía en el suelo con el cuerpo muy debilitado. El propietario, desesperado, llamó al veterinario que después de examinarlo dijo:

—Su caballo tiene una infección vírica. Ha de tomar este medicamento durante tres días consecutivos. Si no mejora, tendremos que sacrificarlo. El veterinario le dio el medicamento al caballo y se marchó.

El cerdo, que había escuchado la conversación, estremecido, no podía dejar que su amigo muriera. Se acercó al caballo y le dijo con ternura:

—¡Ánimo, amigo! ¡No te rindas! Intenta levantarte porque si no mejoras, vas a ser sacrificado. Sé que puedes hacerlo. El cerdo se quedó al lado del caballo animándolo y dándole compañía.

Al segundo día, le dieron otra dosis de la medicina. El caballo seguía débil y respiraba con dificultad. Cuando se fueron el granjero y el veterinario, el cerdo, angustiado, se acercó al caballo y le dijo:

—¡Vamos, mi gran amigo! ¡Levántate! ¡Yo te ayudo!

El campesino observaba desde lejos, sorprendido, el comportamiento del cerdo.

Al tercer día le dieron la última dosis. Al ver que no había mejorado, el veterinario dijo:

—Probablemente, tendremos que sacrificarlo mañana porque los demás caballos podrían contagiarse.

Cuando ambos se fueron, el cerdo volvió a acercarse al caballo, y le dijo:

—¡Venga, amigo! Es ahora o nunca... ¡Ánimo! Yo te ayudo... ¡Vamos!... ¡A la de tres!... Una, dos, tres… Así, así…Ya casi... Ahora intenta caminar… Despacio... Un poco más rápido... ¡Fantástico! ¡Corre! ¡Lo has logrado, campeón!

El caballo había superado la enfermedad con la ayuda del cerdo.

Cuando al cuarto día llegó el dueño del caballo y lo vio corriendo dijo:

—¡Milagro! ¡El caballo se ha curado! ¡Hay que hacer una fiesta! ¡Vamos a matar al cerdo para celebrarlo!

Muchas veces, quienes más ayudan y se sacrifican por los demás son los más olvidados y los que sufren las mayores injusticias.


viernes, 14 de noviembre de 2025

Décimo enmarcado

Anuncio de la Lotería de Navidad 2025.

El anuncio de la Lotería de Navidad 2025 se presentó anteayer, día doce de noviembre. Desde hace décadas es mucho más que una simple campaña publicitaria. Cada año, el anuncio nos sorprende con una nueva historia que busca conectar emocionalmente con el público y reflejar el mensaje central de esta lotería: compartir.

La historia de este año se titula “Décimo enmarcado” y comienza con una pareja, Vero y Max, que, mientras pasea por El Rastro de Madrid, descubre en un puesto un décimo de lotería enmarcado. Tras regatear, lo adquieren por diez euros. El misterio surge cuando descubren que el billete fue comprado en 1995, hace treinta años, y, sorprendidos, se preguntan qué motivo pudo llevar a alguien a conservarlo así. Vero inicia una pequeña investigación y su empeño la lleva a averiguar que ese número había obtenido un quinto premio y, por tanto, su antiguo dueño o dueña había renunciado a él. Finalmente, Vero y Max localizan a la persona a la que perteneció el décimo: un anciano que desvela el secreto guardado en la parte trasera del mismo. El desenlace nos recuerda que el auténtico valor no está en el dinero, sino en lo que realmente importa en la vida. Como es habitual, el anuncio concluye con el mensaje más representativo de estas fechas: compartir la suerte.

El anuncio, que se ha rodado en el Rastro y en diferentes localizaciones de Madrid, tiene una duración total de 5:04 minutos, aunque en televisión se emitirá una versión más reducida. La campaña, desarrollada por la agencia Proximity, ha costado unos 749.000 euros (menos que la del año pasado que superó los 800.000 euros)

La historia que se narra en “Décimo enmarcado” es un cuento romántico, pues, para resaltar la importancia de lo verdaderamente valioso en la vida, suceden acontecimientos muy poco probables.



miércoles, 12 de noviembre de 2025

Decálogo del buen trato a los mayores


Fuente: Agenda Cruz Roja 2024. “1 de octubre. Día Internacional de las Personas de Edad”.

La sociedad se está transformando. En la mitad de los países del mundo la esperanza de vida supera los 75 años. Para el año 2030 se prevé que el número de personas mayores supere al de personas jóvenes en todo el planeta y en Europa, dentro de unos veinticinco años, una de cada cuatro personas tendrá más de sesenta y cinco años.

El día 14 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 1 de octubre como “Día Internacional de las Personas Mayores” con un doble objetivo:

- Reflexionar sobre el hecho demográfico del aumento de las personas mayores en nuestras sociedades.

- Impulsar la solidaridad con las personas mayores para mejorar su calidad de vida y paliar algunos de sus déficits.

En 2024, el lema central que Naciones Unidas escogió para celebrar el Día Internacional de Personas Mayores es “Envejecer con dignidad: reforzar los sistemas de atención y asistencia a las personas mayores en todo el mundo”.

Es importante un cambio significativo en los ámbitos de cuidado y asistencia para las personas mayores. Existe una urgente necesidad de abordar la escasez mundial de cuidadores y la necesidad de educar en geriatría y gerontología.

CÓMO CUIDAR A PERSONAS MAYORES CON BUEN TRATO

1. REFORZAR SU INDEPENDENCIA

Podemos favorecer la independencia de las personas mayores tanto dentro como fuera del domicilio, adaptando los espacios a sus necesidades y usando productos de apoyo que favorezcan su movilidad, su comunicación y la realización de las actividades de la vida diaria.

Juan camina con dificultad, pero no hasta el extremo de tener que usar un andador dentro del domicilio. Su nuera ha tenido la idea de instalar un pasamanos en el pasillo de casa y desde entonces él se siente más seguro en sus desplazamientos y se mueve más dentro de su casa.

2. RESPETAR SUS PREFERENCIAS

Respetar y tener siempre presentes las preferencias de la persona en todas las cuestiones que le afectan es la mejor forma de garantizar su autonomía y su bienestar.

Al padre de Alberto le gusta realizar su higiene por la tarde, por lo que su hijo, intenta realizarla en ese horario siempre que le es posible y así favorece su bienestar. Cuando le surgen dudas sobre aspectos que no conoce, le pregunta a su padre cómo prefiere que le ayude.

3. EVITAR EL AISLAMIENTO Y LA SOLEDAD

La soledad no deseada y el aislamiento afectan muy negativamente a la calidad de vida y al bienestar de las personas mayores. Debemos hacer lo posible por favorecer que mantenga el contacto con las personas de su red social y facilitar que haga nuevas amistades, si es su deseo.

Beatriz se ha ido a vivir con su hija, pero cada tarde su nieto la acompaña a su barrio de siempre para pasear y que pueda ver a sus amigos en el club de mayores, donde siempre puede conocer gente nueva.

4. TRATARLOS CON DIGNIDAD Y RESPETO

Debemos ofrecer un trato digno y respetuoso a todas las personas mayores independientemente de las facultades que mantengan.

Debemos evitar por completo, por nuestra parte o por la de otros, un trato innecesariamente condescendiente o infantilizado cuando tratamos con ellas.

Cuando Julia habla con su abuelo, que padece una demencia, y con todas las restantes personas mayores, no usa diminutivos ni adopta tonos de voz infantilizadores, sino que se dirige a ellos como hace con cualquier otra persona adulta.

5. FAVORECER EL USO Y EL APRENDIZAJE DE CAPACIDADES

Siempre es conveniente animar y facilitar a las personas mayores que, si lo desean, puedan iniciar nuevos aprendizajes y realizar actividades de su gusto para su desarrollo personal y autoestima. Esto les permite mantener sus capacidades cognitivas y físicas y refuerza su bienestar.

La nieta de Juan y María está estudiando en Londres y ha animado a sus abuelos a participar en un curso de nuevas tecnologías y redes sociales. Con unas pocas clases, Juan y María serán capaces de compartir mensajes y fotos por whatsapp con su nieta y estar en contacto siempre que quieran.


6. FACILITAR EL USO Y CONTROL DE SUS PERTENENCIAS

Debemos ser respetuosos con las pertenencias de las personas mayores y favorecer que puedan ser disfrutadas por él o ella, en las formas en las que lo desean, especialmente cuando necesitan de ayuda para ello.

Tomás que ayuda a sus padres en la gestión de su dinero, nunca acomete un gasto sin comunicárselo o contar con su aprobación.

Cuando ha sido necesario realizar desembolsos de cantidades importantes, ha explicado a sus padres la finalidad del gasto y les ha pedido aprobación al mismo tiempo que ha mantenido informados a sus hermanos sobre todo ello.

7. ESCUCHARLOS Y TENERLOS SIEMPRE EN CUENTA

Es importante no sólo escuchar a la persona mayor, sino también que se sienta que es escuchada y tenida en cuenta. Del mismo modo, es necesario dar valor a sus opiniones y preferencias y actuar de acuerdo con ellas. De esta forma garantizamos un trato respetuoso y justo.

La familia ha decidido pintar la casa. Pero para que todos y todas se sientan bien en ella, esta noche votaremos qué color será el elegido y todos los miembros tendrán voz y voto.

8. FAVORECER QUE TOMEN DECISIONES

El derecho a decidir sobre uno mismo y sobre las cosas que a uno le atañen no varía ni disminuye con la edad. Si las capacidades de la persona merman, debemos apoyar o facilitar la expresión y la toma de decisiones y la ejecución de las mismas.

Juan no desea cambiar de domicilio incluso ahora que necesita muchos apoyos. Su familiar ha gestionado que siempre esté acompañado en casa y ha realizado varias modificaciones en el hogar para que pueda permanecer en ella el mayor tiempo posible.

9. EVITAR EL USO DE SUJECIONES O FIJACIONES

Sujetar a una persona en contra de su voluntad atenta contra sus derechos más fundamentales. Sea una sujeción física o química, existen soluciones alternativas a la sujeción, respetuosas con la dignidad de la persona.

Rafael busca apoyo en las asociaciones de afectados o en las entidades que trabajan en la eliminación de sujeciones para que le aporten información y pautas en el uso de las múltiples alternativas que se conocen a las sujeciones y que pueda usar ante los episodios de agresividad de su madre.

10. RESPETAR SU INTIMIDAD

El respeto a la intimidad es un principio básico del buen trato a todas las personas. Cuando se trata de intimidad, dediquemos el tiempo y la dedicación que sean necesarias, tanto a escuchar las necesidades de la persona como a atenderlas.

Cuando Olivia tiene que cambiar el pañal de su madre, la acompaña al baño. Es más incómodo que en la habitación, pero sabe que a su madre no le gustaría que su nieta la viera desnuda.

Este decálogo del buen trato a las personas mayores, tal vez, pueda ayudarnos con sus pequeños consejos. Ponerlos en práctica seguro que nos ayudará a construir una sociedad mejor y un lugar para vivir con más solidaridad, respeto y comprensión hacia las personas mayores. Hagamos que sientan la importancia que tienen para la sociedad, transformemos su experiencia en un verdadero valor para quienes les rodean y devolvámosles todo lo que se merecen.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

El verdadero rostro de Dios (II)


*Ver entrada “El verdadero rostro de Dios (I)”.

La “chispa” divina

Fuente: “Hermón. Caballo de Troya 6” de Juan José Benítez.

El siguiente diálogo tiene lugar el 21 de agosto del año 25 entre Jesús de Nazaret y los dos pilotos de la USAF (Fuerza Aérea Norteamericana), Jasón y Eliseo, que llevaron a cabo la operación “Caballo de Troya”. Los dos militares fueron al encuentro de Jesús, que estaba solo en el Monte Hermón, y permanecieron con Él cuatro semanas. Todos los días, Jesús se marchaba al amanecer para orar con el Padre y solía volver sobre las tres o las cuatro de la tarde y, tras la cena, tenían largas conversaciones al amor de un buen fuego.

«—No he venido a imponer. Solo a revelar. A recordar cuál es el verdadero rostro de Dios y cuál es la auténtica condición humana. Mi mensaje es claro y fácil de entender. Ab-bā es un Padre entrañable, amoroso, que no precisa de leyes escritas, ni tampoco de prohibiciones. El que lo descubre sabe qué hacer… Sabe que todo consiste en amar y servir, empezando por el prójimo. ¿Sabéis por qué? ¿sabéis por qué se debe auxiliar y querer a vuestros semejantes?

—¿Por ética? —replicó Eliseo.

—No.

—¿Por solidaridad? —me aventuré.

—No.

—¿Por lógica? —apuntó el ingeniero sin demasiada seguridad.

—¡Caliente, caliente!

Nos rendimos. A decir verdad, nunca me había planteado la, aparentemente, tonta cuestión.

—Por sentido común —manifestó el Galileo con naturalidad. ¿Recordáis la “chispa” divina? Pensad… Si Ab-bā es el Padre de todos los humanos, si Él reside en cada hombre, si él os imagina y aparecéis, ¿qué sois en realidad?

—Hermanos… en la fe —replicó el ingeniero.

—No. No sois hermanos en la fe. ¡Sois hermanos… físicamente! ¡Sois iguales! Si Ab-bā es vuestro Padre, el mundo es una familia. Por eso debéis amaros y ayudaros. Por sentido común. Todos tenéis el mismo destino: llegar a Él.

—Lo dicho, Señor —intervine con desaliento—, eso no va a gustar. Ricos y pobres… ¿iguales? ¿Esclavos y dueños? ¿Necios y sabios? ¿Judíos y gentiles?

Mi hermano se unió a quien esto escribe, añadiendo:

—¿Y qué dices, Señor, de ese nuevo rostro del Padre? ¿Un dios amoroso? A las castas sacerdotales no les gustará…

—El Hijo del Hombre no viene a imponer. Solo a inspirar. Mi trabajo no consiste en demoler, sino en insinuar. Yo soy la verdad y todo aquel que escuche mi palabra será tocado y removido. Dejad que la “chispa” interior haga el resto…

—Pero Yavé no es Ab-bā. Yavé castiga, persigue…

—Dejad que se cumplan los planes del Padre. Tienes razón. Yavé no es Ab-bā, pero ha cumplido con lo dispuesto: el hombre respeta la Ley. Yavé está bien donde está. Y ahí quedará para los que no comprendan la nueva revelación. Porque de eso se trata: de entregar al hombre un concepto más exacto de Dios… Sí, un Dios nuevo y viejo al mismo tiempo. Un Dios Padre. Un Dios que no precisa de nombre. Un Dios sin leyes escritas. Un Dios que no castiga, que no lleva la cuenta de tus obras. Un Dios que no necesita perdonar…, porque no hay nada que perdonar. Un Dios al que puedes y debes hablar de tú a tú. Un Dios que te ha creado inmortal. Que te llevará de la mano cuando mueras. Que te invita a conocerlo, a poseerlo y, sobre todo, a amarlo.

Desde esos instantes supe el porqué del trágico final de aquel extraordinario Hombre. Su filosofía, su mensaje, eran revolucionarios. Peligrosamente revolucionarios.

Eliseo, una vez más, rebajó la tensión. Se aferró a una de las últimas frases de Jesús:

—¿Dejad que la “chispa” interior haga el resto?

—¿Creías que esa presencia divina era un adorno?

—¿Y qué hace?

—Te lo dije: “tira” de ti… Esa misteriosa criatura se ocupa, entre otras cosas, de preparar tu alma para la vida futura, para la verdadera vida. En cierto modo, te entrena…

—Pues yo no me entero.

—Dios es muy silencioso. Tampoco le gustan los gritos. Se limita a pulir y rectificar tus pensamientos. Pero lo hace en la sombra de tu mente. Escondido. Casi prisionero.

—¿Y cómo puedo ayudarle?

—Ahora lo haces. Basta con tu buena voluntad. Basta con el deseo que querer, de prosperar en conocimientos, de aceptar que Ab-bā es tu Padre. Él, poco a poco, estrechará esa comunicación.

—Pero, Señor, ¿por qué Dios no habla un poco más alto?

—No quiere y no debe. Además, tú mandas… Eso es lo establecido. Te pondré un ejemplo: tu mente es un navío, Ab-bā, la “chispa” interior, el piloto y tu voluntad, el capitán. Tú mandas… ¡Lástima que no os dejéis guiar por Él! Con frecuencia, su rumbo es alterado por vuestra torpe naturaleza humana y, sobre todo, por los miedos, ideas preconcebidas y el qué dirán…

—¡Los miedos! ¿Por qué el hombre siente tanto miedo?

—Muy simple. Porque no sabe, no es consciente de cuanto os estoy revelando. El día que despierte, y no os quepa duda de que lo hará, y comprenda que es hijo de un Dios, que es inmortal y que está condenado a ser feliz, ese día, el mundo será diferente. El ser humano solo tendrá un temor: a no parecerse a Él, pero ese miedo también desaparecerá. La “chispa” lo sofocará.

—Veamos —intervine sin demasiada seguridad—, si no he comprendido mal, el buen gobierno de esa “chispa” interior no depende de lo que uno crea o deje de creer, sino de la voluntad, del deseo de hallar al Padre. ¿Me equivoco?

—No, Jasón. Has hablado acertadamente. El éxito de mi Padre está íntimamente asociado a tu poder de decisión. Si tú confías, Él gana. Poco importa lo que creas. Si lo buscas, si lo persigues, la “chispa” controla el rumbo. Y tú, poco a poco, te vas haciendo uno con ella.

Guardó silencio. Creo que entendió. Sus palabras eran hermosas, esperanzadoras, pero, a veces, de difícil comprensión.

—Os diré un secreto…

Agitó de nuevo las llamas y, en tono reposado, con una elocuencia estremecedora, afirmó:

—Observar la madera. Se hace uno con el fuego y ambos, sin remedio, ascienden. Al fin son verdaderamente libres… ¡Mirad!

Y señaló la temblorosa espiral de humo, escapando hacia la noche.

—Ahora, fuego y madera son uno… Pues bien, este es el secreto. El hombre, la madera, que consigue identificarse, hacerse uno con Ab-bā, el fuego… ¡no morirá! Su envoltura mortal será consumida por la “chispa”, por el Amor, y no necesitará ser resucitado…

Quise intervenir, pero Eliseo me atropelló con una cuestión que, en efecto, había quedado rezagada.

—¿Por qué al mencionar la “chispa”, las has llamado “misteriosa criatura”?

—Porque lo es…

Es Maestro suspiró. Evidentemente, como a nosotros, las palabras también lo limitaban.

—Recordad la mariposa… Por mucho empeño que pongáis no os entenderá. Si le dices quién eres, ni siquiera te escuchará. Tu pregunta, querido Eliseo, me coloca en la misma situación. Aunque te revelara la verdadera naturaleza de esa “chispa”… no comprenderías. Admite, pues, mi palabra. La presencia divina que te habita es una luz, un destello del Padre… con su propia personalidad. Es, por tanto, una criatura, aunque desgajada del Creador. Y no preguntes más… También Ab-bā tiene sus secretos…

—¿Y cuándo se instala en el ser humano?

—Eso depende de Él… Pero, generalmente, cuando el niño es capaz de tomar su primera decisión moral.

—¿Y le acompaña hasta la muerte?

—Y más allá de la muerte. Recuerda: sois inmortales. El Padre, cuando da, no lo hace a medias…

Eliseo quedó pensativo. Jesús le observó y, sorprendido, exclamó:

—Dilo… Esa es una buena pregunta…

—Pero, ¿cómo lo haces? ¿Cómo sabes lo que estoy pensando?

El Maestro señaló el blanco y dormido rostro del Hermón.

—Ha llegado mi hora. Tú lo sabes. Aquí y ahora he recuperado lo que es mío…

—¿Qué sucede con la “chispa” cuando alguien mata a su hermano o se suicida?

—Lo más triste y lamentable, no es únicamente que atentes contra la vida, patrimonio exclusivo de la divinidad, sino que, súbitamente, suspendes la labor de la “chispa”. Literalmente: la dejas huérfana…. Con una acción así se demora, no se suspende, la escalada hacia el Padre. Dejadme que insista: sois inmortales. Nadie puede privaros de esa herencia. Ab-bā os la ha entregado por adelantado.

—Está bien, Señor. Te hemos entendido. Todo consiste en descubrir, en buscar a Dios. Pero, ¿qué más? ¿cómo lo materializo?

—Abandónate en sus manos.

—¿Nada más?

—Nada más. Eso es todo. Él se ha sometido a tu voluntad. Él está en tu interior, humilde, silencioso y pendiente de tus deseos de prosperar mental y espiritualmente. Haz tú lo mismo. Entrégate a Él. No seas tonto y aprovecha: abandónate en sus manos. Deja que se haga su voluntad».


miércoles, 29 de octubre de 2025

Cuerpos sin alma

“Te mueres en vida no cuando tu corazón deja de latir, sino cuando tus días se convierten en una tediosa y monótona rutina de acciones sin alma”.
Antonio Gala



Fuente: “Ser feliz es fácil” de Borja Vilaseca.

«Una de las expresiones más utilizadas para describir a la sociedad actual —enajenada y alienada— es la de “muertos vivientes” o “zombis”. No es para menos. Esta palabra procede el criollo haitiano y significa “cuerpos sin alma”, es decir, individuos deshumanizados, que están muertos en vida y que caminan por inercia; que se mueven como autómatas, sin consciencia y desconectados de su verdadera esencia; que no utilizan el cerebro —no piensan ni reflexionan—, sino que se mueven por impulsos y reacciones; que carecen de empatía, compasión y amor; que no se puede razonar con ellos; que van siempre en manada y siguen al rebaño; que son voraces e insaciables; que no contribuyen, no suman ni aportan ningún valor; que no buscan curación y que no paran hasta que literalmente revientan.

Otro de los rasgos predominantes de los zombis es su aversión hacia los vivos, pero, a diferencia de lo que sucede en la ficción, en el mundo real no tratan de devorar sus cerebros, sino que los atacan con juicios y críticas despiadados. No soportan la vitalidad ni la felicidad ajenas. Es como si vivir plenamente fuera un pecado imperdonable en un mundo en el que la mayoría no sabe cómo hacerlo.

“Estos cuerpos sin alma”, movidos por su amargura, envidian en secreto a quienes les van bien las cosas y disfrutan de la vida. De ahí que suelan mirar con desprecio y recelo a las personas genuinamente felices, lanzándoles frases envenenadas llenas de ironía y sarcasmo como: “¡Qué bien vives, ¿no?!”. Estas palabras son dardos disfrazados de humor y su objetivo es despojar de alegría a quien aún la conserva. Intentan apagar en los otros la chispa de luz que no logran encender en su interior y poder así justificar su propia oscuridad.

Ten cuidado: en presencia de un muerto viviente, que no se note tu felicidad. Cada vez que te cruces con uno de ellos, disimula. Recuerda que solo van a por los vivos y si te preguntan cómo estás, pon cara de cansado y simplemente di: “Tirando ¿y tú?”».


miércoles, 22 de octubre de 2025

La puerta estrecha

Puerta del muro oeste del refectorio del Monasterio de Santa María de Alcobaça en Portugal.

Fuente: “Pensamientos cotidianos” de Omraam Mikhaël Aïvanhov.

«“Entrad por la puerta estrecha”, decía Jesús. Comprenderéis mejor estas palabras si os presento otra imagen: la de la serpiente que cambia la piel. La serpiente siente que una nueva piel se ha formado debajo de la antigua, y busca entonces entre las rocas una fisura o un agujero pequeño, y se mete en él. Es difícil, debe hacer esfuerzos para pasar por esta “puerta estrecha”. Pero cuando finalmente sale otra vez, ya se ha desprendido de su antigua piel.

De la misma manera, cada uno de nosotros debe pasar un día por “la puerta estrecha” para perder su vieja piel, es decir sus viejas concepciones, sus viejos hábitos, sus viejos razonamientos. Debéis saber, pues, que a vosotros también os llegará este momento. Este paso por la puerta estrecha es, claro está, una prueba dolorosa. Pero no os preocupéis, no tengáis miedo, más bien alegraos de perder vuestra vieja piel para convertiros en un ser nuevo con una comprensión más amplia, con un corazón más generoso y con un comportamiento que solo va a aportar bendiciones a los demás».


lunes, 20 de octubre de 2025

Tu legado

Como la luz de las estrellas, aún perdura tu legado. El día que cerraste tus ojos y tu corazón dejó de latir, comprendí que ningún ser humano podría amarme tanto como tú lo hiciste. Sé que esta música, más que mis palabras, te llegará allá donde estés.

“Saturno”, la música de esta entrada, se lanzó en 2014 y pertenece al proyecto “Atlas: I” de “Sleeping At Last” (Durmiendo al fin), nombre artístico con el que se conoce al cantautor, productor y compositor Ryan O'Neal. He seleccionado el fragmento donde comienza la letra, pero os recomiendo que la escuchéis completa.


 “Saturn” (“Saturno”). (Fragmento). Sleeping at last.

Antes de irte, me enseñaste el eterno valor de las estrellas cuya luz continúa después de morir.

Con tu último aliento me explicaste lo infinito: ¡qué raro y hermoso es tan solo existir!

Daría lo que fuera por oírte decir, una vez más, que el universo fue creado solo para ser visto por mis ojos.

Con mi último aliento explicaré lo infinito: lo rara y hermosa que es nuestra existencia.


miércoles, 15 de octubre de 2025

Mejor, en persona

“La mejor manera de interactuar con las personas es en persona”.
Robin Sharma



Fuente: “La riqueza que el dinero no puede comprar” de Robin Sharma.

En la actualidad, tenemos la posibilidad de estar unidos virtualmente y, sin embargo, precisamente ahora, son muchas las personas que se sienten más solas que nunca. Así, podemos tener varios cientos de ciberamigos, pero raramente quedamos con algunos para, por ejemplo, tomar café.

Las relaciones se construyen relacionándose cara a cara. Muchas expresiones populares así lo reflejan. En Italia se dice: “No somos amigos hasta que hayamos comido juntos” y en España y Latinoamérica dos personas que “comen del mismo plato” o “comen en el mismo plato” tienen una amistad muy cercana.

La magia suele producirse cuando nos reunimos, nos estrechamos la mano, nos miramos a los ojos, sentimos la energía y percibimos la química de los que están a nuestro lado.

El psicólogo y filósofo Dr. Arthur Aron, profesor de la Universidad de Stony Brook (Nueva York), que lleva cuarenta años estudiando el amor, la amistad, la intimidad y todos aquellos elementos que refuerzan e inducen a la cercanía interpersonal, realizó un estudio en el que diferentes personas debían sostener la mirada en los ojos durante cuatro minutos. Pablo Motos, director y presentador de “El Hormiguero”, hizo el mismo experimento social para su programa, enfrentando, cara a cara, a un grupo de parejas, amigas o familiares, para demostrar el poder de mirarse a los ojos. El documental que recoge el experimento se mostró en el programa del día 21 de mayo de este año. Todas las personas que han participado se han visto sorprendidas por la increíble cantidad de sentimientos que pueden transmitirse mirándose a los ojos.

En una época de incesantes interacciones en internet, debemos, encarecidamente, aprovechar al máximo todas las oportunidades de relacionarnos con los demás en persona.

Dejemos el teléfono, salgamos de internet, pongámonos el abrigo y salgamos a pasear. Vayamos a ver a las personas en persona.


miércoles, 8 de octubre de 2025

Soñar que se está despierto


Este cuento está incluido con el título “¿Hasta cuándo dormido?” en el libro “101 cuentos clásicos de la India”. Recopilación de Ramiro Calle.

Era un pueblo de la India cerca de una ruta principal de comerciantes y viajeros. Acertaba a pasar mucha gente por la localidad. Pero el pueblo se había hecho célebre por un suceso insólito: había un hombre que llevaba ininterrumpidamente dormido más de un cuarto de siglo. Nadie conocía la razón. ¡Qué extraño suceso! La gente que pasaba por el pueblo siempre se detenía a contemplar al durmiente.

—¿Pero a qué se debe este fenómeno? —se preguntaban los visitantes.

En las cercanías de la localidad vivía un eremita. Era un hombre huraño, que pasaba el día en profunda contemplación y no quería ser molestado, pero había adquirido fama de saber leer los pensamientos ajenos. El alcalde mismo fue a visitarlo y le rogó que fuera a ver al durmiente por si lograba saber la causa de tan largo y profundo sueño. El eremita era muy noble y, a pesar de su aparente adustez, se prestó a tratar de colaborar en el esclarecimiento del hecho. Fue al pueblo y se sentó junto al durmiente. Se concentró profundamente y empezó a conducir su mente hacia las regiones clarividentes de la consciencia. Introdujo su energía mental en el cerebro del durmiente y se conectó con él. Minutos después, el eremita volvía a su estado ordinario de consciencia. Todo el pueblo se había reunido para escucharlo. Con voz pausada, explicó:

—Amigos. He llegado, sí, hasta la concavidad central del cerebro de este hombre que lleva más de un cuarto de siglo durmiendo. También he penetrado en el tabernáculo de su corazón. He buscado la causa y, para vuestra satisfacción, debo deciros que la he hallado. Este hombre sueña de continuo que está despierto y, por tanto, no se propone despertar.

El Maestro dice: Como este hombre, tal vez estés espiritualmente dormido, pero crees que estás despierto.


miércoles, 1 de octubre de 2025

Miríadas de ángeles


Fuente: “Hermón. Caballo de Troya 6” de Juan José Benítez.

En un proyecto secreto, dos pilotos de la USAF (Fuerza Aérea Norteamericana) viajan en el tiempo al año 30 de nuestra era, a Judea, para seguir los pasos de Jesús de Nazaret y comprobar cómo fueron sus últimos días.

Fascinados por la figura y el pensamiento de Jesús de Nazaret, deciden acompañar al Maestro durante su vida pública. Para ello deben actuar al margen de lo establecido oficialmente en la operación denominada “Caballo de Troya”. Jasón y Eliseo, así son conocidos los dos pilotos, retroceden al mes de agosto del año 25 de nuestra era. Buscan a Jesús y lo encuentran en el monte Hermón, permaneciendo con Él durante cuatro semanas.

Todos los días, Jesús se marchaba al amanecer hacia los ventisqueros y solía volver al “campamento” sobre las tres o las cuatro de la tarde. Solo en tres ocasiones Jesús los invitó a que subieran con Él y lo acompañaran. La segunda ocasión fue el día 7 de septiembre del año 25. Llegaron al ventisquero hacia las nueve de la mañana. Jesús se alejó un poco, entregándose a la comunicación con Ab-bā. A mediodía compartieron un frugal almuerzo: miel, queso y fruta.

Sobre las tres de la tarde, Jesús se encontraba orando, en pie, sobre una laja de piedra, cuando al lugar se acercaron una osa con su osezno. Los pilotos, muy preocupados ante la posibilidad de que alcanzaran a Jesús, ante la imprevisible reacción que pudiera tener la osa, decidieron no actuar. El Galileo siguió ajeno a todo. Al final, la osa olió las provisiones de los pilotos, dio buena cuenta de la comida y se alejó con su cría. Hacia las cuatro de la tarde, Jesús abandonó su aislamiento: no se había percatado de nada. Tal era su poder de concentración, su “hilo directo” con Ab-bā.

A raíz del suceso, Jasón se planteó una inquietante cuestión: ¿Jesús se hallaba sujeto, como el resto de los mortales, a los riesgos de la existencia? Jasón conocía su final y sabía que era un Hombre sometido al dolor y a la muerte, pero ¿qué sucedía con las etapas anteriores? “Algo” invisible parecía preservarlo y esa misma noche, tras la cena, se lo expuso abiertamente…

Con el fin de no hacer muy extensa la entrada, he suprimido algunas frases que no influyen en el contenido del texto original.

«Esa misma noche, tras la cena, no pude resistir la tentación y lo expuse abiertamente.

—No temas, Jasón —replicó el Galileo, ratificando mis sospechas—, nada sucede ni sucederá, sin el consentimiento de mi Padre.

Y añadió con aquella seguridad de hierro:

—¡Estoy en las mejores manos! […] La vida es para VIVIRLA. Con mayúsculas… Y yo he venido también para experimentar la existencia humana. Todo ha sido minuciosa y escrupulosamente medido.

Estaba claro.

Eliseo intervino, interpretando las afirmaciones del Maestro “a su manera”, como siempre…

—¿Quieres decir que un ángel te protegió?

—Es más complejo, pero vale…

—Entonces reconoces que los ángeles existen…

Jesús le contempló asombrado.

—¿Cuántas veces tendré que repetirlo? El reino de Ab-bā es un hervidero de vida.

—O sea…, ¡existen!

—Y en tal cantidad —replicó el Maestro— que no hay medida en la Tierra para sumarlos.

—¿Y cómo son?

—¿Por qué no esperas a comprobarlo por ti mismo?

—¡Ah!, entonces lo veré cuando pase al “otro lado”…

—¿Al “otro lado”?

—Ya me entiendes, Señor… Cuando muera.

—El “otro lado”…. Me gusta la definición… Claro, eso es lo establecido.

—¿Tienen alas?

—¿Alas como los pájaros? Si quieres imaginarlos con alas… muy bien. Cuando pases al “otro lado”, como tú dices, te llevarás una sorpresa. Los ángeles con criaturas de luz. Pertenecen a esas “otras realidades” de las que ya te hablé. No disponen de cuerpos físicos. Han sido creados en perfección y no saben de sexos. Son una “realidad” muy parecida a la que os aguarda en el “otro lado”.

—Y si no hay sexo, ¿cómo se divierten?

—¡No seas bruto! —le reproché

—No importa —terció Jesús—. Me gusta su naturalidad… Hijo mío, ahora no estás capacitado para entenderlo, pero hay otros placeres inmensamente más intensos y gratificantes que el sexo. Te garantizo que, en el “otro lado”, no te aburrirás.

Intenté reconstruir la conversación y pregunté:

—Y esos seres de luz, ¿cuidan de los humanos?

—Algunos sí. No todos.

—¡El famoso ángel guardián!

—Los famosos ángeles, Jasón, en plural…

La matización, lógicamente, nos dejó confusos. Y Eliseo lo abordó:

—¿En plural? ¿Cuántos tenemos?

—Esas deliciosas criaturas son creadas siempre por parejas. Son dos en uno. Cada mortal que lo merece, por tanto, recibe un custodio doble.

—¿Y por qué dos?

—Cosas de Ab-bā. Ya sabes que es muy imaginativo…

—¿Cada mortal que lo merece? ¿Qué has querido decir?

—Cuando el ser humano toma la suprema decisión de hacer la voluntad de Ab-bā, una pareja de serafines es destinada de inmediato a la custodia del pequeño Dios. Y lo acompañará hasta la presencia del Padre… y más allá.

—Un momento —clamó el ingeniero desconcertado—. ¿Y qué pasa con los que nunca han querido o, incluso, no han podido hacer suya esa gran decisión?

—Mi Padre, también te lo dije, tiene otros métodos y caminos. El Amor no distingue.

—Veamos —intervine—, ¿quiere eso decir que una mente subnormal, por ejemplo, se halla indefensa?

El Maestro, leyendo en mi corazón, se apresuró a negar con la cabeza. Adoptó un tono más grave y aclaró:

—No, hijo mío. Esas criaturas son especialmente cuidadas por los ángeles al servicio de Ab-bā.

Y subrayó con énfasis.

—¡Especialmente!

—En otras palabras —aventuré—: nadie queda sin protección.

—Querido Jasón, el día que descubras hasta dónde llega el Amor del Padre, esa reflexión te llenará de sonrojo.

—Pero, Señor, no entiendo. Si toda criatura humana es guardada y vigilada, ¿qué significado tiene esa pareja de ángeles que aparece cuando se toma la decisión de hacer la voluntad de Ab-bā?

—Muy sencillo. Te dije que el Amor es dinámico. Si tú prosperas, el Amor prospera…

—Entiendo —resumió Eliseo—. Esa pareja “extra” es un lujo…

—Dios es un lujo. Un continuo e inagotable lujo…

—Y tú, Señor, como ser humano, ¿cuántos ángeles tienes a tu lado?

El galileo, divertido, miró a su alrededor y, señalándonos, dijo:

—Solo veo dos…

No insistimos. Esta clase de “respuestas” marcaba casi siempre un punto final en el asunto que manejábamos. Algunos de los temas que salían a la luz no eran satisfechos por el Maestro como hubiéramos deseado. Recuerdo que una vez, en plena vida de predicación, me atreví a interrogarlo sobre el particular y Él, afectuoso, colocando las manos sobre mis hombros, sentenció.

—Mi querido ángel, la revelación es como la lluvia. En exceso solo trae problemas. Dejadme hacer…».


miércoles, 24 de septiembre de 2025

Cómo relacionarse con un familiar narcisista

¿Qué podemos hacer si identificamos con claridad a una personalidad narcisista con quien nos debemos relacionar por pertenecer al mismo núcleo familiar de origen o político? Se trata, sin duda, de una situación compleja, dolorosa y dañina.

Álex Rovira Celma, en un vídeo creado en su cuenta de Tik Tok, hace algunas reflexiones que pueden ayudarnos a gestionar la relación con un familiar narcisista.

- En primer lugar, mantén expectativas realistas. No esperes empatía, comprensión ni cambios por parte de esta personalidad narcisista.

- No entres en discusiones ni intentes convencer a esta persona de que está equivocada. Es inútil y te frustrará.

- Establece límites claros sobre qué comportamientos son aceptables para ti y aléjate cuando los traspase.

- No compartas información personal que pueda usar en tu contra después, porque lo hará. Sé correcto/a, pero reservado/a.

- No dependas de su aprobación ni de su validación. Refuerza tu autoestima, independientemente de su opinión.

- Rodéate también de familiares y amigos que te apoyen. No los aísles nunca por complacer o seguirle el juego a la persona narcisista.

- Concentra las conversaciones en temas neutros. Evita política, religión u opiniones enfrentadas.

- Respeta sus puntos de vista, aunque no los compartas. No hace falta entrar en discusión. Cambia de tema.

- Céntrate en lo único que puedes controlar: tu actitud.

- Si la relación te perjudica demasiado, valora limitar el contacto a lo estrictamente necesario.

Con empatía y temple puedes manejar una relación difícil con un familiar cercano narcisista al que te vas a encontrar, sí o sí, en las reuniones familiares.


miércoles, 17 de septiembre de 2025

Corregir los errores


Fuente: “Cómo afrontas los errores”. Boletín Informativo del Dr. Mario Alonso Puig.

«¿Qué hacemos cuando alguien comete un error? Es fácil reaccionar desde el enfado, pero los errores no necesitan castigo, necesitan corrección.

Cuando castigamos a alguien por equivocarse, a menudo añadimos una carga innecesaria de culpa y vergüenza. Es como pisar una flor que ya estaba marchita: no la ayudas a crecer, solamente aceleras su deterioro. En cambio, cuando ayudamos a esa persona a reconocer el error y a repararlo, no solo favorecemos el aprendizaje, también fortalecemos la relación.

Esto también se aplica a nosotros mismos. ¿Cómo nos hablamos cuando cometemos un error? ¿Nos castigamos… o nos hablamos como lo haríamos con alguien a quien queremos de verdad?

Los errores son parte del aprendizaje, no una razón para el castigo.

La próxima vez que alguien (o tú mismo) se equivoque, prueba a reemplazar el juicio por comprensión. Ofrece una oportunidad para corregir y reparar desde el respeto, no desde el reproche. Verás cómo esa actitud ayuda a aprender y a generar más confianza.

Todos cometemos errores, pero la forma en que los afrontamos puede marcar la diferencia. La corrección construye; el castigo, divide.

Decía el gran psicólogo norteamericano William James: “Eres tú, con tu forma de hablarte cuando te caes, el que determina si te has caído en un bache o en una tumba”».


miércoles, 10 de septiembre de 2025

Cuánta tierra necesita un hombre

El clásico escritor ruso León Tolstói (1828-1910), autor de las novelas “Guerra y Paz” (1869) y “Ana Karenina” (1877), es uno de los más eminentes autores de narrativa realista de todos los tiempos. Profundo pensador social y moral, escribió en 1886 el relato “Cuánta tierra necesita un hombre”. Se trata de una parábola sobre la ambición del ser humano. Pajom es un campesino al que ninguna extensión de tierra satisface: cuanta más tiene, más necesita. Al conocer que los habitantes de una lejana región, los bashkirios, le ofrecen tanta tierra como pueda recorrer en un día, no lo dudará e intentará abarcar la mayor cantidad posible…

En esta entrada se incluye una adaptación de la versión que de este cuento editó “Confiar Cooperativa Financiera” (Medellín, 2019).

Érase una vez un campesino llamado Pajom, que trabajaba dura y honestamente para su familia, pero, como no tenía tierras propias, siempre permanecía en la pobreza.

—Ocupados como estamos desde la niñez trabajando la tierra —pensaba a menudo—, los campesinos morimos como vivimos, sin nada propio. Las cosas serían diferentes si tuviéramos nuestra propia tierra.

Cerca de la aldea de Pajom vivía una mujer, una pequeña terrateniente, que poseía una finca de ciento cincuenta hectáreas. Un invierno se difundió la noticia de que iba a vender sus tierras. Pajom oyó que un vecino suyo iba a comprarle veinticinco hectáreas y que la mujer había aceptado cobrar la mitad en efectivo y esperar un año para cobrar la otra mitad.

—Comprarán toda la tierra y yo me quedaré sin nada —calculó Pajom.

Así que decidió hablar con su esposa.

—Otras personas están comprando y nosotros también deberíamos comprar. La vida se vuelve imposible sin poseer tierras propias.

Se pusieron a pensar y calcularon cuánto podrían comprar. Tenían ahorrados cien rublos. Vendieron un potrillo y la mitad de sus colmenas; pusieron a trabajar a uno de sus hijos como peón y pidieron anticipos sobre su paga; pidieron prestado el resto a un cuñado y, así, juntaron la mitad del dinero de la compra. Después de eso, Pajom escogió una parcela de quince hectáreas que tenía algo de bosque, fue a ver a la mujer e hizo la compra.

Ahora Pajom tenía su propia tierra. Compró semillas a crédito, las sembró y obtuvo una buena cosecha. Al cabo de un año había logrado saldar las deudas con la que había sido propietaria de las tierras y con su cuñado. Se convirtió, así, en terrateniente, talaba sus propios árboles y alimentaba su ganado con sus propios pastos. Cuando salía a arar los campos o a mirar sus mieses o sus prados, el corazón se le llenaba de alegría. La hierba y las flores que crecían allí le parecían diferentes a las de otras tierras.

Un día, estando Pajom sentado en la puerta de su casa, se detuvo un viajero. Pajom le preguntó de dónde venía y el forastero respondió que venía más allá del Volga, donde había estado trabajando. Una palabra llevó a otra y el hombre comentó que por allí había muchas tierras en venta y que muchos estaban viajando para comprarlas. Las tierras eran tan fértiles, aseguró, que el centeno era alto como un caballo y tan tupido, que cinco cortes de guadaña formaban una gavilla.

El corazón de Pajom se colmó de anhelo.

—¿Por qué he de sufrir en este agujero —discurrió— si se vive tan bien en otras partes? Venderé mi tierra y con ese dinero comenzaré allí de nuevo y tendré todo lo que siempre he querido.

Pajom vendió su tierra, su casa y su ganado y obtuvo buenas ganancias. Compró muchas tierras de cultivo y pasto y pudo tener las cabezas de ganado que deseaba. Se mudó con su familia a su nueva propiedad. Lo que había dicho el campesino era cierto y Pajom estaba en mucha mejor posición que antes.

Al principio, Pajom se sentía complacido, pero, cuando se habituó, tampoco allí estaba satisfecho. Quería sembrar más trigo y arrendó más tierras por tres años. Fueron años de buenas cosechas y Pajom pudo ahorrar dinero. Podría haber seguido viviendo cómodamente, pero se cansó de arrendar tierras ajenas y de sufrir privaciones para ahorrar el dinero.

—Si todas estas tierras fueran mías —pensó— sería independiente y no sufriría incomodidades.

Un día, pasó por sus tierras un corredor de bienes inmuebles y le comentó que acababa de regresar de la lejana tierra de los bashkirios, donde había comprado seiscientas hectáreas por solo mil rublos.

—Simplemente debes hacerte amigo de los jefes —le dijo—. Yo les regalé vestidos, alfombras, una caja de té y vino y la compra de la tierra fue una ganga.

—Vaya —consideró Pajom—, allí puedo tener diez veces más tierras de las que poseo. Debo probar suerte.

Pajom encomendó a su familia el cuidado de la finca y emprendió el viaje llevando consigo a su criado. Pararon en una ciudad y compraron una caja de té, vino y otros obsequios, tal y como el vendedor les había aconsejado. Continuaron hasta recorrer más de quinientos kilómetros y al séptimo día llegaron al lugar donde los bashkirios habían instalado sus tiendas.

En cuanto vieron a Pajom, se reunieron en torno al visitante. Le dieron té y kurniss, sacrificaron una oveja y le dieron de comer. Pajom sacó los presentes de su carromato, los distribuyó y les dijo que venía en busca de tierras. Los bashkirs parecieron muy satisfechos y le dijeron que debía hablar con el jefe. Lo mandaron buscar y le explicaron a qué había ido el forastero.

El jefe escuchó un rato, pidió silencio con un gesto y le dijo:

—De acuerdo. Escoge la tierra que te plazca. Tenemos tierras en abundancia.

—¿Y cuál será el precio?

—Nuestro precio es siempre el mismo: mil rublos por día.

Pajom no comprendió.

—¿Un día? ¿Qué medida es ésa? ¿Cuántas hectáreas son?

—No sabemos calcularlo —dijo el jefe—. La vendemos por día. Todo lo que puedas recorrer a pie en un día es tuyo por mil rublos.

Pajom quedó sorprendido.

—Pero en un día se puede recorrer una vasta extensión de tierra —dijo.

El jefe se echó a reír.

—¡Será toda tuya!, pero con una condición: si no regresas el mismo día al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero.

—¿Pero cómo debo señalar el camino que he seguido?

—Iremos a cualquier lugar que gustes y nos quedaremos allí. Desde ese sitio emprenderás tu viaje llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras será tuya.

Pajom estaba alborozado. Decidió comenzar por la mañana. Charlaron, bebieron más kurniss, comieron más oveja y bebieron más té y, así, llegó la noche. Le dieron a Pajom una cama y se dispersaron prometiendo reunirse a la mañana siguiente y viajar al punto convenido antes del amanecer.

Pajom se acostó, pero no pudo dormir. No dejaba de pensar en su tierra.

—¡Qué gran extensión marcaré! —imaginó—. Puedo andar fácilmente cincuenta kilómetros por día. Los días ahora son largos y un recorrido de cincuenta kilómetros representará gran cantidad de tierra. Venderé las tierras más áridas, o las dejaré a los campesinos. Yo escogeré las mejores y las trabajaré. Compraré dos yuntas de bueyes y contrataré dos peones más. Unas noventa hectáreas destinaré a la siembra y en el resto criaré ganado.

Por la puerta abierta vio que estaba rompiendo el alba.

—Es hora de despertarlos —se dijo—. Debemos ponernos en marcha. Se levantó, despertó al criado, que dormía en el carromato, le ordenó uncir los caballos y fue a despertar a los bashkirios.

—Es hora de ir a la estepa para medir las tierras —indicó.

Los bashkirios se levantaron y se reunieron. También acudió el jefe. Se pusieron a beber más kurniss y ofrecieron a Pajom un poco de té, pero él no quería esperar.

—Si hemos de ir, vayamos de una vez. Ya es hora.

Los bashkirios se prepararon y todos se pusieron en marcha, algunos a caballo, otros en carros. Pajom iba en su carromato con el criado y llevaba una azada. Cuando llegaron a la estepa, apeándose de carros y caballos, subieron a una loma. El jefe se acercó a Pajom y extendió el brazo hacia la planicie.

—Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro. Puedes tomar lo que gustes.

A Pajom le relucieron los ojos, pues era toda tierra virgen, llana como la palma de la mano, negra como semilla de amapola y en las hondonadas crecían altos pastizales.

El jefe se quitó la gorra de piel de zorro, la apoyó en el suelo y dijo:

—Ésta será la marca. Empieza aquí y regresa aquí. Toda la tierra que rodees será tuya.

Pajom sacó el dinero y lo puso en la gorra. Luego se quitó el abrigo, quedándose con su chaquetón sin mangas. Se aflojó el cinturón y lo sujetó con fuerza bajo el vientre, se puso un costal de pan en el pecho del jubón y, atando una botella de agua al cinturón, se subió la caña de las botas, empuñó la azada y se dispuso a partir. Tardó un instante en decidir el rumbo. Todas las direcciones eran tentadoras.

—Iré hacia el sol naciente —dijo al fin—.

Se volvió hacia el este, se desperezó y aguardó a que el sol asomara sobre el horizonte.

—No debo perder tiempo —pensó—, pues es más fácil caminar mientras todavía hace fresco.

Los rayos del sol no acababan de chispear sobre el horizonte cuando Pajom, azada al hombro, se internó en la estepa.

Caminaba a paso moderado. Tras avanzar mil metros se detuvo, cavó un pozo y apiló terrones de hierba para hacerlo más visible. Luego continuó y, ahora que había vencido el entumecimiento, apuró el paso. Al cabo de un rato cavó otro pozo.

Miró hacia atrás. La loma se veía claramente a la luz del sol con la gente encima. Calculó que había caminado cinco kilómetros. Había subido la temperatura; se quitó el chaquetón, se lo echó al hombro y continuó la marcha.

—Todavía es demasiado pronto para virar —se dijo.

Se sentó, se quitó las botas, se las metió en el cinturón y reanudó la marcha. Ahora caminaba con soltura.

—Seguiré otros cinco kilómetros —calculó— y luego giraré a la izquierda. Este lugar promete tanto, que sería una pena perderlo. Cuanto más avanzo, mejor parece la tierra.

Siguió derecho por un tiempo y cuando miró alrededor, la loma era apenas visible y las personas parecían hormigas.

—He avanzado bastante en esta dirección —pensó—. Es hora de girar. Además, estoy sudando y muy sediento.

Se detuvo, cavó un pozo y apiló hierba. Bebió un sorbo de agua, giró a la izquierda y continuó la marcha.

Hacía mucho calor y Pajom comenzó a cansarse. Miró el sol y vio que era mediodía.

—Bien —se dijo—, debo descansar.

Se sentó, comió pan y bebió agua. Después de estar un rato sentado, siguió andando y, aunque tenía sueño, continuó y pensó: “Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo”.

Avanzó un largo trecho en esa dirección y ya iba a girar de nuevo a la izquierda, cuando vio un fecundo valle.

—Sería una pena excluir ese terreno —juzgó—. El lino crecería bien aquí.

Así que rodeó el valle y cavó un pozo del otro lado antes de girar. Miró hacia la loma. El aire estaba brumoso por el calor y apenas se veía a la gente de la loma.

—Los lados son demasiado largos —pensó—. Este debe ser más corto.

Y siguió a lo largo del tercer lado, apurando el paso. Miró el sol. Estaba a mitad de camino del horizonte. Aún no había recorrido tres kilómetros del tercer lado del cuadrado y estaba a quince kilómetros de su meta.

—Aunque mis tierras queden irregulares —advirtió—, ahora debo volver en línea recta. Podría alejarme demasiado y ya tengo gran cantidad de tierra.

Entonces cavó un pozo deprisa.

Con dificultad, echó a andar hacia la loma. Estaba agotado por el calor, tenía cortes y magulladuras en los pies descalzos, le flaqueaban las piernas, pero no podía descansar para llegar antes de ponerse el sol.

—¡Cielos! —se recriminó—. ¿Qué pasará si llego tarde?

Miró hacia la loma y hacia el sol. El sol se aproximaba al horizonte y todavía estaba lejos de la meta.

Con mucha dificultad, siguió caminando apurando el paso. Arrojó la chaqueta, las botas, la botella y la gorra y conservó sólo la azada que usaba como bastón. Finalmente, se echó a correr.

—¡Ay de mí! —clamaba para adentro—. He deseado mucho y lo eché todo a perder. Tengo que llegar antes de que se ponga el sol.

Continuó corriendo. La camisa y los pantalones, empapados en sudor, se le pegaban a la piel y tenía la boca reseca. Su pecho jadeaba como un fuelle, su corazón latía como un martillo, sus piernas cedían como si no le pertenecieran.

Aunque temía morir por el agotamiento, no podía detenerse y siguió corriendo. Al acercarse oyó que los bashkirios gritaban. Juntó sus últimas fuerzas y siguió corriendo.

El sol casi rozaba el horizonte, pero Pajom estaba muy cerca de su meta. Podía ver a la gente de la loma agitando los brazos para que se diera prisa. Veía la gorra de piel de zorro en el suelo, el dinero y al jefe, riendo a carcajadas, sentado en el suelo.

Cuando llegó a la loma miró al cielo. ¡El sol se había puesto! Pajom dio un alarido.

Pensó que todo su esfuerzo había sido en vano, pero oyó que los bashkirios aún gritaban y recordó que, aunque para él, desde abajo, parecía que el sol se había puesto, desde la loma aún podían verlo. Aspiró una buena bocanada de aire y corrió cuesta arriba. Llegó a la cima, cayó de bruces y tomó la gorra con las manos.

—¡Vaya, qué sujeto tan admirable! —exclamó el jefe—. ¡Ha ganado muchas tierras!

El criado de Pajom se acercó corriendo y trató de levantarlo, pero vio que le salía sangre de la boca. ¡Pajom estaba muerto!

Los bashkirios chasquearon la lengua para demostrar su piedad.

Su criado empuñó la azada, cavó una tumba para Pajom y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba.


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miércoles, 3 de septiembre de 2025

El verdadero rostro de Dios (I)


Fuente: “Hermón. Caballo de Troya 6” de Juan José Benítez.

En un proyecto secreto, dos pilotos de la USAF (Fuerza Aérea Norteamericana) viajan en el tiempo al año 30 de nuestra era, a la provincia romana de Judea, para seguir los pasos de Jesús de Nazaret y comprobar cómo fueron sus últimos días.

Fascinados por la figura y el pensamiento de Jesús de Nazaret, deciden acompañar al Maestro durante su vida pública. Para ello deben actuar al margen de lo establecido oficialmente en la operación denominada “Caballo de Troya”. Jasón y Eliseo, nombres por los que son conocidos los pilotos, retroceden al mes de agosto del año 25 de nuestra era. Buscan a Jesús y lo encuentran en el monte Hermón, permaneciendo con Él durante cuatro semanas.

El siguiente diálogo entre Jesús de Nazaret, Jasón y Eliseo se produce en el campamento situado a los pies del Hermón, al amor de un buen fuego, tras la cena del día 21 de agosto del año 25. Con el fin de no hacer demasiado extensa la entrada, he omitido algunas frases que no afectan al mensaje recogido.

La “chispa” divina

[…] «—Pues bien, yo os digo que el Padre ya está en vosotros. Os estoy hablando de uno de los grandes misterios de la Creación. El Padre, en su infinita misericordia, en su indescriptible amor, hace tiempo que se instaló en vosotros…

Notó nuestra confusión y profundizó.

—Cada criatura del tiempo y del espacio recibe una diminuta fracción de la esencia divina. El Padre, como os dije, aunque único e indivisible, se fracciona y os busca. Se instala en cada uno de vosotros, los más pequeños del reino.

—¿Se trata de una parábola?

—No, Jasón, esto es real. Y no me preguntes cómo lo hace porque nadie lo sabe. Es una de sus grandes prerrogativas. Él, así, “sabe”. Él, así, “está”. Él, así, se comunica con la creación y se hace uno con cada mortal inteligente.

—Pero, ¿cómo es eso?, ¿cómo un Dios puede habitar en mi interior?

El Maestro se limitó a mover las brasas, levantando un fugaz chisporroteo. Después, llamando nuestra atención, prosiguió:

—¿Veis las chispas?... Pues en verdad os digo que algo similar sucede con el Padre. Una “chispa” divina, una parte de Él mismo, vuela hacia cada criatura y la hace inmortal.

Supongo que captó la perplejidad de aquellos exploradores. Sonrió amorosamente y exclamó:

—A esto, justamente, he venido. A revelar al mundo que sois hijos de un Dios… Y lo sois por derecho propio.

—Pero, Señor, yo no percibo nada raro… Si Dios estuviera en mi interior tendría que notarlo.

—Te diré algo, ¿Qué opinas de esta bella mariposa? ¿Por qué se siente atraída por la luz? (Una enorme y hermosa mariposa cuadriculada en blanco y negro, una euprepia oertzeni, atraída por la luz de la fogata, fue a posarse en el extremo de la rama con la que jugueteaba el Maestro).

—Eso es algo instintivo…

—Correcto. Ella no es consciente, pero “algo” la empuja…

Asentimos en silencio.

—Pues bien, con vosotros, los humanos, ocurre lo mismo. “Algo” que no podéis, que no sabéis definir, os impulsa a pensar en Dios. “Algo” desconocido os proporciona la capacidad intelectual suficiente como para plantearos el problema de la divinidad. “Algo” sutil os arrastra hacia el misterio de Dios. Nadie se ve libre de esas inquietudes. Tarde o temprano, en mayor o menor medida, todos se hacen las mismas preguntas: “¿quién soy yo?, ¿existe Dios?, ¿qué quiere de mí?, ¿por qué estoy aquí?”.

Dirigiéndose al ingeniero, preguntó:

—¿Nunca has percibido esa inquietud?

Eliseo reconoció que sí. Muchas veces…

—Ahora lo sabes. Ese impulso, esa necesidad de conocer, de saber de Dios, está animado por la “chispa” que te habita. Esa “presencia” de Dios en tu interior es la que verdaderamente te hace distinto. La que te inquieta. La que perfecciona y corrige tus pensamientos. La que, a veces, escuchas en voz baja. La que siempre tiene razón. La que, en definitiva, “tira” de ti hacia Él.

—Y la mariposa, Señor, ¿también es habitada por el Padre?

Jesús, soltando una carcajada, negó con la cabeza:

—Los animales se mueven por instinto. En ocasiones pueden demostrar sentimientos, pero, ninguno, jamás, se plantea la necesidad de buscar a Dios. Ni siquiera tienen conciencia de sí mismos. La “chispa” del Padre es un regalo exclusivo a los humanos…

Eliseo, inquieto lo interrumpió:

—¿Y tus ángeles? ¿Reciben también la “chispa” del Padre?

—No querido… Esa magnífica y divina presencia del Creador os alcanza únicamente a vosotros, las criaturas del tiempo y del espacio. Las más humildes…

Entonces, dirigiéndose a este explorador, comentó:

—Estás muy callado…

—Es demasiado para mi torpe y corto conocimiento, Señor… Pero, ya que lo planteas, dime: ¿tiene esa “chispa” algo que ver con la famosa frase…?

No me dejó concluir.

—Sí, Jasón… “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Tú eres igual a Dios porque lo llevas en lo más profundo. Y no son meras palabras… Tú eres su imagen. Más aún: ¡tú eres Dios! Y te diré más: algún día “trabajarás” a su lado, creando y sosteniendo…, como Él.

¿Por qué crees que Ab-bā ha pensado en ti? Porque el amor no es posesivo, el amor del Padre, como la luz, solo se mueve en una dirección: hacia adelante. Él, aunque ahora no podáis comprenderlo, os necesita. Él será Él cuando toda su creación sea Él.

—¿Estás insinuando que el ser humano es inmortal?

Esta vez sonrió pícaro. Dejó correr una bien estudiada pausa y, cuando la tensión rozó las estrellas, exclamó rotundo:

—No insinúo… ¡Afirmo!... ¡Sois inmortales! Así lo ha querido el Padre. Estoy aquí para revelar al Padre. Para decirle al confuso y confundido hombre que la esperanza existe… ¡Que sois hijos de un Dios! ¡Que habéis sido elegidos por el infinito amor de Ab-bā! ¡Que estáis, simplemente, en el principio!

—Entonces —intervine tímidamente—, eso de ganar o merecer el cielo…

El Maestro pronunció una sola palabra:

—Mattenah (regalo).

—¿Un regalo? ¿La inmortalidad es un regalo?

Sí Jasón. El hombre debe saber que es inmortal por expreso deseo de mi Padre. Haga lo que haga o diga lo que diga…

Supongo que volvió a adivinar nuestros pensamientos.

—De eso no os preocupéis. Esa es otra historia. Para los que hacen daño o, sencillamente, se equivocan, hay otros procedimientos… En verdad os digo que nadie escapa al amor de Ab-bā. Tarde o temprano, hasta los más inicuos son “tocados”…

—Señor, ese nuevo Dios, ese magnífico Padre…, no va a gustar a tu pueblo.

—No he venido a imponer. Solo a revelar. A recordar cuál es el verdadero rostro de Dios y cuál es la auténtica condición humana. Mi mensaje es claro y fácil de entender. Ab-bā es un Padre entrañable, amoroso, que no precisa de leyes escritas, ni tampoco de prohibiciones. El que lo descubre sabe qué hacer… Sabe que todo consiste en amar y servir, empezando por el prójimo».